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República Dominicana: un rincón de maravillas en el caribe
Escribe: mariposadefuego
La República Dominicana ocupa más de la mitad del territorio de la Isla de la Hispaniola (la que comparte con Haití), es tierra de exuberantes y verdes montañas, fértiles campos y por sobre todo doradas playas, que llevaron a Cristóbal Colón a calificarla como la tierra más bella que ojos humanos hayan visto jamás.
República Dominicana: un rincón de maravillas en el caribe
República Dominicana — miércoles, 16 de febrero de 2005
Los primitivos habitantes de la isla eran los taínos, que la bautizaron con el nombre de Qisqueya ("Madre de todas las tierras"). Procedentes de las cuencas del Orinoco y el Amazonas, este pueblo amerindio de carácter pacífico vivía de la pesca y la agricultura. Organizados en cacicazgos, han aportado al castellano palabras como barbacoa, coco, macuto o hamaca. Tras la llegada de los españoles y a pesar de la resistencia de caciques como Anacanoa, una mujer, fueron diezmados por la esclavitud y las guerras. Sus adversarios, los violentos y caníbales caribes, tampoco corrieron mejor suerte.
El 5 de diciembre de 1492 Cristóbal Colón arribó a Puerto Plata, en el norte de la isla. Tras tomar posesión de ella, la bautizó como La Española y con los restos de la naufragada embarcación en la que llegó construyó el fuerte Navidad. Tras dejar allí a un destacamento al mando de Diego de Arana, volvió a España. A su regreso un año después, la guarnición había sido eliminada por los nativos. No obstante, la colonización siguió en marcha y se fundaron las primeras ciudades del nuevo continente, La Isabela (1493) y Santiago de los Caballeros (1496). En 1502, Bartolomé Colón, hermano del almirante, y Nicolás de Ovando fundaron Santo Domingo.
Bajo el virreinato de Diego Colón, hijo del navegante, se introdujo en la isla el cultivo de la caña de azúcar, importado de las islas Canarias. La necesidad de mano de obra hizo que se trajeran esclavos procedentes de África. El siglo XVI fue una etapa de esplendor para La Española. El comercio y las artes florecieron, mientras que Santo Domingo era el principal puerto americano. Tras la conquista de México el protagonismo pasó a La Habana.
En el siglo XVII la isla fue objeto de constantes ataques por parte de piratas, como el célebre Francis Drake. La creciente influencia de los franceses, instalados en parte de La Española, puso en peligro la hegemonía española. Ante esta presión, España cedió a Francia por el tratado de Ryswick en 1697 la zona occidental de ésta. En 1805 la isla volvió a estar bajo la Corona española.
Los criollos, deseosos de lograr su independencia, se sublevaron en 1821 a las órdenes de Núñez de Cáceres. Aunque llegó a redactar una Constitución, el recién creado gobierno duró poco, ya que en 1822, Haití -que se había independizado en 1804- invadió la parte oriental de La Española. En 1844, la revolución encabezada por Juan Pablo Duarte -fundador de la República Dominicana y héroe nacional- devuelve la libertad a los dominicanos. Para oponerse a la amenaza haitiana, el gobierno pidió ayuda a España, que intentó recuperar la colonia ocupándola entre 1861 y 1865. Ese año las últimas tropas españolas fueron expulsadas definitivamente. Sin embargo, el país no alcanzó la estabilidad política y se sumió en una crisis económica y social.
A principios del siglo XX, y con la excusa de cobrar su deuda, EEUU ocupó el país hasta 1924, cuando se firmó una nueva Constitución. En 1930, Trujillo dio un golpe de estado e impuso una férrea y cruel dictadura que se prolongó hasta 1961, cuando fue acribillado a balazos por un grupo de opositores. La democracia se restableció con Balaguer, muy vinculado a la dictadura, que se mantuvo en el poder durante siete mandatos. En 2000 el socialdemócrata Hipólito Mejía ganó las elecciones. El país aún intenta salir de su situación de pobreza y crisis económica.
Música para todos
La principal manifestación cultural de Santo Domingo es, sin duda alguna, la música. El merengue y la bachata, los géneros más populares, se oyen a todas horas en calles, playas, restaurantes... El primero, una música mestiza que ha alcanzado fama mundial, nació en el siglo XIX en los arrabales, entre la gente humilde, y fue pronto tachada de lujuriosa y excesivamente sexual. A finales de 1840 el músico Alfonseca, autor de uno de los himnos nacionales, la incorporó al repertorio de su banda, sacando este ritmo de los barrios humildes y llevándolo a las grandes salas de baile. Poco a poco, este género fue popularizándose en todas las capas de la sociedad. A mediados del siglo pasado, y con el mecenazgo de Trujillo, el merengue se impuso como género con grandes figuras como Compadre Pedro Juan, Luis Alberti o Negrito Chapuseaux.
