Mopti Y Tomboutou Tubabu Cadeau (cado), que quiere decir hombre blanco regalo, todos los niños te piden con mucha amabilidad un cado, o un bonbon.
A mi marido el nombre de tubabu le recordó su infancia cuando leía las historietas del TBO, donde a Ulises, los africanos le llamaban tubabu.
Salimos de la capital, Bamako y nos dirigimos hacia el norte a Segou, tranquila ciudad sobre nuestra ruta, esta ciudad tiene numerosas muestras de arquitectura colonial, pasamos también por Segou Koro.
Desde Bamako a Mopti nos esperan más de 600 Km. En un país como Malí en que las carreteras son casi inexistentes es toda una aventura pero no me quejo porque se trata de buscar aventura, paramos a comer en San que es el punto de parada habitual para la mayoría de viajeros del país que se dirigen a Mopti, aquí es donde yo tenía pensado comprar un bogolán.
Un bogolán es una tela preciosa tejida artesanalmente y tintada con tierras, barros y plantas del país, con dibujos y colores muy peculiares que antiguamente servían para ir de caza y con ellas se tapaban para no ser vistos por los animales, primero se cosecha el algodón para el tejido y se cosen las telas de algodón ya tejidas que suelen tener una anchura de 10 a 12 cm. Y una longitud de 10 a 60 m., las tiras se cosen para crear una tela entera y rectangular, ahora según la tradición cultural el bogolán se identifica por sus colores así pues el bogolán blanco denota sabiduría, pureza y superioridad, El bogolán negro se identifica con la fecundidad el movimiento y la tristeza, el rojo recuerda la sangre y lo llevan las chicas cuando pierden la virginidad .
Me marche de San con la satisfacción de haber adquirido una obra de arte textil. Después de una muy buena comida en el restaurante Campementterya,( nunca os imagines los restaurantes como los de aquí )nos dirigimos a la ciudad de Mopti, llegamos muy cansados pero con la ilusión de alojarnos en un bonito hotel el Ambedjele, propiedad de unas españolas, del cual me habían hablado muy bien, con piscina y unas habitaciones sencillas pero con algunas comodidades que no habíamos encontrado hasta ahora, solo llegar nos metimos en la piscina y un camarero muy amable nos entrego una lista de cocteles para tomar dentro de la piscina, todo un lujo en África.
El baño fue largo y relajante, oscureció y sin salir de la piscina en la que pensábamos estar solos nos dimos cuenta de que no era así, estábamos acompañados por unas ranas que salieron del agua para alimentarse de los enormes mosquitos que nos esperaban al salir. La cena fue también muy buena. al camarero le pedimos poder hablar con las chicas españolas para saludarlas, ellas nos recomendaron las ensaladas (alimento prohibido en estos viajes ) y que estaban riquísimas, pero mi sorpresa fueron las propietarias, esperaba encontrar alguien amable y cordial y no fue así, encontré alguien que no me gusto nada, sobre todo como trataba a sus empleados, quise pensar que tendrían un mal día, pero ya os he dicho que no suelo equivocarme con las personas y a la mañana siguiente nuestro guía Baghi nos pidió a todo el grupo que cambiáramos de hotel.
Al principio no nos gusto la idea ya que las comodidades eran muy buenas pero cuando nos explico las razones cambiamos al instante; no sé cómo escribirlo para que no suene tan mal pero nos dijo que a él y a los conductores que viajaban con nosotros no les habían recibido nada bien, y la verdad el otro hotel el Kanaga era tanto o más bonito que el primero con una bonita piscina y una agradable atención hacia nosotros ( os lo recomiendo).
Mopti es el centro neurálgico en torno al cual gira la actividad de todo el país, tiene dos ríos el Níger i el Bani y en este último se extiende en toda su orilla el famoso puerto de Malícon su embarcadero lleno de pinazas que navegan por todo el país y transportan mercaderías de un lado a otro es uno de los enclaves más fascinantes e inigualables del continente africano, bullicioso palpitante y con un colorido inigualable lleno de gentes que trabajan y descansan, que compran y venden que comen y duermen que embarcan y desembarcan hacia no se sabe dónde.
