
Ana y Tristan, dos viajeros se han encontrado.
Londres | 0 comentarios.
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Cuando Tristan y Ana se conocieron, siendo los dos estudiantes de realización de audiovisuales, los dos supieron que iban a ser compañeros de hazañas y aventuras.
Su primer viaje fue un fin de semana fugaz, de tres días, a Londres. Ana escogió este destino principalmente porque dentro de todos los vuelos de bajo coste que encontró para esas fechas Londres era la ciudad que a ella le parecía más práctica y frenética para visitar en tan sólo tres días.
Además de tener un contacto, un chico llamado Joseba al que habían conocido el verano anterior en las fiestas del teatro de Tàrrega (Lleida) que les permitiría alojarse en su casa y así no gastar mucha pasta, ya que su economía de estudiante y currante no les permitía gran cosa.
El avión aterrizó en Luton y no fue dificil dirigirse en tren hacia el barrio de Hackney en transporte público. Habían quedado con Joseba que una vez llegaran a Hackney le llamarían por teléfono y les daría las señas de su casa.
Su sorpresa al llegar fue que al llamar a Joseba, no sabían si por los prefijos o por que, les contestaba una operadora de esas con voz de máquina que les decía que ese número no pertenecía a ningún usuario. Ya se les había hecho medio día y decidieron comer unos sandwiches en algún parquecillo del barrio mientras pensaban dónde íban a dormir si no encontraban a Joseba. La decisión fue alocada, esperar a Joseba en la estación de Hackney.
Él les había dicho que a eso de las 7 acababa su trabajo en el centro y también que la parada de su casa del metro era Hackney así que deducieron que quizás pasaría por allí y les encontraría. Era una decisión un tanto arriesgada ya que a Joseba sólo lo habían visto una vez y en unas condiciones festivaleras de aquellas en que la memoria quizás te falla, además, si no lo encontrában tendrían que ponerse a buscar un youth hostel a unas horas en las que para una ciudad como Londres no tenían ni idea de si encontrar alojamiento sería fácil.
Hacney es un barrio curioso, el 25% de las personas que viven allí son afro-caribeñas, con el correspondiente ambientillo que eso supone, además hay muchos estudiantes españoles ya que los alquileres son mucho más asequibles que en el centro, les sorprendió mucho un graffitti que vieron en el que ponía: ¡¡Hackney es nuestro!! (en Castellano).
A eso de las 6 cuando llevaban todo el día dando vueltas por el barrio decidieron dirigirse a la estación a esperar y cuando estaban llegando oyeron sus nombres... ¡Aaaaaaana, Tristaaaaan! se miraron extrañados, entre todo el tráfico de la calle y la música caribeña que salía de todos los comercios afro, no esperaban oir sus nombres, la verdad. Al poco volvieron a oirlos y empezaron a mirar a todos lados. Al otro lado de la calle estaba Joseba, ¡Buuuuf! ¡¡¡Que sorpresa y sobre todo, que suerte!!!
Fueron a su casa, compartía piso con una pareja y otro chico, todos españoles, becados en Londres en la escuela de circo. El compañero hacía clown y la otra pareja equilibrismo y malabares. Ya se había pasado el día así que cenaron y compartieron muy buena conversación sobre como vivian allí sus anfitriones. Al día siguiente turismo por la city, callejearon un montón y vieron lo típico que se ha de ver en Londres, Piccadilly, el Big Ben, el Puente de la Torre...
Por la tarde fuieron a la Tate Modern Gallery, en la que había una exposición temporal impresionante ya que estaba integrada en el edificio, medio sol artificial gigantesco se completaba con su mitad reflejada en un techo de cristal que daba un efecto, en el gran recibidor del museo, de que estaban en la sabana al atardecer.
Por la noche fueron invitados a una fiesta que celebraban unos amigos de la escuela de circo en un warehouse. Fue una fiesta muy loca ya que habían malabaristas, copas a tutiplén, clowns, drogas, música y muy buen rollo. Se les hizo de día sin dormir así que decidieron coger las bicicletas prestadas y volver al "campamento base" en Hackney, descansar un poco e ir a Candem, lugar tan famoso que no querían dejar de ver en su vije fugaz a Londres.
Se despertaron a eso de las 14:30, cogieron el metro y llegaron a Candem, no se dejaron ni una tienda por ver, ni se olvidaron de amenizar la tarde en un pub bebiendo unas pintas. Pensaron que quizás lo único que les había quedado por ver era el Buckingham Palace así que decidieron ir.
Al salir del pub se dieron cuenta que habia unas pequeñas galerías comerciales al aire libre que se les habían pasado por alto y entraro a seguir curioseando cuando encontraron una pequeña tienda en la que vendían magic mushrooms de diferentes especies y niveles. Compraron unas para el camino hacia el Palace que decidieron harían caminando bajo los efectos de tan fantásticos hongos.
Vieron un Londres frenético y vieron un Londres lleno de color y curisidades, desde sus cabinas de teléfonos llenas de contactos de chicas, hasta los escaparates con estrambóticos bolsos, desde mini plazas oscuras con ardillitas (¿o eran ratas?) hasta el lavabo más moderno que habían visto en sus vidas en un McDonals, del cabaret más pequeño a los grandes teatros, del fish&chips más roñoso a la pastelería más "cool" con un curioso reloj de cuco.
Callejearon de una manera diferente viendo detalles que quizás no hubieran llegado a ver. Eso sí, no llegaron al Buckingham, se les hizo de noche bien rápido y el agotamiento físico y mental les pudo. Cogieron un mítico autobús que les condujo a Hackney a pasar su última noche , su avión de regreso a Barcelona salía al día siguiente muy pronto por la mañana.
Han pasado unos 4 años desde este fin de semana fugaz y la inquietud de Tristan y Ana por conocer este mundo no ha cesado, han visitado Sevilla, Almería, Madrid, Alicante, Ibiza, han estado de ruta por Europa, Francia, Berlín y Amsterdam, han visitado Rumanía, país que les dejó huella. Su último períplo fueron las costas francesas, las islas Corcega y Cerdeña y la parte oeste de la península Itálica, Roma, la Toscana, Siena, Florencia y Pisa.
Dos viajeros se han encontrado y mientras el "aquí y ahora", que les enseñó Aldous Huxley en su novela "La Isla", lo permita, sus ganas de conocer este mundo loco no van a cesar. |
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