| Cuando descubres la sonrisa de África ya no puedes desprenderte de ella. El sol te sonríe en el horizonte y los niños te recuerdan qué fácil es ser feliz.
Es un viaje al pasado, una excursión a tu infancia, un aprendizaje constante. Una visión del mundo real.
Sus gentes son increíbles, sus mercados fascinantes, sus paisajes encantadores. Una bolsa es un tesoro, una cerveza fría se convierte en la mejor excusa para intercambiar conversaciones sobre la vida, compartir una partida de cartas se convierte en una de las mejores actividades para disfrutar del tiempo libre.
Te das cuenta que vivir es más sencillo de lo que creemos en el llamado primer mundo y que las creencias de cada uno escuchadas con el máximo cariño y especial atención no son ni mejores ni peores que las tuyas pero siempre te dan un punto de vista nuevo y te hacen qué pensar.
África no te deja indiferente y cuando regresas, tu mochila llega cargada de grandes experiencias y un baremo diferente para valorar las pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena. |