Las típicas postales uruguayas nos traen el carnaval, las callecitas de Colonia del Sacramento, la costa atlántica… Pero rara vez podemos ver el interior del país, sus pueblos, prados y ambientes rurales que son una verdadera delicia para los viajeros que disfrutan del aire libre. Además, cada destino ofrece innumerables actividades y propuestas para pasar tus días de sol recorriendo la zona, practicando deportes o participando de excursiones.
Villa Serrana
Dentro del departamento de Lavalleja se ubica Villa Serrana, un sitio que fue creado en 1945 como un centro turístico de descanso. La mayoría de las construcciones representativas de la Villa fueron llevadas a cabo por el arquitecto Julio Villamajó, quien le aportó un estilo europeo al lugar, sin embargo, el concepto de respetar el entorno natural fue una de las ideas rectoras del proyecto, utilizando para la construcción materiales del lugar como quincho y piedra.
Villa Serrana es un destino ideal para pasar un fin de semana. Un primer recorrido por el pueblo es una de las actividades obligadas, donde podrán conocer las edificaciones más importantes como el Mesón de las Cañas y el Ventorillo de la Buena Vista. En el Mesón de las Cañas funciona hoy en día un restaurante, donde podrán probar comida de la zona.
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Fuera del pueblo, los alrededores también ofrecen variados puntos de interés, por lo que una buena opción es rentar un caballo y recorrer la zona en una animada cabalgata; aunque también es posible hacer el trayecto a pie. Dentro del circuito que propone el lugar se encuentra el Ventorrillo de la Buena Vista, con sus amplios ventanales desde donde se pueden divisar la villa y el cercano lago artificial. Continuando el camino rocoso se puede llegar hasta el profundo lago, de color oscuro y aguas calmas. El sitio es ideal para un descanso, rodeados de un extenso prado verde que promete una tarde tranquila bajo el sol.
Para bordear el lago existe una represa de cemento desde donde podrán ver el lago desde arriba. El recorrido los llevará a un salto de agua muy popular en la zona, llamado Baño de la India. El puente de madera los hará cruzar al otro lado donde podrán proveerse de bebidas en un pequeño almacén. Este itinerario se puede realizar en varios días, para disfrutar de los paisajes sin necesidad de mirar el reloj. Una de las virtudes que posee el recorrido es que no necesitas de un guía para recibir indicaciones: el camino es muy fácil y cualquiera puede hacerlo.
Siguiendo la misma senda, se debe doblar a la derecha, antes de llegar al establecimiento de la policía. De esta manera, podrás emprender el camino de regreso bordeando el lago, que ahora se encuentra a la derecha. En el trayecto comienzan a aparecer pequeñas casas instaladas sobre un terreno desigual, de subidas y bajadas, generando curiosas construcciones que se adaptan muy bien a la superficie. Todo el camino es cuesta arriba, por lo que después de un tiempo se empieza a sentir el cansancio de semejante esfuerzo. Girando por el camino hacia la izquierda y luego hacia la derecha, podrán continuar con la caminata. Sin casi notarlo, se verán de pronto en un punto bastante alto desde donde se puede divisar la zona y, lógicamente, tomar un descanso.
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Siguiendo por el mismo sendero podrán regresar a Villa Serrana, después de pasar por La Calaguala y La Fortaleza, dos pueblos donde podrán hospedarse y disfrutar de la tranquilidad de la zona, además de probar la comida casera que ambos sitios es asombrosa.
El proyecto del arquitecto Julio Villamajó finalizó en 1950. Como era de esperar, sus cabañas de troncos y piedras fueron las primeras de un conjunto de más de 100 cabañas. Pero el proyecto de Villamajó no quedó únicamente en construcciones edilicias. Contribuyendo con el medio ambiente, se plantaron en la zona más de 100 mil árboles de diferentes variedades que aportaron el frondoso verde que se ve en cualquier punto de la Villa. Hoy en día, Villa Serrana le ofrece al turista más que un simple descanso: propone un estilo de vida diferente y natural.
Bosque de Ombúes
El Bosque de Ombúes es el destino ecológico por excelencia en territorio uruguayo. Ubicado a orillas de la Laguna de Castillos, en una franja de 20 km. de extensión, es el bosque de este tipo más grande del Río de la Plata y también una de las regiones más bonitas para descansar y vivir la naturaleza. Gran parte del territorio está a cargo del Estado Uruguayo que brega por su preservación.
Con el tiempo, el Bosque de Ombúes se ha ido convirtiendo en un destino muy popular entre los amantes del ecoturismo, por lo que la zona ofrece también una gran variedad de actividades y servicios para viajeros. Para empezar podrás participar de las excursiones que se realizan en bote, por las aguas del arroyo Valizas. El paseo tiene una duración de una hora y media aproximadamente y no es para nada costoso. Para participar deberás dirigirte al puente que conecta la Laguna de Castillos con el Océano Atlántico, desde donde salen los paseos (que llevan un mínimo de seis pasajeros).