Actualmente, este ritmo arrasa en las emisoras de todo el país.
Tanto en la música como en otras manifestaciones de la cultura popular, la impronta africana tiene una enorme importancia. En los barrios marginales de las ciudades y en el campo se practica un especial sincretismo que mezcla los ritos y símbolos cristianos con otros procedentes de las religiones animistas que los esclavos africanos trajeron consigo. Esta mezcla de creencias que los locales conjugan con perfecta armonía, se engloba bajo el nombre genérico de vudú. Aunque su uso no está tan extendido como en el vecino Haití, la fe en los loas -presencias sobrenaturales que rigen la vida- y los zombis -personas vivas o muertas que se transforman en animales o plantas- se mantiene activa.
Festividades
A las fiestas típicas de los países católicos (Reyes, Navidad, Año Nuevo, Semana Santa) destacan otras, como la festividad de Nuestra Señora de Altagracia, una de las más espectaculares, que se celebra el 21 de enero en Higüey con procesiones y peregrinaciones a la basílica. Mientras, el 26, el natalicio de Duarte, padre de la patria, es fiesta nacional.
Sin duda alguna, la celebración más importante en el país es el Carnaval, especialmente el de Santo Domingo, que se llena de desfiles y carrozas. De arraigada tradición e influencias barrocas es el de Santiago de los Caballeros, mientras que los de La Vega destacan por los "diablos cojuelos", hombres disfrazados con prendas de vivos colores.
El 15 de julio la capital acoge el popular y animado Festival del Merengue. Durante toda una semana, la ciudad es un hervidero de música, baile, mercadillos y puestos de comida. Durante la primera semana de septiembre, la fiesta se traslada a Puerto Plata con su Festival.
Santo Domingo
Fundada en 1496 por Bartolomé Colón, hermano del Almirante, la actual capital del país fue la primera llave a las Indias -antes de ser destronada por La Habana- y guarda numerosas muestras de su pasado. Fue la ciudad donde por primera vez en el Nuevo Mundo se instaló un arzobispado y donde se levantó la primera universidad americana en 1538. Su barrio colonial, que aún alberga un marcado aire andaluz en muchos de sus rincones, es el conjunto más monumental de la isla y la primera aportación de la arquitectura española al Nuevo Mundo. Su trazado renacentista, casi cuadriculado, fue precedente y modelo de todas las ciudades americanas posteriores. Deambulando por él se pueden seguir las huellas de la historia.
Para empezar se entra por la puerta del Conde hasta el Alcázar de Colón, llamado así por ser morada de Diego Colón, hijo del descubridor y primer virrey de la isla, aunque antes residió en la Casa del Cordón, en la calle Isabel la Católica. De estilo renacentista, gótico y mujédar, tiene la particularidad de haberse construido sin emplear para ello clavos. En la calle donde se ubica, la de las Damas, paseaba su esposa María de Toledo con su séquito.
En esta vía se encuentra la capilla de los Remedios y la casa del gobernador Nicolás de Ovando, de estilo gótico y una de las más bellas de la ciudad, que actualmente alberga un hotel. Al final de la calle están las Casas Reales. Construidas en el siglo XVI, como la mayoría del casco antiguo, albergaban las Reales Audiencias y la Capitanía General y en ella se ubicó el primer tribunal de las Américas. Entre otros muchos lugares de interés ubicados aquí, destaca la Fortaleza de Santo Domingo, una de las construcciones militares más destacadas del Caribe.
Muy cerca se ubican las Reales Atarazanas, antiguo almacén colonial donde se guardaban las mercancías que luego se llevarían a Europa.
Actualmente es un museo que alberga restos de objetos encontrados en buques. Las Reales Atarazanas fueron la Casa de Contratación. En la iglesia de las Mercedes vivió Tirso de Molina y allí escribió "El Burlador de Sevilla y el convidado de piedra", cuyo protagonista es el inmortal Don Juan Tenorio. En la casa del Cordón se pesaban los tributos que había que pagar al pirata Francis Drake y la del gobernador Ovando se ha convertido en un hotel con encanto. La Catedral, finalizada a mediados del siglo XVI, es la primera del Nuevo Mundo. De estilo predominantemente gótico isabelino, se divide en tres naves y alberga cuadros de Velázquez y Murillo.
