Al sur de la península de Yucatán, México, en lo que ahora es el norte de Guatemala, los Mayas consagraron su grandeza, construyendo la ciudad-estado más grande del Imperio Maya, la majestuosa joya arqueológica de Tikal.
La Zona Arqueológica de Tikal está localizado dentro del Parque Nacional, el cual forma parte de la Reserva de la Biósfera Maya, en la región del Petén, a 60 Km. al noreste de la Isla de Flores. Ocupa alrededor de 576 km2, aunque sólo se han excavado 16, en donde se han descubierto más de 3,000 estructuras. Fue declarado Patrimonio Cultural del Mundo en 1979.
Para realizar la visita a Tikal, contraté un Tour en la Agencia de Viajes Servicios Turisticos Palenque en la ciudad de Palenque, en México, la cual incluía la visitar las Zonas Arqueológicas de Bonampak y Yaxchilán en México y la Zona de Tikal en Guatemala. El viernes 16 de Noviembre de 2007, a las 17:30 horas, salí de Minatitlán Veracruz (que es donde me encontraba laborando), hice una escala en Villahermosa y llegué a Palenque a las 23:45 horas, ciudad de donde partiría el Tour. Día 1 A las 06:30 horas del sábado 17 iniciamos el recorrido en una camioneta Toyota. Éramos como 10 personas, de las cuales ninguno era mexicano, excepto yo.
El clima era fresco, agradable. Me sentía realmente emocionado ya que estaba a punto de cumplir un sueño que me parecía inalcanzable, ya que nunca imaginé siquiera, poder visitar Tikal, ya que con el sólo hecho de saber que estaba en Guatemala, lo veía imposible, por la distancia enorme que hay hasta Tampico que es donde vivo, pero un día, revisando las distancias, me di cuenta de que no estaba tan lejos de donde me encontraba laborando, y que tenía que hacer el viaje a la brevedad posible, porque en 2 meses regresaba a Tampico, y se esfumaría mi oportunidad de visitar ese paraíso Maya. El primer punto a visitar era Bonampak, al cual llegamos a las 9:30 horas, previa escala en un merendero ubicado en medio de las montañas chiapanecas, perteneciente a la selva lacandona.
Bonampak es una Zona Arqueológica relativamente pequeña, porque solo cuenta con 6 estructuras y varias estelas, entre la que destaca la Estela 1, ubicada en la Gran Plaza. Pero lo que hace famoso a éste lugar, y que lo hace especial y único en el mundo Maya, es la Estructura I, también llamada Edificio de las Pinturas, en donde los muros interiores se encuentran recubiertos de pinturas en vívidos colores, las cuales se encuentran en muy buen estado, y nos permiten conocer sus costumbres religiosas y guerreras. La estructura I consta de 3 cuartos, y en cada uno de ellos, se relata una situación diferente, En el primero se aprecia la presentación del heredero al trono, el hijo del rey Chan Muan, posiblemente en el año 700 D.C. En el segundo cuarto se plasman escenas de una batalla, y en el cuarto 3, se aprecian dibujos de un rito ceremonial.
A las 10:45 hors salimos hacia la comunidad de Frontera Corozal, la cual se encuentra a la orilla del río Usumacinta, el cual sirve como limite territorial en la frontera de México con Guatemala. Una vez ahí cruzamos el afluente en una lancha de madera con techo de paja, haciendo un trayecto aproximado de 20 minutos hasta llegar a otra pequeña comunidad denominada Bethel, ya en el lado guatemalteco. Aquí se venden quetzales en proporción de 100 a 65, o sea por cada 100 pesos mexicanos te entregan 65 quetzales.
A las 12:30 horas, llegó un microbus de 2ª clase de 20 plazas, el cual nos transportó a través del Departamento del Petén, que es el equivalente al estado, hasta la Isla de Flores, que es donde íbamos a pernoctar. A unos kilómetros de Bethel, se encuentra la Oficina de Migración guatemalteca, en donde hay que desembolsar 50 pesos o 5 dólares por derecho de acceso al país. La mitad del trayecto es de terracería y la otra mitad es de asfalto, haciendo un recorrido total de 3 horas.
La Isla de Flores es una típica ciudad turística, pequeña pero muy pintoresca, con gente muy amable y atenta, llena de tiendas de souvenirs, hotelitos y restaurantes que hacen muy agradable la estancia.
