Diarios de viaje > El Mundo > América del Sur > Brasil > Búzios > Diario de viajes
Buzios: de aldea de pescadores a centro turístico
Escribe: Nocturna
Buzios era un páramo tranquilo, como un oasis de calma entre la vorágine de las playas brasileñas, hasta que un día Briggite Bardot y su novio brasileño se instalaron allí. Desde aquel momento, el balneario se transformó en uno de los sitios de mayor popularidad de Brasil, llenando muchos espacios de centros de compras y consumo, pero sin perder pequeños rincones de calma donde disfrutar lo mejor que puede ofrecer: sus playas y su gente.
Buzios: de aldea de pescadores a centro turístico
Búzios, Brasil — miércoles, 17 de noviembre de 2004
El área de Buzios incluye Armação dos Búzios, docenas de playas y varias islas, la región es una península volcánica de 8 km de largo donde las fronteras de las colinas morros con el mar forman precipicios, cuevas y playas pequeñas. Rodeando la península, hay una gran cantidad de islas rocosas pequeñas, bastante atractivas para practicar buceo o snorkeling. Hay playas largas e inmensas en la península, Geribá, João Fernandes y Ferradura son las más visitadas. Para los amantes de naturaleza, hay una gran cantidad de playas pequeñas apartadas sin cualquier infraestructura dónde es pacífico y sosegado durante la estación alta.
Buzios aparece como el paraíso soñado: es la belleza de los morros, las arenas blancas, el agua azul y las callecitas de empedrados sin tiempo, que parecen una joya de oro blanco.
Tierra de piratas
A lo largo del siglo XVI las numerosas ensenadas y calas tentaron a piratas y a los traficantes de esclavos ingleses, franceses y holandeses, que encontraban un refugio seguro, y por cierto placentero. Hasta ese momento las tribus de tamoios y goiatacases habían compartido los encantos de la península. Recién al finalizar una larga serie de guerras con Francia, los portugueses pudieron retomar el control definitivo de la región. Al comienzo la exportación de madera ayudó al crecimiento, pero al agotarse las reservas del pai brasil, la actividad económica se concentró en la pesca artesanal y la caza de ballenas.
De aldea de pescadores a centro turístico
La ciudad de Buzios, situada a 180 kilómetros de Río de Janeiro, está conformada por 23 playas de arenas blancas bañadas por las aguas templadas del Atlántico. Su disposición topográfica brinda diferentes opciones para disfrutar del sol. Posee desde playas calmas a balnearios de oleaje importante, ideales para los deportes náuticos.
Con la llegada de Brigitte Bardot en los '60, Buzios (que todavía era una desconocida aldea de pescadores) lentamente se fue transformando en un solicitado destino vacacional hasta alcanzar la fama que hoy ostenta.
Buzios tiene su origen en una pequeña aldea de pescadores, poblada por piratas franceses. Se encuentra a 170 kilómetros de Río de Janeiro. Se puede llegar con charters directos hasta el Aeropuerto Internacional de Cabo Frío a 30 kilómetros de Buzios, o en ómnibus desde Río y San Pablo.
Buzios se transformó también en la parada obligada de los cruceros de lujo que recorren el litoral brasileño en la búsqueda de paisajes paradisíacos. También es el destino de cientos de viajeros que llegan en sus propias embarcaciones desde puertos lejanos.
Durante el día, el centro está completamente desierto, debido a que nadie quiere desaprovechar la playa y el sol. Pero al atardecer el casco urbano cambia la fisonomía con turistas que deambulan por las calles haciendo escala en restaurantes, boutiques y bares.
Cuando las estrellas ganan brillo en el cielo, todos se preparan para disfrutar la diversión nocturna. El punto de encuentro es la Rua das Pedras, donde las luces de los bares iluminan la movida hasta los rayos del nuevo día.
La zona cercana a Buzios incluye el Armaçao de Buzios, Geriba, una veintena de playas y varias islas. Desde el punto de vista geográfico, la región es una península volcánica de 8 kilómetros de largo donde predominan morros que terminan en el mar, formando acantilados, cavas y pequeñas playas. Alrededor de la península existen pequeñas islas rocosas atractivas para el buceo.
Buzios tiene una población estable de 10.000 habitantes. Entre mediados de diciembre y de marzo este número se multiplica con la llegada de visitantes de Argentina, Europa y de la misma capital de Brasil.
Con más de 20 playas la península parece una isla y es hoy un balneario con mucha vida nocturna, de excelente gastronomía internacional y además con atractivos históricos. Cuenta con un club de golf y un club hípico.
