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Lanzarote: Tierras Incandescentes
Escribe: Visigodo
A mitad de camino entre Europa y África, y como un espejismo que fusiona culturas e historias, Lanzarote, perteneciente a las islas Canarias, presenta un panorama de paisajes enigmáticos y recorridos alucinantes que hacen pensar en la Luna.
Lanzarote: Tierras Incandescentes
Isla de Lanzarote, España — jueves, 11 de septiembre de 2003
Lanzarote es una de las siete islas del archipiélago de Canarias, y la más cercana al continente africano; tiene unos cuarenta kilómetros de largo por unos veinte en su parte más ancha. Dueña de un paisaje exótico, la isla presenta una configuración misteriosa compuesta por tierras cubiertas de lava a partir de las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX, y una playas tranquilas y cubiertas de vegetación que hacen recordar al caribe. El clima de Lanzarote es tan particular como su geografía: la cercanía de la costa africana y la ausencia de cadenas montañosas de gran altitud producen un ambiente seco y soleado con temperaturas entre los 20° y 25° durante todo el año, mientras que la del agua fluctúa entre los 18° y 22° - un clima ideal que atrae a muchos turistas de todos los puntos de Europa, especialmente del norte frío.
Cuenta la leyenda que el Archipiélago Canario no es sino el vestigio de aquella antigua y excelsa civilización que habitaba un continente en el que florecieron las más generosas expresiones de la naturaleza y la humanidad: La Atlántida.
Una sempiterna primavera adorna de azul cada día el cielo de Lanzarote y, por la noche, el firmamento se tiñe de la luz clara de la luna resplandeciente.
Arenales, dunas y marinas visten el litoral de blanco, dorado y azabache. Lechos donde reposar bajo las bondades de un sol espléndido, contagiados del cadente devenir de la vida en una Isla Afortunada.
De sus aguas atlánticas los pescadores extraen diariamente las bogas, corvinas, pulpos, cazones y caballas que luego son degustados en las terrazas de los restaurantes que rodean al puerto, donde uno puede deleitarse con el vino Malvasia, acompañado de riquísimas tapas o de uno de los exquisitos platos típicos de las islas: el pescado jareado, una cazuela sustanciosa y muy condimentada, de donde se desprende el irresistible aroma que combina ajo, aceite de oliva y cilantro.
Observar la vida, costumbres de los lanzaroteños constituye una lección de sabiduría para el espectador. Equipados con un pasado de estrechez de recursos y exitosos esfuerzos de supervivencia, los habitantes de la Isla del fuego no han abandonado el modelo de convivencia y estrecha simbiosis con el entorno. Una hermandad que se respira por doquier, independientemente del municipio en que nos encontremos.
La historia de Lanceloto (y de mixturas culturales)
Fue un genovés, el expedicionario Lanceloto Malocello, quien en 1312 dio nombre a la isla, la cual hoy forma parte de la historia de la España colonial-tropical. Si bien la bandera española flamea en toda Lanzarote, la tonada de los lanzaroteños tiene poco y nada que ver con la continental: su acento conejero se parece más al portorriqueño que al español.
La arquitectura casas bajas y blancas, con contornos redondeados, tiene una fuerte influencia africana que le da ese toque particular de mezclas de estilos y sensaciones únicos de la isla.
Playas y ciudades
Para disfrutar de un día de playa, nada mejor que una visita a Famara, la playa más extensa de la isla con tres kilómetros de largo, y con una fina arena amarilla que produce un placentero contraste con las aguas del océano. De allí hasta la ciudad de Teguise tenemos solo diez kilómetros. Este centro urbano ubicado en el centro de la isla fue su capital hasta 1852: esta es la ciudad del señorío, los viejos conventos y palacios históricos que convierten a la ciudad en un virtual museo: el Palacio Espinola, la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, el convento de Santo Domingo y el templo de Veracruz son los edificios más notables y visitados por los turistas. Pero además de su historia, Teguise sufre un estallido de color y movimiento cada domingo cuando llega el momento del mercado semanal: allí se pueden encontrar manteles y blusas bordadas por los lugareños (desde 20 dlrs.), cerámicas con motivos referentes a la vida campesina y la fecundidad (desde 5 dlrs.), cuchillos o naife adaptación de la palabra inglesa knife- que los agricultores utilizan en sus labores, con empuñaduras bellamente decoradas sobre metales o hueso (a partir de 30 dlrs.) y las reconocidas telas por su colorido con fuertes influencias del continente africano.