La parte moderna alberga los principales museos de la ciudad, como los de Historia Natural, repleto de hermosas orquídeas, el de Historia y Geografía, el del Hombre Dominicano, la Biblioteca Nacional y el Palacio de Bellas Artes. En el Parque del Este se encuentra el Faro a Colón, una enorme cruz que alberga los restos del almirante y el Museo Arqueológico.
No puede dejarse de deambular por el Malecón, un animado paseo marítimo que corre paralelo al Mar Caribe y que está repleto de restaurantes, bares y discotecas donde el merengue no cesa en toda la noche. Otros lugares de marcha son los alrededores del hospital San Juan de Bari o de Las Ataranzas. La playa de Boca Chica, en las afueras, es en sí misma un espectáculo de fusión.
Santiago de los Caballeros
La segunda ciudad en importancia del país fue fundada en 1495. Situada al norte de la isla, es la capital del Cibao, la región más extensa y fértil de la República Dominicana, con montañas y exuberantes valles, ríos, cascadas y plantaciones de tabaco.
Una visita a la ciudad podría iniciarse en la Catedral de Santiago Apóstol. Construida en el siglo XIX en estilo neoclásico, destaca por sus vidrieras, su altar de caoba y sus tumbas de héroes independentistas. Muy cerca, en el Parque Duarte, se reúnen turistas y locales y los cocheros dan paseos en calesas. La importante industria tabaquera de la región tiene su reflejo en el Museo del Tabaco y en la fábrica de cigarros La Aurora, construida a principios del pasado siglo. El proceso de fabricación de la bebida local, el ron, puede observarse de cerca en la destilería Bermúdez.
Desde el grandilocuente Monumento a los Héroes de la Restauración, una imponente construcción en mármol blanco de 67 metros de altura, símbolo de la ciudad, puede contemplarse toda la urbe. La historia de Santiago se describe didácticamente en el Museo de la Villa.
Parque de los Tres Ojos
Es una cueva de 15 metros de profundidad con tres lagos subterráneos, con escalinatas rodeadas de vegetación natural y estalagmitas en pleno proceso de crecimiento, que ofrecen una deslumbrante visión.
Puerto Plata
La costa norte del país tiene más de un tercio del total de habitaciones hoteleras del país (mas de 13.000), y Puerto Plata - su mayor ciudad- evoca con la arquitectura victoriana y sus tonos pastel, su pasado romántico.
Bautizado así por Colón por el color de sus aguas, a Puerto Plata llegó el almirante en 1492. La "capital de la Costa del Ámbar", llamada así por la abundancia de esta piedra semipreciosa, es una bella ciudad de casas de madera y balconadas de colores. Entre sus lugares de interés se encuentra el Fuerte de San Felipe, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar renacentista. En su interior estuvo encarcelado Duarte, Padre de la Patria. También son atractivas las visitas al Museo del Ámbar, con una de las mejores colecciones de objetos realizados con esta resina fósil, y la fábrica de ron Brugal, donde le obsequiarán con un delicioso daiquiri. De la Fortaleza parte el Malecón, que desemboca en la pequeña pero célebre Long Beach.
En los alrededores de Puerto Plata abundan las playas, como Playa Grande, Playa Cabarete, Playa Dorada, la de los Charamicos y la del Batey, en Sosúa, Nagua o Playa Cofresí. Todas forman parte de la Costa del Ámbar y destacan por sus blancas arenas y cristalinas aguas y sus hoteles y restaurantes.
Hacia el interior de la isla, en la Montaña Isabel de Torres, se encuentra el teleférico que te transporta hasta un jardín botánico, a 730 mts. sobre el nivel de mar.
Al oeste de Puerto Plata, en la pequeña localidad pesquera de Luperon, esta el lugar donde Cristóbal Colón creó la primera villa europea en las Américas: La Isabela.
A pocos kilómetros de Puerto Plata está Playa Dorada, un conjunto de hoteles que comparten una franja de doradas arenas y ofrecen a los turistas una variada gama de actividades.
Para los aficionados al golf, Playa Dorada posee un campo de 18 hoyos.
A la noche, se puede elegir entre una docena de restaurantes, bares, clubes nocturnos, casinos y discotecas.
Sosúa
El pequeño pueblo de Sosúa, con su ambiente informal que mueve a descansar y disfrutar de la naturaleza, fue originariamente lugar de asentamiento de refugiados judíos que llegaban de Europa durante la Segunda Guerra Mundial, y hoy es conocida por su hermosa playa, sus restaurantes - terraza y su movida nocturna, ya que allí se dice que cuando puerto plata se acuesta, Sosúa se despierta.
