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Austria: bosques, montañas nevadas y mucha música (Parte II)
Escribe: Divagante
Una vez que visitamos su capital, conoceremos la historia de su emperatriz mas famosa, además de la ciudad de la sal (Salzburgo) e Innsbruck, para terminar el recorrido entre castillos y senderos naturales para disfrutar con bicicletas, y por fin un apetitoso final entre dulces.
Austria: bosques, montañas nevadas y mucha música (Parte II)
Austria — martes, 22 de junio de 2004
Las fotos de Sissi, o la emperatriz Elizabeth de Austria y Hungría, la muestran de una belleza aparentemente inextinguible, esbelta y con una cintura de adolescente que era su orgullo y su obsesión. Incluso en los últimos años, cuando dejó de permitir que la retrataran, ocultándose obstinadamente detrás de un abanico de cuero o de un parasol, se adivinaba en la perfección de sus rasgos el culto al cuerpo en el que Sissi fue una precursora de muchas mujeres modernas. Su belleza, famosa ya en su tiempo, nunca envejeció y sigue siendo un modelo casi dos siglos más tarde. Pero lejos del personaje que Romy Schneider recreó para el cine, lejos de la historia romántica que la sitúa como heroína de una boda de ensueño con un joven emperador, Sissi fue una mujer rebelde, conflictiva y perseguida por fantasmas que la llevaron de un punto a otro de Europa en una eterna carrera contra las convenciones y contra el tiempo. Grecia, Italia, Portugal o Gran Bretaña, cualquier lugar era mejor que la corte de su marido. Al conservador pueblo de Viena eso no podía gustarle y, de hecho, nunca le perdonaron su desparpajo, sus luchas con su suegra por la educación de sus hijos, sus continuas ausencias de la corte y sus infracciones a la etiqueta. Nada de eso le impidió a Sissi conservar durante décadas el amor de Francisco José y convertirse en la reina más querida para el pueblo húngaro, cuya lengua aprendió con facilidad y cuya capital, Budapest, eligió como residencia durante largo tiempo. Impopular, entonces, pero también insoslayable, Sissi vuelve hoy a la escena, con un museo que Viena le dedica expresamente en las instalaciones del fastuoso Hofburg, el palacio de invierno de los Habsburgo en la antigua capital del imperio.
Ciento cincuenta años después Hace cinco años, el centenario de la muerte de Sissi asesinada en Ginebra por un anarquista italiano fue la ocasión para conmemorar al personaje y su entorno, sobre todo desde una óptica revisionista. Su muerte preanunciaba el derrumbe del imperio austrohúngaro, ya sacudido algunos años antes por el suicidio del heredero Rodolfo, junto a la adolescente María Vetsera. Esta vez, el Museo Sissi Mito y Realidad en los apartamentos imperiales del Hofburg aprovechó otro aniversario para elegir la fecha de apertura: los 150 años de la boda de Sissi y Francisco José, pomposamente celebrada el 24 de abril de 1854. La historia del romance es conocida: el emperador, destinado a casarse con la princesa Elena, se enamoró perdidamente de Sissi, su hermana menor, y desafiando por primera vez la autoridad de la reina madre le pidió la mano. Sissi tenía apenas 15 años y poco interés en dejar sus bosques y vida en libertad para someterse a la rígida etiqueta de Viena. Pero no tardaron en advertirle que a un emperador no se le dice que no, y de allí a la boda hubo un solo paso. El desembarco de la novia aquel abril de 1854 fue en el palacio de Schönbrunn, en las afueras de Viena, levantado por la emperatriz María Teresa como residencia de verano de la familia. En ese escenario magnífico y recargado vivió la princesa Antonia (la futura María Antonieta decapitada durante la Revolución Francesa) y dio a conocer su genio un jovencísimo Mozart; allí también moriría el Aguilucho, único hijo de Napoleón.
Hoy día, en Schönbrunn se visitan los apartamentos de Sissi y Francisco José, decorado en estilo Biedermeier, de una rara sencillez en medio del fastuoso entorno del palacio. Sólo en Schönbrunn se puede conocer el dormitorio común de los emperadores, toda una revolución para la época, cuando habitualmente las parejas reales tenían aposentos rigurosamente separados. Un rasgo más de un protocolo que obligaba a la emperatriz, por ejemplo, a usar los zapatos sólo una vez, porque después de estrenados debían pasar a mano de sus damas de honor. Al lado del dormitorio, Sissi instaló un salón personal revestido en seda roja, seguido por el cuarto de los niños (no los de Sissi, sino los de la emperatriz María Teresa), dos aposentos que también se visitan.
