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Puerto Rico es una isla de forma casi rectangular en el mar
Caribe. La isla, dentro de las Grandes Antillas, está está
flanqueada por La Española al oeste y por las británicas
Islas Vírgenes al este. Son también parte de Puerto
Rico las islas de Vieques y Culebra (también habitadas),
situadas al este, así como Mona, a 72 kilómetros
al oeste, Monito, a corta distancia de Mona, y Desecheo, visible
desde la costa oeste de Puerto Rico.
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La isla está atravesada de oeste a este por la Cordillera
Central cuyo punto más alto es el Cerro La Punta (1.338
metros). Esta cordillera divide a la isla en dos partes con paisajes
muy dispares: la parte norte mucho más húmeda, con
espesa vegetación y clima tropical. Allí se encuentra
el Parque Nacional de El Yunque, donde se conservan importantes
muestras de la vegetación autóctona de la isla,
muchas de ellas de increíbles proporciones. La mitad sur
de la isla es mucho más seca y árida. Los ríos
son menos caudalosos y los parajes verdes del norte dejan paso
a zonas semidesérticas y paisajes rocosos donde crecen
la yuca y los cactus.
Montañas, valles, ríos, desiertos... Esta variedad
de paisajes con que cuenta Puerto Rico se completa con más
de 400 kilómetros de playa de fina arena y palmeras, muchas
de las cuales albergan arrecifes llenos de vida.
Uno de los grandes tesoros del país es la isla de Mona,
un paraje virgen muy particular en el que habitan especies animales
y vegetales únicas en el mundo, como la culebra ciega o
la iguana rinoceronte.
Historia
Los primeros habitantes de Puerto Rico fueron los Indios Arcaicos,
que seguramente llegaron a la Isla desde Venezuela cerca del año
4500 antes de Cristo. A ellos les siguieron las tribus de los
indios Igneri, en el año 200 después de Cristo,
y luego los Taínos, en el año 800 de la Era Cristiana.
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Cuando Cristóbal Colón pisó por primera
vez Puerto Rico en 1493 en el transcurso de su segundo viaje la
isla estaba habitada por los taínos, una gran familia de
tribus pacíficas que habían desarrollado una sofisticada
cultura en la que gobernaban tanto hombres como mujeres. Actualmente,
quedan poblaciones muy reducidas de taínos, ya que la mayoría
fueron exterminados por las enfermedades traídas por los
españoles.
Colón bautizó la isla con el nombre de San Juan
Bautista y la ciudad con el de Puerto Rico. Fue en 1521 cuando,
tras la fundación de la capital de la isla, se intercambiaron
estos dos nombres. En 1508 los españoles, encabezados por
Ponce de León, se lanzaron a la conquista de la isla. La
recién nacida San Juan se convirtió en uno de los
principales puertos caribeños.
La estratégica situación de Puerto Rico, como entrada
al Nuevo Mundo, hizo que otros países europeos pusieran
sus ojos en la isla. Para hacer frente a esta amenaza, España
inició la construcción de defensas alrededor de
San Juan: se construyó una muralla que rodeaba la ciudad
y se levantó el castillo del Morro con muros de seis metros
de espesor desde el que aún se domina todo el puerto.
Cuando el escaso oro de Puerto Rico se agotó, los isleños
trataron de desarrollar una economía agrícola. La
ganadería, la caña de azúcar, el tabaco y
el café fueron los productos principales. Para trabajar
en estas plantaciones se trajeron esclavos procedentes de África.
Esto creó una nueva clase social de propietarios enriquecidos
que fueron alejándose progresivamente del dominio español,
incapaz en muchas ocasiones de garantizar la paz y la seguridad
en la colonia.
Con la llegada del siglo XIX Puerto Rico conoció una nueva
oleada de inmigrantes y recibió el estatuto de virreinato.