Vendedores de sal, de pescado seco y fresco como el famoso y sabroso capitaine, naturalmente estaba en un tenderete en el suelo y con trozos de hielo que lo mantenían fresco, lleno de miles i miles de moscas, pienso que es el mismo que más tarde comimos en el famoso “restaurante” Bar Bozo y que encontré muy bueno, este restaurante esta en el lado sur del puerto y es muy popular, tiene una excelente vista al puerto , mientras comíamos pudimos observar todo el trafico de carga y descarga de las pinazas ( embarcaciones típicas de malí), en las cuales acostumbran incluso a vivir muchos de sus propietarios.
Nos dirigimos al astillero local donde contemplamos el proceso de construcción de una pinaza al mismo tiempo que nos rodeaban muchos niños que nos vendían todo tipo de brazaletes , collares y otras cosas bonitas.
Visitamos también el Komogeuel que es el barrio antiguo de Mopti o la ciudad vieja con su bonita mezquita y el mercado de Suguni donde compre un balafon precioso, (el balafon es un instrumento de música parecido a un xilófono, construido con maderas de diferentes tamaños, cosido todo con hilos y su caja de percusión son unas calabazas que tiene debajo, el sonido es muy característico de África).
Vi nativos de todas las principales etnias malienses pero la etnia principal en Mopti son los Bozo, pescadores de profesión.
Conocimos a los Peul, una etnia muy diferente a las demás donde sus mujeres llevan unos pendientes muy grandes de oro, también remontamos el rio Níger en una pinaza y vimos unas puestas de sol inolvidables; muy cansada me di un fantástico baño en la piscina del hotel Kanaga para salir a la mañana siguiente hacia Tombuctú donde nos esperaba una pista con más de 380 km. de los de Malí.
Tomboctou
El nombre de la antigua ciudad Africana se suele utilizar como expresión para designar “el fin del mundo o la puerta del desierto”, a mi me pareció mas el fin del mundo.
Pero su nombre es una leyenda y las leyendas a mí me gustan mucho.
Un grupo de nómadas tuareg instalo entorno a un pozo un campamento permanente. Una esclava llamada Buktu (“ombligo grande, en la lengua tamashek de los tuaregs”) fue la encargada de proteger y mantener la fuente de agua mientras sus amos viajaban “Tim” significa pozo y pronto el lugar fue conocido como Timbuktu (el pozo de Buktu).
Su verdadero nombre es Timbuktu y está declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, atesora libros que migrantes nómadas y viajeros han llevado a esta antigua ciudad caída en un gran olvido, polvorienta y enterrada en toneladas de arena, es un lugar alejado de todas partes ,las vías de comunicación son casi inaccesibles .
Nuestro viaje para llegar a la mítica ciudad fue difícil, nos desplazamos con los 4x4 a través de una pista polvorienta y llena de baches tan grandes que mejor decir que eran pozos. Teníamos que circular muy despacio y con las averías que se producían en los 4x4 tardamos más de 14 horas en llegar, imaginaros lo que puede ser. Marchamos con la ropa limpia y llegamos irreconocibles llenos de polvo , tan solo se nos podían ver los ojos, de todas manera no dejo de ser una experiencia inolvidable y llena de emociones, vimos caravanas de camellos, aldeas muy pequeñas y a medida que íbamos avanzando cambiaba el paisaje, de rojo y verde al color dorado del desierto.
De repente se paran los 4x4, ¿que pasara ahora?, hay que darse prisa el trasbordador para cruzar el Níger tiene un horario y no espera y si no llegamos a tiempo pasaremos la noche en el vehículo. Por fin llegamos a la orilla del rio y a tiempo para el último viaje que realiza, pero el acceso para subir los coches al trasbordador es complicado mejor no mirar y confiar en Maddy que es nuestro conductor.
Tomboctou, es una de las ciudades más famosas del mundo y con más fantasías y leyendas de África occidental.
Está ubicada entre el rio Níger i la ruta de las caravanas a través del Sahara y es prisionera de las arenas del mismo.