Luego de una caminata por su feria, nada mejor que disfrutar de una panorámica de la ciudad desde el castillo de Santa Bárbara, situado en las afueras de la ciudad, sobre el volcán Guanapay, que antiguamente defendía al centro urbano de los ataques piratas. Desde el castillo se pueden localizar los centros turísticos de Lanzarote: Arrieta, Costa Teguise, Puerto del Carmen y Playa Blanca.
Salidas y festivales
Citas con el arte en todas sus manifestaciones como el renombrado Festival de Música Visual, las actividades nocturnas de los Jameos del Agua o las exposiciones permanentes e itinerantes que acogen lugares como el Museo internacional de Arte Moderno, el Arqueológico o el Agrícola mantienen la agenda cultural de Lanzarote ocupada en cualquier estación.
Por otro lado, el curioso podrá disfrutar de expresiones costumbristas como los Carnavales, una fecha en la que la Isla toma la dimensión de una gran fiesta en la que el clima sabe poner el broche de Oro. Para vivirlo.
Acorde con la filosofía de vida Lanzaroteña el ocio en la Isla también está ligado y en contacto con el medio, hemos de anotar que la mayoría de los conciertos y eventos musicales tienen lugar en recintos volcánicos y grutas, donde la sonoridad es estremecedora y de una calidad sin precedentes y el entorno convierte la experiencia en única para los asistentes.
Galerías de Arte y Salas de Exposiciones completan una heterogénea oferta, lugares como la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz o la Galería Yaiza hacen honor a una tierra hogar de nacimiento o de adopción de artistas de renombre internacional como César Manrique o el recientemente nombrado Premio Nobel José Saramago.
Agua...
Si se quiere disfrutar de un día en el mar, Playa del Carmen es ideal, ya que combina un sabor marino con hoteles, recreos, espacios culturales y excursiones marítimas por sus costas, que pueden ser en barco (desde 25 dlrs.) o en velero (60 dlrs. con almuerzo).
Ya en el extremo occidental de la isla se puede completar la visita marítima con un paseo por Playa Blanca, uno de los centros turísticos con mayor caudal de turistas, ya que la ciudad es el puerto de enlace con la isla vecina de Fuerteventura. Cerca de allí se encuentra la bahía de Papagayo, de especial belleza por su playa de fina arena y sus paisajes de difícil acceso que la transforman en un espacio paradisíaco.
El cultivo de la Vid, único en el mundo, conserva las características primigenias de un procedimiento que permite que, de una tierra yerma y calcinada nazcan un vino generoso y refinado, hijo de la lava, fuerte como el volcan, mimado bajo cenizas encargadas de atesorar cada gota de rocío, tan valiosa en una tierra sin manantiales.
Y fuego
En el Parque Nacional Timanfaya (el ingreso cuesta 8 dlrs.) podremos disfrutar de los géiseres con sus estallidos de agua hirviente. La temperatura puede alcanzar los 150 ° centígrados en la superficie y unos 500° en las profundidades, donde se encuentra la cámara magmática. Aquí el paisaje muestra un mar de lava y cráteres que sepultó a más de una veintena de poblados entre 1730 y 1736, época en la que Lanzarote tuvo intensas erupciones volcánicas.
En el parque se puede tomar un ómnibus que nos llevará a recorrer la Ruta de los volcanes, que atraviesa 14 kilómetros de panoramas lunares, donde los tonos ocres y grises se intensifican ante el sobrecogedor silencio que rodea al paisaje. Luego del recorrido se puede disfrutar de una excelente comida en El Diablo, restaurante y mirador que se adapta al entorno desértico incluso en su menú, ya que aquí solo se comen carnes asadas en el calor proveniente de los volcanes.
Y para terminar, uno no puede irse de Lanzarote sin conocer la fantástica Cueva de los verdes y los Jameos de Agua, donde las caprichosas formaciones rocosas nos deslumbrarán con su belleza tallada a través de los siglos. Ya sea por sus mixturas de paisajes, por la variedad de ofertas culturales y su historia; Lanzarote resulta ser una isla digna de ser descubierta hasta en lo más recóndito y cálido de su interior, para disfrutar así de una tierra incandescente.
Guía de Viajeros
Una vez en Lanzarote se pueden alquilar coches y andar mucho, ya que por ser zona franca la nafta es menos costosa. Hoteles, albergues y alimentos: la isla cuenta con una amplia oferta de hoteles, tiempos compartidos, casas, departamentos y bungalows, que dependiendo de las necesidades y bolsillo de cada viajero se podrá adaptar. La oferta culinaria también es diversa, y se puede comer bien desde unos 8 dlrs.
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publicado el 21/oct/2008, 17.31 |
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Lanzarote: Tierras Incandescentes
Isla de Lanzarote, España | 11 de septiembre de 2003
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