
3ª parte.Parque de Etosha y tribu Himba
Namibia | 2 comentarios.
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3ª parte: PARQUE NACIONAL ETOHSA
LA TRIBU DE LOS HIMBA
Escribo mientras contemplo la bellísima estampa de un rinoceronte negro que, en el abrevadero de nuestro campamento de Okaukuejo, ha acudido después del atardecer a beber. También han acudido, un magnífico elefante acompañado por dos jirafas y varios rinocerontes. Ahora le toca el turno a este hermoso ejemplar de esta especie en peligro de extinción. Es hermoso verlos tan cerca, tan próximos.
Esta mañana hemos visitado un poblado Himba, pueblo seminómada criadores de ganado, y único grupo de nativos de Namibia que conserva todavía hoy el estilo de vida que tenía desde hace siglos. Allí hemos conocido cómo viven, sus costumbres, y el peligro que existe de que sean engullidos por la sociedad actual con la que nada tienen en común.
El pueblo Himba es un grupo del pueblo Herero que quedó aislado del resto de su grupo étnico durante el siglo XIX. Actualmente hay aproximadamente unos 12.000 en el territorio de Namibia, en la región de Kaokoland, y unos 25.000 en el país vecino de Angola. Procedentes de la zona de los grandes lagos emigraron con sus manadas de ganado vacuno atravesando el actual Zambia y el sur de Angola, para establecerse en las márgenes del río Kunene, frontera hoy entre Namibia y Angola. Los que cruzaron este río, se establecieron en la zona de Kaokoland extendiendo su territorio hacia el sur. Mas tarde, sobre el año 1.850 fueron desplazados por otros pueblos como los Swatbooi y los Topnaar Namas, hacia el norte cruzando nuevamente el río.
Posteriormente, es la represión alemana tras el levantamiento Herero de 1.904, la que obligó a la mayor parte de los Hereros a abandonar sus tierras quedando únicamente algunos grupos más alejados, como fue el caso de los Himba. Bajo la dirección del herero Vita Tom, los Himba volvieron poco a poco, y hacia el año 1.920 recuperaron parte de sus tierras perdidas.
Localizamos un poblado habitado, lo cual no es fácil a veces, puesto que este pueblo es seminómada y cambia aproximadamente cada tres meses de lugar, yendo hacia zonas donde ya tienen construidas sus cabañas en espera de su vuelta.
El rol del hombre es el de la caza de animales. Para ello utilizan arco y flechas. Éstas son diferentes dependiendo del animal a cazar. También utilizan cuchillos y machetes, así mismo lanzas afiladas cuya punta es de metal traído de Angola.
También es el hombre himba el que construye las casas hechas con excrementos de vaca, tanto el suelo como las paredes, y el techo es de travesaños de madera por dentro y paja por fuera. Sin embargo, es la mujer la reina de los Himba, la que decide en el caso de conflictos o disputas y la que determina lo que hay que hacer.
La mujer himba es asimismo la que se encarga de los hijos y del fuego. Por la mañana muy temprano, sobre las cuatro de la mañana, al levantarse se dedica a elaborar sus "cosméticos". Pasa horas preparándolos. Para embadurnar su cuerpo y su pelo, fabrica el llamado "otjize", mezclando polvo ocre con grasa animal y ceniza. Esta mezcla con la que se cubren sirve tanto como cosmético, como para protegerse frente al sol y a los insectos. Después, toman un baño de vapor en sus partes íntimas que nos indican es muy relajante. Una vez realizado su aseo y arreglo personal, la mujer himba enciende el fuego sagrado.
El pueblo Himba cree sobre todo en Dios, el Sol, la Luna y los Ancestros. Serán las mujeres las que se comuniquen con éstos últimos. Nos cuentan que la primera mujer himba nació por el rayo que cayó partiendo en dos una palmera, se casó con el Sol y tuvo siete hijas que se convirtieron en siete estrellas. El número siete es muy importante en todas las tradiciones y costumbres de este pueblo.
La mujer tiene relaciones sexuales muy jóvenes, enseguida de tener su primera menstruación. Se casan a partir de los trece años y suelen tener cinco hijos. Para el casamiento, hay tres meses de preparación. Hay que entregarle a la familia de la novia un número determinado de vacas, y si mas adelante se produce el divorcio, la familia de la mujer le tiene que devolver esta dote al hombre himba.
Un casamiento posterior de esta mujer divorciada con otro hombre de la tribu precisará de una autorización de su ex marido para esta nueva celebración de matrimonio; y en el caso de que la mujer quedara embarazada dentro del año siguiente al cese de la primera unión, el hijo se considerará del primer marido.
La leche con la que se alimentan es la de vaca, reservando la leche de cabra sólo a los mas pequeños. Asimismo este animal, la vaca, es el animal mas preciado que poseen y su carne solamente se comerá en las grandes celebraciones u ocasiones.