Todo por Brigitte
Nada hacía prever la resonancia mundial que adquiriría la, hasta ese entonces, aldea de pescadores, cuando en 1964 llegó la actriz francesa Brigitte Bardot. Su presencia en el lugar recorrió el mundo y esas postales anónimas tuvieron un impulso definitivo. Así, en poco tiempo, se ubicó a Buzios entre los balnearios más famosos del mundo aunque tenía incipiente infraestructura.
Es que, atraídos por el alarde que se hacía de esta península redescubierta, turistas extranjeros, en especial franceses y argentinos, comenzaron a visitar el lugar.
Esto llevó a inversores a montar sus negocios y, el espaldarazo decisivo fue en 1973 al inaugurarse el puente Río Niteroi. La entonces villa se convirtió en un centro de veraneo de la alta sociedad carioca y de artistas plásticos que, encantados, la vieron como una excelente musa inspiradora. Este vertiginoso cambio se alimentó con el establecimiento de sofisticadas posadas y variados bares, pubs, negocios de ropa y restaurantes.
A mediados de la década del 80 se asfaltó la entrada hacia Buzios que pasa por la playa Rasa. Surgieron entonces grandes loteos en la península y su entorno, en el que también se construyeron un aeropuerto y una marina. Muchos se preguntarán si tanto crecimiento no colapsó y opacó el encanto de la otrora villa de pescadores. Pero no fue así, ya que la receta mágica del lugar combina la simplicidad de la antigua población marina bañada por un abrasador sol todo el año, largas playas y una sofisticada atmósfera turística que tiene mucho de desparpajo e informalidad.
Sus playas
Esta península, ubicada a 196 kilómetros de la populosa Río de Janeiro, concentra, en ocho kilómetros de extensión, más de 20 playas. En pocas palabras a Búzios se lo podría describir como la sucesión de una veintena de playas diferentes, aunque toda definición será incompleta sin la presencia de ciertos adjetivos imprescindibles, como relajado, placentero, sosegado, suave.... Algunas, misteriosas y encantadoras, están en reductos escondidos; otras se enfrentan al mar abierto y son muy espaciosas. Las hay tranquilas, frecuentadas por grupos y familias, y también las que reúnen a la gente joven, que exhibe sin pudor un toque de sensualidad y color. Entre tanta variedad hay sin embargo un elemento común que las amalgama: el clima tropical, que brinda calor y brillo durante casi todo el año.
Las playas están desparramadas a lo largo de una península de silueta caprichosa que no tiene más de ocho kilómetros de extensión, a la que se llega por una ruta que atraviesa colinas de vegetación exuberante. Durante el viaje la vista acompaña el vuelo rasante de las aves que recorren las praderas de tierra colorada y al llegar, la mirada se pierde en los detalles de un pueblito que mezcla lo rústico de una colonia de pescadores con el refinamiento de un balneario francés.
Las playas de Buzios, son muy hermosas, las sureñas son más salvajes, más bellas y presentan grandes olas; las norteñas están más protegidas, son de mayor acceso y están más cercanas al pueblo. En las playas centrales se concentran posadas confortables, tiendas de moda, bares y restaurantes extravagantes. Pero aún hay en esta localidad playas semidesiertas, entre ellas Olho de Boi, exclusiva para nudistas. En la praia dos Ossos, se organizan torneos de vela y windsurf y es posible alquilar un barco para internarse en las profundidades del lejano horizonte y del mundo submarino. En temporada baja, Buzios se transforma en un paraíso para los fanáticos del surf, windsurf y vela. Las principales playas de Buzios son: Playa Azeda, pequeña playa de aguas claras y tranquilas; playa João Fernandinho, apropiada para disfrutar de sus aperitivos y langostas; playa da Ferradura, ensenada de aguas calmas, estilo aldea de pescadores, ideal para ir con niños y playa de Geribá, con arenas blancas, ideal para surf y windsurf.
Playa Rasa tiene frecuentes vientos fuertes, aunque sus aguas son tranquilas y poco profundas. Está en un área cercada de eucaliptos y la típica vegetación de restinga. Los vientos favorecen la práctica del windsurf. En esta región se establecieron la Marina Porto Buzios, el aeropuerto, un condominio y la habitual infraestructura marítima.
Tartaruga es otro balneario que tiene piscinas naturales, una vegetación salvaje y muchos parajes ideales para actividades submarinas, por las formaciones coralinas del lugar. Además, se pueden paladear excelentes tragos brasileños y los consabidos productos de mar mientras se disfruta de un espectáculo de lambada.
Cerca del centro se extiende Armaçao, que al atardecer compone una de las mejores postales cuando el sol baja por detrás de los botes de pescadores y cruceros de lujo. En la vecina Praia dos Ossos, una de las más conocidas, el mar está moteado con los veleros coloridos que recorren las islas y balnearios buzianos.