El museo del Hofburg Sin embargo, el verdadero corazón imperial se encuentra en el centro de Viena, en el Hofburg, que acaba de inaugurar el museo especialmente dedicado a la hija rebelde de la monarquía austrohúngara. En el palacio ya se visitan los Apartamentos Imperiales y el Museo de la Platería, dos de los lugares preferidos de los turistas que visitan la ciudad: en total, están abiertas al público las 22 salas privadas y públicas de Sissi y Francisco José, en tanto el Museo de la Platería conserva los valiosos servicios de mesa de porcelana, plata y cristal con que se servía antiguamente la mesa imperial. Sin duda, a los Habsburgo les parecería increíble que hoy se organicen en su palacio visitas guiadas durante las cuales los chicos pueden disfrazarse con ropas de época, y cumpleaños infantiles donde por fin las risas tanto tiempo contenidas de los pequeños príncipes pueden circular libremente en boca de los chicos de hoy.
En este marco, el Museo de Sissi es toda una revancha de la historia. En su tiempo, a nadie se le escapaban las rarezas de los Wittelsbach, la familia de la emperatriz, la manía de Sissi de escribir poemas, su aversión a la monarquía y los rasgos que conducta que hicieron escribir al diplomático Maurice Paléologue, último embajador francés en la corte de los zares de Rusia: Lo que domina en ella (Sissi) es un malestar doloroso y difuso, la sensación coercitiva, ansiosa y deprimente que le hacen sentir las obligaciones de su vida oficial; es una fobia análoga al miedo de los espacios abiertos que se llama agorafobia o al de los espacios cerrados que se llama claustrofobia. Para emplear el término científico, es la fobia de las situaciones sociales. Menos benévolo, el psiquiatra Bruno Bettelheim la describía así: La vida de la emperatriz manifestaba los rasgos característicos de una naturaleza narcisista, histérica, y algunos síntomas específicos de la anorexia. Por ejemplo, para permanecer bella (era justamente reconocida como la más hermosa mujer de Europa), Elizabeth se privaba de la comida. Seguía la mayor parte del tiempo regímenes draconianos, como el que le imponía contentarse, durante semanas, con sólo seis vasos de leche por día. Como algunas histéricas, la emperatriz salía a pasear a pie desnuda bajo el vestido, y, para horror de su séquito, sin medias. Además, a menudo protegía sus manos con tres pares de guantes. Pero uno de los síntomas más evidentes de sus neurosis eran los viajes interminables sin objetivo preciso a través de Europa.
En el museo, cuya concepción fue confiada el escenógrafo Rolf Langenfass (conocido por muchas de sus puestas en escena operísticas), se presenta entonces a Sissi dejando de lado los mitos románticos para acercarse más profundamente a su compleja personalidad. Los diversos objetos expuestos, que van desde su parasol de encaje (el que usaba para parapetarse ante cualquier intento de foto no autorizada, ya que Sissi era muy celosa de su belleza y apenas si existe de ella un retrato, ya anciana, sin las abundantes trenzas postizas que le incorporaba a su peinado) hasta su abanico de cuero, usado con el mismo fin (sólo un fotógrafo logró retratarla una vez cuando se ocultaba con el abanico, mientras montaba a caballo en su palacio húngaro de Gödöllö). El museo también exhibe ropas de Sissi, joyas, guantes, una réplica del vestido que usó en la fiesta dada por la corte austriaca en la víspera de la boda, retratos de la emperatriz a lo largo de los años, una reconstrucción de la carroza imperial con la que se desplazaba en sus numerosos viajes, y la máscara mortuoria que se le tomó poco después de recibir la puñalada mortal que le propinó Luigi Luccheni sobre los muelles de Ginebra, el 10 de septiembre de 1898.
Salzburgo
'La ciudad de la sal', traducción de su nombre germánico por sus famosas minas de sal, es, tras Viena, el principal destino turístico de Austria. Su magnífico casco histórico, perfectamente conservado y fácil de recorrer a pie, declarado patrimonio de la Humanidad, es la causa de esta afluencia de turistas a la ciudad natal del genial Mozart, muy presente tanto en el veraniego festival de música como en cafés y todo tipo de souvenirs, incluidos bombones.
El centro de Salzburgo está salpicado de bellas plazas con barrocas fuentes y rodeadas de edificios históricos. Uno de los principales elementos de esta zona histórica es la Franziskanerkirche, una iglesia construida en el siglo XIII. Muy cerca se encuentra la Kollegienkirche o iglesia de la Universidad.
La Mozartplatz, la plaza que lleva el nombre del más célebre hijo de la ciudad, no se encuentra muy lejos y es uno de los lugares más visitados del centro ya que en ella se encuentra el Glockenspiel, un reloj de música que suena tres veces al día.
La Residenzplatz es otro de los lugares interesantes, pues en ella se encuentra la Residenz, un edificio admirable que exhibe diversas pinturas y obras de arte. La Domplatz, dominada por la fachada de mármol de la catedral, junto al Rupertinum y el Sift Nonnberg son los elementos más destacados de esta zona. En todas estas plazas es habitual toparse con mercadillos o músicos callejeros, sobre todo en verano, cuando la climatología acompaña.
