Diarios de viaje > El Mundo > Europa > Lituania > Diario de viajes

Lituania: lagos, bosques y llanuras para recorrer

Escribe: mariposadefuego
Lituania se encuentra situada en la costa del Báltico, entre Letonia y el pequeño estado ruso de Kaliningrado; se caracteriza por sus numerosos bosques, que ocupan más de un 35% del territorio nacional y por contar con una flora y fauna propia de los países bálticos. Vilnia, capital del país, está atravesada por el Río Neris y rodeada de un espacio verde sin igual.

 
Capítulo actual 1 de 1
 

Lituania: lagos, bosques y llanuras para recorrer

Lituania — viernes, 24 de diciembre de 2004

Llanuras extensas y lagos

Todo el país es una llanura baja que no supera los 200 metros de altura media, con pequeñas colinas diseminadas de este a sur, y cuya costa está rodeada de dunas areneras que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Tiene 108 kilómetros de costa, más de 700 ríos y arroyos y alrededor de 3 mil lagos. Otro rasgo característico de su geografía es la presencia de marismas y terrenos pantanosos en el norte y el este del país.

Historia

En torno al año 2000 a.C., tribus asiáticas llegaron a Europa y se asentaron a orillas del Báltico y protegidas por la selva virgen, resistieron las presiones germanas.


En el siglo XIII y bajo la dirección de Mindaugas estas tribus bálticas se unieron formando el Ducado de Lituania. Desde entonces y durante 200 años el recién nacido país se vio involucrado en luchas contra germanos y contra teutónicos, una orden surgida de las Cruzadas que a partir del siglo XIII se expandió hacia Europa del este, para cristianizar a los pueblos de la región. Pero la batalla de Tannenberg en 1410 puso fin a estas luchas con la derrota definitiva de la orden teutónica.

En 1569 Lituania se unió a Polonia mediante el Tratado de Dublín, pero en el siglo XVIII se fraccionó. La mayor parte de su territorio fue a parar a Rusia y el resto, a Prusia. El Gobierno zarista comenzó una política de represión de la cultura lituana, obligando a emplear el alfabeto ruso y persiguiendo la religión católica que profesaban los lituanos.

Durante la Primera Guerra Mundial, el país fue ocupado por Alemania, y poco después se proclamaba la independencia del país. Ya en la Segunda Guerra Mundial, fue la URSS la que invadió Lituania, aunque en 1941 los alemanes le arrebataron ese territorio hasta 1944, cuando la derrota alemana hizo que la URSS recuperara sus posesiones y, entre ellas, este país báltico.

Con la apertura política iniciada por Mijail Gorbachov en la URSS, Lituania comenzó a vivir una etapa de intensa agitación. En junio de 1988 se fundó el Movimiento Lituano por la Perestroika conocido como Sajudis. El Sajudis exigía la recuperación de los tratados de paz que reconocieron la independencia del país, alegando que el ingreso en la URSS fue resultado de un acuerdo secreto sin valor jurídico.

Todavía contrario a una decisión unilateral de soberanía, el Gobierno lituano comenzó a hacer concesiones a los nacionalistas, como el restablecimiento oficial de la bandera y el himno nacional, el reconocimiento del día de la Independencia o la adopción del lituano como idioma oficial.

En septiembre de 1991 el nuevo Consejo de Estado de la URSS aceptó la independencia de los tres estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) e inmediatamente Lituania fue admitida en la ONU.

Cultura

Los lituanos tienen la cultura más homogénea de las repúblicas bálticas y, a pesar de la dominación soviética, han sabido conservar sus tradiciones.
El lituano es una de las dos únicas lenguas bálticas de origen indoeuropeo que permanecen hoy día. El lituano tiene un dialecto que se habla en la zona oeste del país.

El primer gran texto de ficción de la literatura lituana es un poema de Kristijonas Donelaitis titulado «Metai» (Las Estaciones) que hablaba de la vida de los siervos del siglo XVIII.