Cabarete
A sólo 15 minutos al este de Sosúa, este pueblito localizado entre una bahía y una laguna, atrae a los fanáticos del wind surf . Allí se llevan a cabo etapas del torneo Copa Mundial de la Asociación de Windsurfing y tiene lugar cada año la Cabarete Race Week (una semana de competencias).
Samaná
La bahía y península de Samaná, situadas en la costa norte del país, son unos de los lugares más singulares y hermosos de la isla. Hogar de los indios ciguayos, la zona no fue colonizada hasta casi el siglo XVII, a pesar de que Colón arribó a sus costas en 1493, de ahí que carezca de importantes vestigios históricos. No obstante, compensa con creces esta carencia con sus bellos paisajes, magníficas playas, como el Cozón, Playa Bonita o la coralina y kilométrica Las Terrenas, y su exótica vegetación y fauna, especialmente la marina, como tortugas o ballenas jorobadas. En sus pintorescos pueblos de pescadores, como Sánchez, Santa Bárbara o Miches, los amantes del pescado y el marisco podrán degustar estos frutos del mar a unos precios muy ventajosos.
Desde esta península pueden llevarse a cabo excursiones al Salto del Limón, una espectacular cascada de 40 metros de caída, al encantador Cayo Levantado, un pequeño islote donde descansar, pescar o bucear o al Parque Nacional de los Haitises, una peculiar formación geológica con exuberante vegetación, aves tropicales y numerosas cuevas.
Juan Dolio
Esta pequeña ciudad costera, con cerca de 4000 habitaciones hoteleras, brinda a sus visitantes la posibilidad de jugar en sus casinos o en sus dos campos de golf de 18 hoyos. Ofrece una variedad de deportes náuticos y les permite disfrutar de su gastronomía en los restaurantes casualmente elegantes o informales.
Cerca de Juan Dolio está Boca Chica, con el Parque Nacional de la Caleta, uno de los cinco mejores puntos de buceo del Caribe.
La Romana
En la Romana, Casa de Campo es un verdadero paraíso para quienes aman los deportes: campos de tiro, de tenis y de golf.
Muy cerca de este atractivo resort se hallan los Altos de Chavon, una de las principales atracciones del país.
Esta ciudad de artistas es una réplica ecléctica de una ciudad italiana del siglo XIV. En ella trabajan y habitan artistas nacionales e internacionales en una atmósfera romántica, rodeados de tiendas de artesanía, museos, iglesias, anfiteatros y restaurantes con vista espectacular al Río Chavon.
Cerca de allí, yacen las playas de Bayahibe y Dominicus, desde donde el turista puede trasladarse fácilmente a las Islas Catalina y Saona, para contemplar las áreas vírgenes y protegidas del Parque Nacional del Este.
Punta Cana
Hace tan sólo 30 años, esta Costa Oriental de la Hispaniola no era más que una desolada extensión de selva y playa. Hoy es sin duda uno de los destinos de más rápido crecimiento en el Caribe.
Más de 15 grandes complejos hoteleros, con un número superior a las 10.000 habitaciones, bordean los 35 kms de playa , recibiendo los pasajeros en mas de 70 vuelos chárter y regulares semanales a través del aeropuerto internacional de Punta Cana.
Las playas de Bávaro, Macao, Arena Gorda, Cortecito, Cabeza de Toro y Punta Cana son particularmente deslumbrantes. Sus espléndidos resorts están construidos respetando 60 metros a partir de la costa, ya que la ley prohíbe interrumpir este verdadero espectáculo de la naturaleza.
Valle del Cibao
Este fértil y hermoso valle, el más grande de la República Dominicana, ofrece, además del atractivo de Santiago de los Caballeros, otros lugares de gran interés.
En pleno corazón del valle se encuentra el pueblo de La Vega. Con un entorno que llevó al mismísimo Colón a proclamar que "era la tierra más hermosa que ojos humanos jamás hayan visto", esta pequeña localidad, fundada en 1495, destaca por las ruinas de la ciudad vieja, al pie del Santuario Nacional del Santo Cerro. Allí colocó Colón la Vera Cruz que Isabel la Católica le entregó antes de partir hacia Nuevo Mundo y donde, según la leyenda, apareció la Virgen de las Mercedes. Además, alberga los balnearios de Bayacanes y Acapulco y celebra uno de los carnavales más pintorescos del país. Las cercanas Constanza y Jaracaboa ofrecen la oportunidad de practicar deportes de aventura o relajarse en balnearios.