Finalmente, España concedió a Puerto Rico su autonomía
en 1898 y los isleños celebraron la elección libre
de su primer gobierno, pero algunos meses más tarde, la
isla fue invadida por el ejército de EEUU en el transcurso
de la Guerra Hispanoamericana. La ocupación de la isla
fue ratificada por el Tratado de París junto a Cuba y Filipinas,
perdiendo así España los últimos restos de
su imperio.
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Hubo algunos intentos de independizarse de la tutela norteamericana
que no se consolidaron, como el de Luis Muñoz Rivera. Los
residentes se convirtieron en ciudadanos de EEUU en 1917 y en
1952 Puerto Rico pasó voluntariamente a ser un Estado Libre
Asociado de Estados Unidos, condición que sería
ratificada mediante referéndum en 1967 y que aún
permanece vigente. Esto significa que los puertorriqueños
son ciudadanos estadounidenses dotados de amplia autonomía,
su moneda oficial es el dólar americano y comparten la
política americana en materia de defensa, comercio y relaciones
exteriores.
En la isla continúa el debate sobre si Puerto Rico debe
buscar la independencia, mantener su condición actual o
convertirse en el estado número 51 de EEUU.
Cultura
Desde la llegada de los primeros habitantes hace miles de años,
la Isla que hoy se conoce como Puerto Rico ha sido el hogar de
varias culturas diferentes. Como resultado de su privilegiada
posición geográfica, en el centro del arco de las
Antillas, y de su singular historia, Puerto Rico es un punto de
encuentro entre la cultura hispana y la anglosajona.
Los taínos, el último de una serie de grupos que
migró de Norte y Sur América, gobernaban la Isla
cuando llegaron los españoles en 1493.
Las influencias africanas y amerindias se dejan ver sobre todo
en las prácticas espiritistas y animistas de tanto arraigo
en este pueblo que, por otro lado, es profundamente católico.
Durante sus 400 años de soberanía estos nuevos habitantes
españoles forjaron los cimientos culturales. Ellos construyeron
ciudades y pueblos, iglesias y fuertes, faros y carreteras. Trajeron
esclavos de Africa para trabajar en los campos y estos a su vez,
contribuyeron sazonando la cultura, enriqueciendo el idioma, la
música y la cocina.
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La confluencia de estas tres culturas, la indígena, la
española y la africana, forjó el carácter
puertorriqueño. Sin embargo, Puerto Rico ha sido parte
de Estados Unidos desde el 1898 y los puertorriqueños ostentan
la ciudadanía norteamericana desde el 1917. Esta estrecha
relación con la nación más poderosa del mundo
también ha dejado su huella.
Esta es una fascinante combinación de elementos que da
a la Isla su carácter único. Aquí puedes
encontrar pueblos que son auténticos reflejos de la España
colonial y al mismo tiempo sentir el pulso de una gran ciudad.
También podrás visitar poblados con más de
1000 años de antigüedad; disfrutar de la música
que captura el espíritu de la Isla o vibrar con el eco
de los ritmos internacionales y, por si fuera poco, también
puedes observar a los científicos de la NASA mientras tratan
de detectar señales de vida en el Universo!
El español es la lengua más hablada en la isla,
pero está lleno de palabras y expresiones en inglés
que en muchos casos son una adaptación de la palabra inglesa
al castellano. Esta simbiosis de las dos lenguas ha dado lugar
a lo que se conoce popularmente como «espanglish».
La música desempeña un papel fundamental en la cultura
y la vida de Puerto Rico. El ritmo musical más característico
de la isla caribeña es la salsa, que además suele
tocarse con algunos instrumentos como las maracas y otros típicos
de la zona como el cuatro o el güiro.
Festividades
La mayor parte de fiestas de Puerto Rico tienen un motivo religioso,
como las Navidades o la Semana Santa. Sin embargo, es habitual
que elementos cristianos y paganos se fundan en un armónico
sincretismo, como sucede en las fiestas patronales de las diversas
poblaciones.