Como me había levantado a las 5.30, fui a comer y me compré 2 six de Gallo, que es la cerveza preferida acá y me fui al Hotel Amelia a ver el juego de Cruz Azul-Pachuca. Por un pescado frito con arroz pagué 45Q ($ 63 pesos mexicanos) y 10Q ($ 15) por cada cerveza. La canastilla costó 65Q ($ 90) lo cual me pareció ilógico porque en México cuesta 25 pesos.
Día 2
Era el gran día. Tikal se encuentra a 60 Km. al noreste de la Isla de Flores. El guía me explicó que las salidas a Tikal iniciaban a las 5:30 horas y después cada hora hasta las 12.30, pero me dijo además que había una salida especial a las 3:30 de la madrugada solo para fanáticos, por medio de la cual llegaría a las 5:00 a Tikal antes de la salida del sol, para disfrutar del amanecer en la selva y sentir el hechizo de la selva, así como los ruidos de los animales y aves que tienen como hábitat la zona de Tikal.
De inicio me pareció descabellado, pero después de pensarlo 2 veces, accedí a anotarme entre los que saldrían a las 3.30 horas, y concluí que si andaba tan lejos, tendría que aprovechar la estancia en el lugar al máximo.
El minibus llegó puntual a las 3:30 horas y para mi sorpresa se encontraba totalmente lleno, obviamente de extranjeros. La carretera está en buen estado, haciendo el recorrido en 1 hora, iniciando de inmediato el acceso a pie hacia la Pirámide más alta de Tikal, que es el Templo 4, y tiene 65 metros de altura.
Por fin había llegado a Tikal. La emoción estaba al máximo. La penumbra le agregaba misticismo al momento. Al bajar del minibus, me envolvió el ambiente de la selva, ya que oía rugidos de jaguares, canto de aves y chillido de monos entrelazados. La temperatura era cálida, aproximadamente 25º C, ideal para incursionar en la selva del Petén. Iniciamos el recorrido entre la oscuridad. Solo el guía portaba una pequeña lámpara. Lo demás era oscuridad absoluta. Como la distancia entre el acceso a la Zona y el templo 4 era de 1 k, aproximadamente, teníamos que apurar el paso, por lo que el guía, que se llamaba Neftalí, empezó a caminar a paso veloz.
El Templo 4 se encuentra en la parte más alta de la Zona por lo que independientemente de que eran las 4:30 de la madrugada, caminábamos a través de la selva en la oscuridad, a paso veloz e íbamos ascendiendo una colina, lo que nos hacía merecedores de la categoría de auténticos seguidores mayas.
Llegamos a las faldas del Templo 4 y empezamos a escalarlo por medio de una escalera de madera que se encuentra en un costado. Una vez en la cima nos sentamos en unos escalones de piedra a esperar el amanecer. La vista era impresionante, aunque estaba nublado. Alla a lo lejos se apreciaba las cupulas del templo 1, 2 y 3. Se oian el mumullo de los arroyos, crepitaciones, el sonido del aleteo de las aves, el rugido de los monos, Desgraciadamente, la mañana estaba nublada, por lo que no se nos hizo ver el amanecer, pero como recompensa disfrutamos de un concierto de ruidos grandiosos en pleno corazón de la selva maya del Petén.
A las 6:00 de la mañana, descendimos e iniciamos el recorrido por Tikal. El primer punto fue visitar el Mundo Perdido. Esta zona es la más antigua del lugar, y se cree que aquí se encuentran las construcciones más antiguas.
Luego vistamos la Plaza de los 7 Templos, la Casa de los Murciélagos, hasta llegar al Templo 5, el cual es majestuoso e impresionante y es el segundo mas alto del lugar , para rematar en la Gran Plaza, que es la zona central de Tikal, y en la cual se encuentran el Templo 1, el Templo 2 y las Acrópolis Norte y Central. Aquí confluyen las veredas Tozzer, por el poniente, Mahler por el norte y Méndez por el sureste.
Ya eran las 9:30 y empezaba a sentirse el cansancio, por lo que fui a almorzar unos huevos revueltos, y un café, por los que pagué 22 Q (30 pesos).