La poesía de principios de siglo de Jonas Maciulis, más conocido como Maironis, marca el inicio de la literatura lituana moderna. Lituania es además la cuna de muchas otras figuras insignes de la literatura mundial como Czeslaw Milosz, ganador del Nobel en 1980.

Se conservan tradiciones muy antiguas. Una de las más curiosas consiste en colocar tallas de madera con forma de cruces o santos sobre postes de gran altura en los cruces de caminos, en cementerios, plazas o lugares destacados.

Las ciudades, incluida la capital, conservan su herencia medieval y todos los monumentos relacionados con la agitada historia del territorio: fortalezas, castillos, iglesias e incluso prisiones.

Los lituanos tienen fama entre sus vecinos de ser sociables y hospitalarios, aunque también un poco exaltados e imprevisibles, un carácter muy parecido al mediterráneo.

Vilna, la capital

La ciudad de Vilnius es la ciudad más importante de Lituania. Una ciudad amigable y encantadora donde pasear. Nuestras mentes se trasladan a un escenario de ficción infantil. Sus calles pequeñas y sus casas de alegres colores parecen introducirnos en un ambiente de cuento.

A la capital Lituana se la conoce como «la ciudad verde» por la importante cantidad de parques que alberga. La ciudad está dividida por el río Neris que deja al sur la parte antigua de Vilna, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

Entre los espléndidos edificios góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos de la ciudad vieja, destacan la Universidad, la Catedral y la residencia del presidente de la República. De cualquier manera, todo la ciudad antigua es ya un monumento en sí misma. Un paseo por sus callejuelas permite descubrir rincones de gran interés histórico y artístico y exquisitamente conservados.

En la zona más moderna de la ciudad, que fue construida casi en su totalidad en el siglo XIX, se encuentran el Ayuntamiento y el Museo dedicado a la persecución que sufrieron los lituanos durante la ocupación alemana, y que además está construido sobre las oficinas de la GESTAPO.

Actualmente, con apenas un 8% de población de origen ruso (aunque en Vilna alcanzan a 100.000 de sus casi 600.000 habitantes), hay ya muchos jóvenes que no hablan la lengua franca del ex imperio soviético, y no es raro que se conteste en inglés a una pregunta en ruso, y en los mejores hoteles se puede ver la televisión italiana, española o finlandesa, pero no la rusa.

A pesar de todo, subidos a la ola de la crisis económica, los ex comunistas de Algirdas Brazauskas (lituano de pura cepa) quedaron en primer lugar en las últimas elecciones legislativas, aunque no lograron formar gobierno. Claro que este líder, que supo subirse pronto al carro del independentismo, es muy partidario de que su país se integre a la Unión Europea e incluso a la OTAN, aunque eso suponga cruzar lo que Moscú considera una peligrosa línea roja.

Resulta difícil que el visitante se abstraiga por completo de este contexto histórico, aunque su objetivo sea tan sólo conocer un país que, a pesar de su pequeña extensión (65.000 kilómetros cuadrados), ofrece multitud de atractivos arquitectónicos, artísticos y naturales, y una de las más hermosas ciudades del Báltico, que durante el siglo XX cambió 12 veces de mano.

Es un placer perderse entre las callejuelas del centro antiguo, sometido a un concienzudo proceso de reconstrucción, con sus numerosos hoteles y restaurantes, iglesias católicas (la mayoría barrocas), los puestecillos de venta ambulante (con el ámbar como oferta omnipresente), las casas burguesas pintadas cada una de un color, y sus profundos y apacibles patios interiores, adronados a veces de barandas de madera.