El año se abre con el Carnaval, especialmente vistoso en
Ponce, y la celebración de la Virgen de la Candelaria en
Mayagüez. Pero la mayor parte de festejos se suceden durante
el verano. Loíza acoge a finales de junio las fiestas de
Santiago y Ponce las de Nuestra Señora de Guadalupe.
El 28 de diciembre, Día de los Inocentes, las calles de
Hatillo se llenan de personas disfrazadas y enmascaradas que persiguen
a los niños, rememorando la matanza de inocentes infantes
encargada por Herodes.
La capital, San Juan, festeja la tercera semana de enero las fiestas
de San Sebastián y a finales de junio las de San Juan Bautista.
Este mes acoge también el Festival Pablo Casals.
Un mix de sabores
La cocina, como tantos aspectos de la vida puertorriqueña,
se caracteriza por el mestizaje; por la mezcla de costumbres y
sabores. Su gastronomía, está basada en el arroz,
el pescado, los frijoles y los plátanos.
Se han conservado las costumbres taínas de los primeros
pobladores de estas tierras y la cocina puertorriqueña
sigue recurriendo a productos como la yuca, el maíz o la
batata. La influencia de la cocina española (también
llamada criolla) está también muy patente. De ella
proviene el extendido uso de ingredientes como la cebolla, el
ajo o los garbanzos. La población africana también
condicionó los hábitos alimenticios de la isla.
El resultado después de los años es una cocina con
unas características muy particulares.
Algunos de los platos más típicos son el mofongo
(cocinado con carne, plátanos verdes fritos y ajo), los
tostones de plátano frito, las arañitas (también
hechos a base de plátano), las empanadillas de carne o
marisco o el asopao (sopa hecha generalmente con pollo).
Entre los postres más característicos se encuentran
el tembleque (hecho de coco y leche), el arroz con dulce, el dulce
de papaya y el flan.
La oferta de bebidas propias de Puerto Rico también resulta
tentadora. Desde los zumos y batidos de frutas tropicales como
la guayaba, la piña o el tamarindo al ron que se obtiene
de la caña de azúcar caribeña y cuyo proceso
de elaboración es todo un arte en Puerto Rico.
Los restaurantes, bastante numerosos y buenos, ofrecen cocina
de calidad a precios económicos. Los que se quieran privar
de esta galería de sabores siempre pueden ir a los frecuentes
locales de comida rápida que, por influencia yanki, pueblan
la isla.
San Juan
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La capital es una ciudad que guarda dos ciudades en una: la vieja
San Juan, que conserva el sabor hispano y auténticamente
caribeño, y el resto de barrios de la ciudad más
modernos y con más parecido a Estados Unidos.
El casco antiguo es una verdadera joya de la arquitectura colonial.
Declarado por la Unesco Patrimonio Histórico de la Humanidad,
ha sido completamente restaurado y conserva buena parte de la
arquitectura de los siglos XVI y XVII. Una de las más destacables
muestras de estos restos es el castillo de El Morro, construido
por los españoles para proteger el puerto de las invasiones
del pirata Francis Drake y que hoy constituye un espléndido
mirador desde el que contemplar la ciudad y el mar. Su gemelo,
El Castillo de San Cristóbal, se construyó tras
caer el casi inexpugnable Morro en manos británicas en
el siglo XVI.
La Fortaleza, construida en 1540 para defender la ciudad de los
frecuentes ataques de los indios caribes de otras islas, es hoy
la residencia oficial del gobernador de Puerto Rico y el edificio
más antiguo de uso público del Nuevo Mundo.
La catedral de San Juan, de colores ocres y blancos, es uno de
los templos más importantes de las Indias Occidentales.
Al lado se encuentra el Convento, un antiguo monasterio de los
carmelitas convertido en un curioso hotel de aires monacales.