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Este recorrido de 5 km. llega hasta el Monte Natural en viaje donde podrás disfrutar del paisaje y conocer la fauna del lugar, dentro de la que se encuentra el flamenco rosado, gran protagonista de los safaris fotográficos. Los lugareños aseguran que la zona es un sitio ideal para la pesca, con ejemplares como la corvina, el pejerrey, el lenguado, el bagre y el camarón en el período de otoño, y el cangrejo en los meses de primavera. Es importante contagiarse de la conciencia de preservación del ambiente para evitar la pesca irracional. Una de las primeras impresiones que tiene el viajero es el de un asentamiento de pescadores a las orillas del arroyo y el ganado pastoril, enmarcado por las palmeras y los bosques de eucaliptos que van pintando las márgenes en un paisaje cambiante y asombroso.
El recorrido sigue presentándonos maravillas naturales, destacándose las aves y la forestación. El Bosque de Ombúes aparece luego de unos diez minutos de viaje, en la orilla derecha. Una vez allí deberán esperar unos minutos más para el descenso, en un muelle de madera desde donde se ve el Monte de Ombúes. Según la época del año en la que viajen y la disposición del guardaparques, es posible que él los acompañe por el sendero a través de los ombúes. Será un paseo didáctico donde aprenderán más sobre el paisaje que han estado admirando. No temas: si el guardaparques no está disponible, será su propio guía el que recorra con ustedes el Bosque, informándoles sobre los ombúes y otras curiosidades del lugar. Es importante saber de antemano que el Bosque de Ombúes cuenta con un sendera especialmente trazado para los turistas y evitar que se adentren en el territorio virgen. De esta manera es posible que el medio ambiente permanezca intacto y conserve el trabajo que tantos años ha llevado. El guardaparques tiene también esa función: la de plantar nuevos retoños de ombú para perpetuar la vegetación de la zona. Esta tarea resulta muy dificultosa en las afueras del Parque debido al ganado de pastoreo; por este motivo en 1991 se tomó este sector del monte que es del Estado y permanece como reserva hasta nuestros días.
Parque Nacional Santa Teresa
Dentro del departamento de Rocha se encuentra uno de los sitios naturales más impactantes del territorio uruguayo. Con una extensión de 3 mil hectáreas, el Parque Nacional Santa Teresa ofrece uno de los mejores ejemplos de forestación y conservación ambiental. El predio cuenta con más de 2 millones de árboles, que son el fruto de un intenso trabajo forestal a través del cual se plantaron en la zona una gran variedad de ejemplares uruguayos y también de especies exóticas.
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Debido a su gran extensión y la diversidad de ambientes, dentro de este Parque Nacional se ha creado un área especialmente reservada para los campamentistas, que cuenta con todo tipo de servicios y comodidades. De esta manera, podrás programar tus vacaciones dentro de esta reserva y disfrutar del entorno natural en el que se incluyen más de 60 km. de senderos para realizar caminatas y cuatro playas enmarcadas por extrañas formaciones rocosas, donde se permite la pesca que abunda en la zona.
El Parque Nacional Santa Teresa posee el rosedal más importante del país, en el que se cuentan más de 330 especies de rosas. Pero esto no es lo único llamativo de esta reserva. También podrás ver interesantes construcciones como la Fortaleza de Santa Teresa, el acuario, el invernáculo, el cactario y el museo, con sus propios recorridos didácticos para conocer más sobre este fabuloso entorno.
El acuario fue construido dentro de una antigua caldera de calefacción. Allí podrás ver especies autóctonas y exóticas, tanto de agua dulce como de agua salada. En el exterior, los grandes estanques presentan ejemplares de las multicolores carpas koi, una especie oriental. El cactario es otra de las maravillas del Parque Nacional; allí se exhiben ejemplares de plantas desérticas en un ambiente creado especialmente para este espacio.
Como no podía ser de otra manera, el Parque cuenta también con un vivero cuya principal función es la de abastecer de plantas y árboles para la reforestación de la zona y otros sitios del país. A su vez brinda apoyo técnico sobre el tema. Lo más característico del vivero son las especies extranjeras que se producen, debiendo recrear ambientes y temperaturas muy variadas para las distintas especies.
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Por otro lado se podrá visitar el sector del invernáculo, diseñado en 1940 por Horacio Arredondo. El ambiente es un jardín con una mezcla de estilo clásico francés e italiano, donde se puede gozar del más fino arte topiario en sus zonas delimitadas por cipreses y bojs. También se exhiben ejemplares florales como las rosas trepadoras, las rosas inglesas y las mini rosas. Esta zona cuenta a su vez con varios estanques en los que habitan las carpas koi multicolores y un mirador desde el que se puede divisar la Laguna de Peña y su Reserva de Fauna autóctona. En otra zona del jardín podrás visitar el invernáculo, donde conocerás cientos de plantas exóticas de los cinco continentes en las que se incluyen plantas carnívoras y otros ejemplares de mucho interés entre los turistas.
El Museo de Santa Teresa se ubica en el centro del jardín en el edificio donde se encontraba la antigua Sala de Máquinas. Aquí conocerás la historia del Parque Nacional, comenzando con la época colonial, para pasar luego por su período de abandono y la reconstrucción en manos de Don Horacio Arredondo y el Ejército Nacional. Todo el Parque es en sí mismo un regalo para las generaciones futuras y un centro de conservación y aprendizaje sobre la naturaleza y sus maravillas. |