La ciudad de Vilnius se puede visitar bien en un par de días, incluyendo una excursión a Trakai, el castillo de los grandes Duques construido sobre una isla en el interior de un lago. Esto implica una visita ligera por la ciudad, comenzando por la Catedral (Katedros aiksté) de estilo neoclásico. Frente a ella está la principal calle comercial de la capital. Detrás de la catedral están las ruinas del antiguo palacio de los grandes duques en la ciudad que merece la pena visitar, y subir al monte de la Torre de Gediminas, que está muy próxima, para disfrutar de una vista incomparable de toda la capital hasta perdernos en el verde de los lejanos bosques.

Al bajar de la Torre Gediminas subiremos por la calle Pilies recorriendo y disfrutando de los mercadillos, pasaremos junto a bellísimas iglesias ortodoxas y llegaremos frente al Ayuntamiento de la ciudad, y un poco más allá, a una iglesia con una imagen muy venerada en toda Lituania y que es motivo de numerosas y devotas expiaciones que podremos contemplar. En esta calle también está el Museo del Ámbar de la ciudad que merece una visita ya que podremos disfrutar de diferentes trabajos con esta resina muy utilizada en la artesanía del país.

Palanga

Esta pequeña ciudad lituana en verano se ve repleta de visitantes del país y de turistas extranjeros. Todo el que se desplace hasta allí tiene asegurada la diversión, especialmente a la hora de deleitarse contemplando el parque botánico y el Museo Amber.

Trakai y otros castillos

Muy cerca de Vilnius se encuentra Trakai, la antigua capital de Lituania. Rodeada de lagos e islas, su principal atractivo son los Karaites, descendientes de los guerreros de Crimea que mantienen intactas sus costumbres ancestrales y su arquitectura tradicional.

De todas las posibles excursiones que podemos hacer desde Vilnius, la ciudad de Trakai y su entorno merecen una especial mención. Esta ciudad se encuentra a tan solo 28 kms. al oeste de Vilnius y tiene una buena conexión de autobús desde la estación central de la capital lituana, con una frecuencia de media hora.

Una vez en Trakai, la visita de referencia es el castillo de la isla. La importancia de este lugar se debe a que es un símbolo de la independencia lituana y el único parque histórico nacional de Europa. Este es un castillo que se construyó en el siglo XIV de la mano del gran duque Gediminas como resultado del final feliz de una cacería, siendo el único castillo insular de Europa del Este, y que fue finalmente destruido en el siglo XVII. De sus ruinas ha resurgido gracias a una esmerada y cuidadosa reconstrucción, devolviéndole todo el encanto de los siglos pasados. En su interior se encuentra la sala del Trono de los antiguos duques de Lituania y un interesante museo de historia del país. En la cantina del castillo podremos saborear el "gyra", un vino de muy baja graduación alcohólica típico de Lituania y que se hace a base de pan.

Después de un recorrido por la ciudad y de admirar algunas de sus iglesias y casitas típicamente lituanas, podemos hacer una parada en el parque del palacio Uzutrakis -perteneciente a un conde lituano. Este palacio fue construido en la segunda mitad del siglo XIX en estilo renacentista y tiene uno de los parques más grandes y bellos de Lituania, diseñado por el paisajista francés E. André. Toda la zona está rodeada de lagos -un total de 72- y es de una gran belleza natural. En verano es una zona animada por numerosos festivales de los que hay que destacar el Festival Medieval que se celebra en agosto.

Otra lugar de interés son las ruinas del Castillo de la Península, construido como uno de los castillos defensivos más grandes de Lituania. En total ocupa 4 ha. y fue erigido para defender la zona de los ataques de las fuerzas teutónicas. Todavía quedan restos de torres y murallas.

Deportes

Como en casi todo el norte de Europa, en Lituania se dan buenas condiciones para practicar deportes de invierno, como el patinaje sobre hielo o el esquí en su modalidad de fondo, ya que, como se ha dicho anteriormente, este es un país llano y no cuenta con estaciones de montaña.

El importante número de lagos y ríos con que cuenta Lituania hacen de la pesca y de los deportes acuáticos, como la piragua o el remo, buenas alternativas para el tiempo libre. Por otro lado, sus extensas llanuras abonan el terreno para la práctica del ciclismo y la equitación.