El Yunque
La sierra de Luquillo, muy cerca de la capital, alberga una de
las maravillas naturales de Puerto Rico y de todo el Caribe. En
ningún otro lugar de la isla podía, según
los taínos, habitar el dios de la felicidad. Su exuberante
vegetación, dominada por los helechos, alberga una amplia
variedad biológica. El parque puede recorrerse a través
de los senderos que lo cruzan.
Ponce
La segunda ciudad más importante de la isla, recientemente
restaurada, es un verdadero tesoro arquitéctonico que mezcla
estilos y épocas lo que la sitúa como uno de los
puntos del país de mayor interés.
Su casco antiguo, del siglo XVII, es una amalgama de iglesias,
casas coloniales, plazas y pintorescas fuentes. La catedral de
Guadalupe proyecta su sombra sobre la Plaza de las Delicias, auténtico
centro de esta ciudad de la costa sur que alberga el muy interesante
Museo de Arte. Callejeando, se descubren pequeños conventos,
casas de bellos balcones enrejados o deliciosos coches de los
años cincuenta bajo el cálido sol caribeño.
San Germán
La pintoresca Villa de San Germán, al suroeste de la isla,
conserva gran parte de la arquitectura y el encanto de las ciudades
coloniales españolas. Resultan especialmente interesantes
las elegantes mansiones de la ciudad y la iglesia de Porta Coeli.
Parque Río Camuy
Este increíble río subterráneo da nombre
a este no menos fascinante atractivo natural al noroeste de Puerto
Rico. Sus curiosas formaciones geológicas no dejan indiferente
a nadie, pero sus numerosas cuevas de tamaños muy diversos
son las que le han dado fama. Muy cerca, la ciencia más
puntera nos espera en el observatorio Arecibo, el mayor del mundo.
Vieques: Aguas luminosas
La gran atracción de la isla de Vieques, al este de Puerto
Rico, son las bahías Bioluminisciente y Mosquito (menos
visitada, aunque igual de fascinante), unos de las más
espectaculares del mundo. Son los microorganismos que habitan
en sus aguas los responsables de que, tras el ocaso, estas bahías
sigan brillando con una azulada fosforescencia más propia
de relato de ciencia ficción que de una isla caribeña.
Por lo demás, la paz y tranquilidad que se respiran en
este islote son perfectas para descansar, tomar el sol en sus
playas o bucear entre sus coloridos arrecifes llenos de vistosos
peces y criaturas marinas.
Isla de Culebra no tiene nada que envidiar a la anterior. Es
un verdadero paraíso para los amantes de los deportes marinos,
sobre todo los subacuáticos gracias a sus arrecifes de
coral, de los mejores del Caribe, y sus playas de arena fina y
aguas cristalinas, donde además de broncearse pueden verse
varias especies de aves y tortugas marinas.
Isla de Mona
Frente a las costas de Miyagüez, la tercera ciudad más
importante de la isla, se encuentra la isla de Mona. Es una isla
deshabitada en la que crecen las plantas más antiguas de
las Antillas.
Actividades deportivas
El mar es el rey de las posibilidades de los deportes de aventura
en Puerto Rico. Los aficionados al surfing y el windsurfing tienen
decenas de playas para verano y para invierno como las de Patillas,
con las mejores olas e instalaciones de venta y alquiler de equipos.
Sus costas recortadas invitan a recorrerlas en kayaks y sus buenas
condiciones de navegación, a practicar los deportes de
vela.
Fajardo es la capital de la oferta de deportes submarinos. Toda
la zona, pero especialmente sus costas, están rodeadas
por un bosque submarino de coral, con uno de los fondos más
bellos del mundo. Uno de sus grandes atractivos es la búsqueda
de galeones hundidos en sus aguas.
A Puerto Rico se le conoce como la «Escocia bajo el sol»
por la calidad de sus instalaciones y la popularidad del golf
en este país. Cuenta con un total de 14 campos de golf
de competición, algunos públicos y otros pertenecientes
a complejos turísticos.
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