“A toi qui vas a Gao fais un detour a Tomboctoú.
Murmure mon nom a mes amis et porte-leur le salut parfumé de l’ exilí qui soupire après le sol où résident ses amis, sa famille, ses voisins.”
AHMED BABÀ ( pensador, poeta y viajero exiliado)
A tu qué vas a Gao, déjate caer por Tomboctoú.
Murmura mi nombre a mis amigos y hazles llegar mi saludo perfumado del exilio que suspira por la tierra en la que viven sus amigos, su familia y sus vecinos.
¿Que bonito verdad? Ahmed Babà dedico su vida a la cultura.
Hablar de tomboctou es hablar de los hombres azules, “los Tuaregs” sus fundadores, posiblemente es el pueblo nómada mas conocido en todo el mundo, orgullosos de ser los señores del desierto, son fascinantes por su apariencia y sus vestidos, altivos, con sus pañuelos turbantes, el más conocido es el tagelmoust que les sirve para ocultar la parte inferior de su rostro.
Llegamos de noche y nos alojamos en el hotel La Colombe, como la mayoría es bonito pero sin mantenimiento, tiene piscina pero sin agua y...,Dios nunca había visto tantos bichos juntos volar, tendremos que revisar bien las camas, pero a estas alturas ya todo me parece normal incluso me doy cuenta de la variedad de voladores que nunca había visto antes y los hay de todos colores y de bonitos también, lo compensamos con una buena cerveza una “Flag”, símbolo de amistad, que rica que esta y como aprendes a apreciar las pequeñas cosas, llegas a querer a tu mosquitera más que a cualquier otra cosa.
Me sorprenden las toallas de la habitación son roja, están nuevas, no secan porque no se han lavado ninguna vez, no las usamos y las dejo a un lado pensando que nos las cambiaran, pero no, al día siguiente son las mismas, de esta manera se conservan siempre nuevas.
Por la mañana, nos dirigimos a una “burreau” (oficina) donde unos policías nos sellan el pasaporte, será para poder demostrar que mi marido y yo hemos llegado vivos a Tumbuctou, visitamos la ciudad, es diferente a todo lo que hemos visitado hasta ahora, sus calles con pavimento de piedra, sus casa con las puertas de madera muy elaboradas y con mucho significado, tiene alcantarillas, cosa que no he visto en ninguna otra parte de Malí.
Se dice que en los tiempos de mayor esplendor sus calles estaban pavimentadas de oro, vale la pena todo el esfuerzo que hemos hecho para llegar hasta aquí. Debido a las disputas políticas con el resto del país, (ya que los Tuaregs quieren su independencia) la ciudad está en decadencia y sus habitantes pasan penurias porque no llegan suministros de casi nada debido a la mala comunicación que tiene con el resto del país; tiene tres mezquitas y las de Djingareiber y Sankoré reflejan la grandeza que la ciudad disfruto en el pasado.
Tengo la sensación de que estoy muy lejos de todas partes y al ver las casas de los exploradores con sus nombres en las puertas pienso en las penurias que tuvieron que pasar para llegar hasta aquí, incluso algunos perdieron la vida.
La sal, no puedo hablar de esta ciudad sin referirme a la sal, entre los meses de octubre y marzo Toumboctou sigue recibiendo caravanas conducidas por tuaregs procedentes de las minas de sal de Taoudenni, situada en la infernal región del Sahara a mas de 900 Km. al norte de la ciudad y es distribuida por todo el país.
El calor es insoportable, el sol cae sobre mi cuerpo que está cubierto con una mezcla de crema hidratante, crema solar, relec, polvo, necesito una ducha urgente y tendrá que ser rápida porque el agua es un bien preciado en todas partes pero aquí en medio del desierto hay que aprovecharla al máximo, pero... a pesar de todo, mi aventura en Timboktu ha sido fantástica pero... nos queda hacer el mismo recorrido de vuelta para dirigirnos al país Dogon que emoción, el país es tan grande que si se quieren ver muchos lugares hay que hacer beaucoup de km, es como dos veces y media España y lo recorrimos casi todo.
Habrá más capítulos, gracias por leerlos. |
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