La guía

    * Clima

El mar marca las pautas principales del clima de Lituania. Es un clima suave, aunque los inviernos son bastante duros y es habitual que las temperaturas permanezcan bajo cero durante semanas. En el oeste del país, las lluvias son bastante frecuentes, especialmente en primavera y otoño. Por el contrario, el interior suele ser muy seco.

La mejor época para disfrutar de este país es la primavera y el verano, aunque en los meses de julio y agosto hay que contar con un mayor número de turistas.

    * Transporte

Los trenes y autobuses son la mejor opción a la hora de moverse por el país porque llegan a casi todos los rincones. Los autobuses son más rápidos y algo más baratos, pero el tren permite recorrer distancias más largas sin transbordar.

Las carreteras principales están en buenas condiciones y no tienen mucho tráfico y como las distancias no son excesivamente grandes, puede ser una buena idea moverse en automóvil.

    * Gastronomía

La comida lituana se basa en todos los productos típicos de la zona, y muy especialmente en las patatas. Uno de los platos más típicos es el cepelinai, una especie de masa hecha a base de patatas y trocitos de queso, carne o setas que suele venir acompañada de una salsa de cebolla, beicon y mantequilla. También es muy típico el sakotis, un pastel con forma de árbol de Navidad que se suele servir en las bodas. Utenos y Kalnapilis son las dos mejores cervezas locales, aunque el licor más típico es el llamado stakliskes, hecho a base de miel.

    * Salud

No es necesaria ninguna vacuna para entrar en Lituania, como tampoco es necesario tomar otro tipo de medidas higiénico-sanitarias, aunque como siempre que se sale de viaje a un país extranjero, es recomendable beber agua embotellada y llevar un pequeño botiquín con todo aquello que puede venir bien en caso de urgencia.

    * Festividades

Los festejos que se celebran en Lituania están muy arraigados. Algunos de ellos son el Día de la Independencia (16 de febrero), San Casimiro, patrón del país (4 de marzo) y, como en otros países de tradición católica, el Día de Todos los Santos (1 de noviembre).

Hay muchas otras fiestas que proceden del folclore de la zona, como el Festival Nacional de la Canción, que se celebra cada cinco años, o la Fiesta de la llegada del verano, una noche que los lituanos consideran mágica y celebran el 23 de junio.

También podemos encontrar otras celebraciones como las carreras de caballos en el Lago Sartai, durante los primeros sábados de febrero, el Festival de Música de Verano en la capital o el Festival Internacional de Jazz en abril.

    * Seguridad

Lituania es un país muy tranquilo y sus calles pueden ser transitadas con seguridad tanto de día como de noche. De cualquier manera, conviene seguir algunas normas de seguridad elementales en cualquier viaje.
Es conveniente tener mucho cuidado con pasaportes, dinero y cheques de viajes en las grandes ciudades, especialmente por la noche. Se recomienda también hacer el cambio de moneda dentro de los circuitos oficiales para evitar fraudes.

    * Souvenirs

El rey de las compras en Lituania es «el oro del Báltico», el ámbar. En todas las tiendas de regalos y souvenirs pueden encontrarse objetos de todo tipo fabricados con ámbar. Son especialmente atractivas las joyas y los pequeños objetos decorativos. Aunque lLos trabajos en plata y en vidrio también merecen la pena y pueden conseguirse verdaderas maravillas a muy buen precio. Destacan asimismo las tallas de madera, de las que son especialmente significativas las imágenes de santos, cruces y veletas.

Calificación

0 estrellas de 5
  •  

0 puntos (0 votos)

publicado el 22/oct/2008, 14.56
leído 405 veces

Imprimir     Enviar a un amigo

  • Publicar en:
Capítulo actual 1 de 1
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí

Capítulos de este diario

  • 1

    Lituania: lagos, bosques y llanuras para recorrer

    Lituania | 24 de diciembre de 2004