Actualmente, algunos niños van a la escuela, pero esto es un arma de doble filo. Al asistir a clase tienen que abandonar parte de sus costumbres y muchos ya no regresan a la tribu, sino que son integrados en la sociedad como hereros, ya que éstos sí visten ropas occidentales (aunque con alguna singularidad, como el tocado en la cabeza de las mujeres). Por ello, personas afines a ellos nos comentan que no saben cual va ser el futuro de esta tribu ya que el Gobierno no parece muy interesado en su permanencia, abogando más bien por su integración en la sociedad. Así se proyecta la construcción de una presa que abastecerá de luz eléctrica a un 10% de la población Namibia (no así al pueblo himba), pero que limitará su territorio así como el de los ancestros que allí están enterrados.
Al visitar el poblado hemos llevado distintos alimentos que ellos suelen adquirir mediante el trueque con ganado. Una pequeña gentileza a cambio de esta jornada inolvidable con el pueblo himba.
Sigo en el abrevadero de Okaukuejo. El rinoceronte negro ya se ha ido! ¿Llegarán otros animales en esta noche cubierta de estrellas africanas?
Estamos en el Parque Nacional Etosha, concretamente en la zona de Okaukuejo situada al oeste, donde está construida en piedra caliza una torre llamada "torre del agua". Es una de las tres zonas del parque que vamos a visitar.
El Parque nacional de Etosha está situado en el centro de la vasta depresión de Etosha Pan, y es una de las mayores reservas naturales del planeta. Aquí viven grandes manadas de animales típicos de las llanuras africanas: León, elefante, leopardo, búfalo y rinoceronte.
Al abrevadero de Okaukuejo van llegando más animales: dos jirafas, varias hienas, otro rinoceronte…todos ellos se respetan su espacio. Las jirafas abren sus patas para así poder doblarse en busca del agua. El rinoceronte lo tiene más fácil. Una jineta pasa a nuestro lado, en la noche. Esto es magnífico, definitivamente! Esto es África!
Por la mañana temprano volvemos al abrevadero, vemos el amanecer. Hay poca gente y ningún animal en la charca. Sobre las seis de la mañana, llegan los primeros animales del día ante nuestra vista. Una manada de cebras hace su aparición y ajenas a los espectadores beben tranquilamente. También llegan dos bellísimos orix pasan, van despacio hacia el abrevadero. De figura esbelta y elegante, son inconfundibles por sus cuernos gris y blanco. Si los miras de frente puedes distinguir a las hembras de los machos. Éstos tienen los cuernos rectos y las hembras ligeramente curvados.
Los chacales también hacen acto de presencia así como los kudús. También entre estos hay hembras y machos. El gran kudú con una ostentosa ornamenta es un hermoso macho, mientras que las hembras tienen los cuernos mas cortos. En el abrevadero hay sitio para todos los sedientos animales. Incluso decenas de pequeñas gallinas de guinea se acercan a ella.
Dejamos Okaukuejo y nos dirigimos hacia otro campamento del parque, el de Halali, que también dispone de otro abrevadero iluminado por la noche. Por el camino es todo un espectáculo. Manadas de animales se cruzan con nosotros: springbok, impalas, cebras, alcélafo, kudús, jirafas, facoqueros, elefantes, ardillas, etc… Presenciamos un divertido "paso de cebra" en el sentido mas literal de la palabra. Una fila de 30 ó 40 cebras pasan cruzando la carretera. Entendemos perfectamente ahora esta expresión tan utilizada.
Comemos en Halali, después de asistir en su abrevadero a nuevas escenas de numerosos animales abrevando. Por la tarde nos dirigimos al tercer campamento del parque, el de Namutoni. Un imponente fuerte blanco nos da la bienvenida. Sirvió como destacamento de las tropas alemanas y fue construido en el año 1.899, teniendo como misión la de controlar las sublevaciones de los Owambo, tribu mayoritaria de Namibia.
A partir del año 1.958 este fuerte se dedica al alojamiento y servicio turístico. Su torre ofrece una buena vista panorámica, congregándose en ella las personas que desean ver el atardecer. Miles de ranas lo amenizan, aunque su "música" no es precisamente celestial. Manadas de elefantes se van acercando al abrevadero…
La mañana del día siguiente también nos aguarda con sorpresas. En el safari que hacemos al amanecer, muchas aves como el calao nos observan desde los árboles del parque. Una familia de orix con su cría, abrevan cerca de palmeras Makalani, típicas de esta zona de África adornando el paisaje. Observamos que varios chacales se dan un festín con los restos de un pequeño springbok. Huyen de repente ante la presencia de una hiena que se hace con el terreno, y los mantiene a distancia en un segundo plano. La ley de la selva se impone nuevamente. Mientras la hiena no se queda satisfecha, los chacales esperan el momento en que aquella baje la guardia y les permita apoderarse de algún pedazo del animal muerto. Esto sucede al poco tiempo.
Dejamos el Parque de Etosha con algo de pesar. Las escenas vividas permanecen en nuestra retina además de estar bien guardadas en las tarjetas de memoria de nuestras cámaras digitales. |
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