Ya repuesto, regresé al parque, entrando ahora por el acceso noreste, encontrándome con el Complejo Q, el cual se compone de 2 pirámides iguales orientadas en sentido este-oeste, y las cuales se contruían cada Katun, o sea cada 20 años.
Luego visité el Complejo R, el cual se encuentra muy deteriorado, el Complejo O, y a continuación tomé la vereda Maudslay, la cual me llevó hasta el Templo 4, el cual lo volvía a subir, para tomar algunas fotografías panorámicas.
Después me encaminé por la vereda Tozzer y me encontré con el Templo 3. Después de contemplar su grandeza me dirigí otra vez a la Gran Plaza, para verla con más detalle. Por ultimo visité el Grupo G, el cual se conserva en buenas condiciones y me fascinó por el aura de misterio que guarda y que te traslada 1000 años atrás. A las 14:30 horas aproximadamente me dirigí a la salida, satisfecho por haber cumplido un sueño y tomé el minibus que me trasladó a la Isla de Flores, en donde compre medio pollo por 25Q, unos souvenirs para los cuates y unas cervezas y me fui a descansar al Hotel. Cabe destacar que la gente guatemalteca es muy amable y servicial, por lo me llevo un gran recuerdo de ellos.
Como saldría temprano al otro día (5:00 horas), me acosté temprano, pero por el solo hecho de pensar que si me quedaba dormido perdería el autobús, hizo que no pudiera dormir tranquilo, ya que me estuve despertando continuamente por la preocupación de no escuchar el despertador.
Finalmente me levante a las 4.00 horas y me encaminé al pórtico del Hotel, en donde puntualmente pasó el Minibus, el cual me trasladó a la frontera de Guatemala con México, en Bethel. Una vez allí, atravesé el Río Usumacinta, y llegué a Corozal, en donde me encontré al personal de la Agencia que me llevaría a la última Zona Arqueológica, programada, y que era la magnífica Yaxchilán.
Enclavada en la selva, no tiene comunicación por tierra, por lo que el traslado es a través del Río Usumacinta, en un recorrido aproximado de 1 hora, lo que hace la visita aún más fascinante. El paisaje durante el recorrido es precioso, ya que se puede apreciar la gran variedad de flora, destacando las enormes Ceibas.
De repente entre la maleza aparece unos escalones entre el espeso follaje, indicándonos que hemos llegado. Yaxchilán es un paraíso, es un sueño. Como se encuentra en plena selva, reinan los rugidos de felinos, monos y canto de pájaros. Allí todo es verde, se siente el ambiente salvaje, lo cual contrasta con los palacios y estructuras en ruinas llenas de musgo, produciendo un contraste increíble.
Yaxchilán tiene también una Gran Plaza así como diversas estructuras, en buen estado, destacando la Estructura 33, la cual se encuentra en la cima de una colina, otorgándole un aire de majestuosidad. Los pobladores que vivieron aquí trabajaban la piedra con mucha habilidad y dejaron innumerables muestras de ello, destacando las Estelas 1 y 2, así como los dinteles tallados en forma exquisita en la parte baja de los accesos de algunas Estructuras.
Después de 2 horas de recorrido, el cual fue insuficiente para apreciar todo el conjunto de estructuras, partimos de regreso a Corozal, para lo cual abordamos la panga de madera. Para nuestra desgracia en cuanto abordamos la embarcación se presentó un chubasco el cual nos acompaño por todo el camino, provocando que me mojara hasta los calcetines. Afortunadamente un gringo me presto un impermeable con el cual pude cubrir la cámara fotográfica, que era lo que me preocupaba.
Ya en la comunidad, comimos en un restaurante localizado en el museo, y a las 15:00 partimos hacia nuestro destino final, la ciudad de Palenque a la cual llegamos a las 17:30 horas, en donde transborde hacia Coatzacoalcos y finalmente llegué a Minatitlán a las 23: 00 horas, poniendo fin a uno de los viajes más excitantes que haya hecho.
Aunque corto, este viaje fue increíble por la calidad de los lugares visitados, ya que las 3 son Zonas Arqueológicas de primer nivel, impresionantes, majestuosas e interesantes. Le agradezco a Dios el que me haya dado la oportunidad de visitarlos y traerme con bien. Afortunadamente todo resultó de acuerdo a los planes trazados y no tuve ningún contratiempo.
Ojala algún día pueda regresar a visitar a los mayas del Peten. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|