Gastronomía
La cocina autóctona es una mezcla de la gastronomía taína, africana y española. Sin embargo, es muy sencilla y, en contra de la costumbre caribeña, no abusa del picante. El sancocho, una especie de cocido con caldo y varias clases de carne y legumbres, y el locrio criollo, similar a la paella valenciana, son dos platos influidos por la gastronomía española. Los chicharrones, el mondongo -equivalente local a los madrileños callos- o el arroz moro, con legumbres y vegetales, son comidas muy populares.
De la cocina taína se conservan la catibia, empanada rellena de yuca y picadillo, y el casabe, muy rico en fibra vegetal. Otros platos locales son el pescado con coco, típico de Samaná, la langosta, el chivo, guisado o linivero, acompañados de tostones de plátano frito o yaniqueques, panecillos de harina fritos en aceite.
De postre, prueba el piñonate, elaborado con leche y coco, el majarete, con azúcar, leche, maíz y canela o las excelentes y jugosas frutas que se crían en el país, ya sea en zumo o al natural. Hay una amplia variedad donde elegir: pomelo -llamado toronja-, plátano, mango, coco, piña, melón, sandía, tamarindo, zapote o papaya. Un buen ron es lo mejor para finalizar un suculento condumio.
Souvenirs
De la rica artesanía local destacan los objetos elaborados con caparazón de tortuga, la cestería, los bordados y los muebles finamente trabajados. Encontrará también cerámica, tallas de madera, las famosas muñecas sin rostro, hechas con barro cocido y vidriado, pinturas naïf de estilo haitiano y piedras semipreciosas. El coral, rojo y negro, abunda, pero asegúrese de que poseen un certificado de legalidad, ya que sino constituyen un grave atentado al medio ambiente. A la hora de comprar objetos típicos no pueden faltar las alhajas y otros objetos de ámbar, la joya nacional. Un viaje a la República Dominicana no está completo si no se adquiere esta resina fósil de tonalidades amarillentas o marrón oscuro. El mejor lugar para comprarla es en Puerto Plata, donde incluso existe un museo sobre esta piedra. En todo caso, conviene comprarlo en lugares reconocidos para evitar las falsificaciones.
En Santo Domingo es recomendable visitar el Mercado Modelo o los alrededores de la calle Conde. Alrededor de la calle Sol se ubican establecimientos de interés en Santiago de los Caballeros. Excepto en hoteles o centros comerciales de prestigio, la norma es regatear.
La Guía
* Clima
Aunque el clima predominante es el tropical húmedo, existen cinco microclimas: el húmedo, el seco estepario, el tropical de selva, el de bosques y el de sabana. En general, las temperaturas son suaves y veraniegas, fluctuando entre los 18 y los 27ºC, aunque el nivel de humedad es alto. El mes más caluroso es agosto, y el más fresco enero. En la temporada de lluvias, que transcurre entre mayo y noviembre, pueden ocasionalmente producirse huracanes.
* Transporte
En taxi
En las ciudades hay pequeños coches-taxis que siguen unas rutas regulares con paradas. Los taxis no llevan taxímetro, pero están regulados por el Gobierno. Pacte con el taxista de antemano el precio de la carrera. Los motoconchos son los taxis más populares y baratos: son motocicletas particulares que te llevan si vas en su dirección.
En autobús
Es una buena manera de moverse por el país, ya que conectan las principales ciudades y sitios turísticos. Los formales tienen horas de salida fijas, son más cómodos y paran en estaciones en el centro de las urbes. Los comunes son los usados por los locales, más incómodos y sin paradas fijas (hay que establecerlas con el chofer), aunque más entretenidos y pintorescos.
En avión
En el país existen siete aeropuertos importantes: el de Herrera, al norte de la capital; el de Las Américas, al este; el de La Unión, al norte del país; Punta Cana y Punta Águila al este; el de Barahona, en el suroeste y el de Cibao, en Santiago de los Caballeros. Entre éstos y las ciudades no existe un servicio de autobuses, por lo que hay que tirar de taxi. El transporte aéreo local es una buena opción para desplazarse.
En coche
Alquilar un coche es caro, pero da libertad. Sólo se precisa ser mayor de 21 años y poseer carné de conducir válido y tarjeta de crédito. En las grandes ciudades existen compañías de alquiler de vehículos. Las carreteras en general son aceptables, aunque algunas tienen socavones. La manera de conducir de los dominicanos es endiablada, sin señalizaciones y con normas no escritas que sólo conocen ellos. Como contrapartida, la gasolina es más barata que en Europa.
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publicado el 22/oct/2008, 15.05 |
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República Dominicana: un rincón de maravillas en el caribe
República Dominicana | 16 de febrero de 2005
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