La arena dorada de Forno moldea una herradura, con una espléndida vista de la península, decorada con botecitos que se mueven al ritmo de la marea suave. En el balneario Foca, la orilla clara contrasta con el azul turquesa del mar, y es tan chica y encantadora que parece ser la maqueta de un lugar diseñado para deleitar los sentidos.
Ferradura es una clásica aldea buziana, con marea calma para bañarse durante horas. La cala cerrada de Ferradurinha explota con el color de una especie de piscina verde rodeada por arena blanca y grandes peñones negruzcos. En el extremo sur, Geribá es frecuentada en especial por la gente joven, y muestra un panorama totalmente diferente porque se ubica frente al mar abierto y es la más extensa y ancha de todas.
Hacia el norte se encuentra Joao Fernandes, una playa de arena suave y marea agitada de tono verde esmeralda. Al borde de la orilla hay una serie de barracas, ideales para deleitarse con los tira-gostos preparados con frutos de mar. Al final de un trecho arbolado se esconde Joao Fernandinho, una versión reducida y solitaria de la anterior, con aguas claras y cristalinas. La playa Brava es la preferida por los surfistas por sus olas grandes pero es algo ventosa; a poca distancia hay otra completamente virgen y apacible llamada Olho de Boi.
Azeda y Asedian el acceso a la primera comienza en la Praia dos Ossos. Tiene aguas tranquilas en sus costas, que se extienden por 300 metros. Azedinha, por su parte, es una ensenada de aguas verdes a las que se puede acceder a pie.
Alojamiento
Las opciones de alojamiento están centradas en unas 200 posadas y unos pocos hoteles dispersos por la península. Los establecimientos presentan servicios confortables, pocas habitaciones y son atendidos por sus dueños.
Las posadas ubicadas cerca del centro en general no tienen vista a la playa, pero son el lugar predilecto de quienes gustan salir de compras y caminar por el casco urbano. Mientras que las ubicadas en las playas periféricas son utilizadas por quienes llegan con la sola premisa de descansar.
Diversión para todos
El día puede empezar con un almuerzo liviano o de tipo americano, y luego seguir con hamburguesa, pancho o pizza con cerveza o agua mineral, que parece el ideal para aprovechar mejor el encantador sol brasileño, y luego de pasar por la playa visitar uno de los cinco restaurantes para una acogedora cena a la luz de las velas, en la que podrás degustar desde un plato típico brasileño hasta delicias de la mejor cocina internacional y un notable vino argentino o chileno.
La noche parece el horario ideal para las salidas, que abre al viajero su increíble abanico de posibilidades, que van desde un cóctel, una noche en una de sus dos discotecas, el cine o el teatro, hasta la posibilidad del casino y del infaltable baile de gala, en realidad la única ocasión en la que necesitarás ponerte el saco.
Búzios es un verdadero paraíso para los que aprecian la buena comida. Hay restaurantes franceses, italianos, japoneses, tailandeses, árabes, carne argentina, pizzerías, spetto corrido, y como no podía faltar en un lugar rodeado por el mar, los mejores pescados y frutos marinos. Además de organizar el Festival de Gastronomía, que propone un verdadero paseo por los paladares de todo el mundo, en la confortable sala Bardot tiene lugar el famoso Cine Festival que reúne a las mejores producciones y estrellas de la industria cinematográfica internacional.
Fiestas a la luz de la luna, shows de música popular brasileña y jazz, bares, discos, galerías de arte, grupos que tocan rock y blues, pubs. En la Rua das Pedras, la calle peatonal donde pasa todo, se instalaron en un desorden exótico y delicado las mejores boutiques y restaurantes. Los grandes bloques de piedra que forman el camino, dificultan un poco el paso pero le dan un aire distinguido a un paseo que combina colores, sabores, aromas y sonidos refinados y exclusivos. El espíritu de Búzios llega a su apogeo cuando termina el día. Es el momento de no planear nada, de no respetar horarios; la gente simplemente se relaja, desfila, se conoce, pasea y disfruta las noches cálidas.
Las alternativas son muchas. Desde playas solitarias o muy frecuentadas, para familias, parejas o jóvenes, y aguas mansas o bravas. Al Oeste, un mar calmo y de aguas calientes y verdes. Al Este, se vuelve movidito y un poco más frío. Buzios es diversidad.
Para los deportes náuticos las playas ideales son Praia Manguinhos, para el windsurf; y Praia Brava para los que quieran hacer surf en un lugar desolado. Las familias con chicos puede optar como una alternativa recomendable por Praia dos Ossos, de aguas mansas; y los que se animen al nudismo, Olho de Boi los espera con los brazos abiertos.
|
Calificación
0 estrellas de 5
0 puntos (0 votos) |
publicado el 23/oct/2008, 17.23 |
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
En Búzios...
|
¿Quiénes están dispuestos a brindarme alojamiento? |