Dominando todo el entorno se encuentra el Höhenzsalzburg, una fortaleza construida en 1070, a la que se puede acceder a pie o en funicular. Un recorrido por sus murallas y pasadizos permite hacerse una idea de lo que pudo ser este bastión defensivo en otros tiempos.
Frente al casco antiguo, cruzando el río, se conserva la casa natal de Mozart, la Mozart-Wohnhaus, donde el compositor de 'La flauta mágica' vivió con su familia de 1773 a 1787.
Región de Salzkammergut
La zona de Salzkammergut se encuentra en los alrededores de Salzburgo y es uno de los lugares turísticos más visitados tanto por extranjeros como por los propios austriacos. De todo este entorno el punto más interesante es Hallein, situado en la orilla del lago de Hallstättersee y en un enclave privilegiado. Su fama se debió en la antigüedad a las minas de sal, ya explotadas por los celtas hace 4.000 años, que acabaron dando nombre a la ciudad de Salzburgo y a toda esta zona. Existe un recorrido por los túneles de las minas de sal para conocer mejor el proceso de producción salina y las condiciones de trabajo en ella.
No muy lejos de esta población se encuentra Bad Ischl, una estación termal con elegantes casas, fuentes y jardines. Fue un antiguo retiro imperial en el que se puede ver la Kaiservilla y el Marmorschelössel. Otra población interesante de esta zona es St. Wolfgang, situada también al orillas del lago y centro turístico en el que destaca su Iglesia del Peregrinaje.
Cerca de Salzburgo se hallan también las cuevas de fácil acceso más grandes del mundo. Ubicadas a 1.600 metros de altura, las cuevas Eisriesenwelt están llenas de enormes bloques de hielo entre los cuales puede caminarse.
Graz
Graz es la segunda ciudad en importancia de Austria y, pese a ello, es una ciudad sumamente accesible y transitable. Construido en el siglo XII, el casco histórico es de gran belleza. Destaca en él la Hauptplatz, coronada por una estatua del archiduque Juan. Los elementos más interesantes que encontramos en un recorrido por la ciudad son: el palacio de Herberstein; la Domkirche; la antigua residencia imperial de Burg; el mausoleo de Fernando II; el Landhau, el ayuntamiento, levantado en el siglo XVI y la Zeghaus, una antigua armería en cuyas galerías se exponen una amplia muestra de las armas utilizadas en la defensa de la ciudad.
Algo más lejos encontramos el Schlossberg, una colina desde donde se domina la ciudad y de cuyo castillo, del que recibe el nombre, sólo quedan dos torres: la del Reloj y la del Campanario. Más alejado, a unos cuatro kilómetros, encontramos el Schloss Eggenburg, actualmente convertido en museo, que fue construido en 1625.
Con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura 2003, esta ciudad se ha transformado notablemente. Entre las construcciones que han ayudado a mostrar una nueva fisonomía de la ciudad destaca el proyecto de la Isla del Mur de Vito Acconci, un anfiteatro con forma de concha enclavado en mitad del río. Otras novedades previstas son la torre gemela de hierro que «hace sombra» a la emblemática Torre del Reloj, el ascensor acristalado junto a la Columna de Maria, el Pozo de Wurm, que ilumina la ciudad y la Kunsthaus, el museo de arte contemporáneo.
Arriba, el reloj que simboliza la ciudad y los restos de la fortaleza se asoman a un impresionante paisaje de tejados, cúpulas, bosques y montañas. Iglesias y palacios despliegan su monumentalidad, pero Graz es una ciudad de apasionantes colecciones. La de la Alte Galerie goza de un prestigio mundial por sus obras de arte pertenecientes al Medioevo, al Renacimiento y al Barroco. Más curiosa todavía es la de Landeszeughaus, la mayor colección del mundo de armas de los siglos XVI y XVII, usadas por las tropas mercenarias en sus batallas contra las invasiones turcas.
Las altas montañas y los precipicios aguardan en la carretera del Hierro que conduce hasta Admont, cuyo monasterio oculto entre el silencio de las montañas completa la sucesión de templos barrocos con bibliotecas de excepción. El dramatismo del paisaje se serena en la ciudad de Steyr, en la confluencia de dos ríos utilizados para el transporte del hierro en grandes barcazas. Hoy posee una imagen romántica, con las fachadas decoradas con pinturas, los tejados temerariamente inclinados y las iglesias lanzando al cielo sus altas torres. Steyr pertenece a la Austria montañosa, de verdes valles salpicados de casas típicas y lagos.
A ritmo de vals, concluimos la ruta en la ciudad-balneario de Bad Ischl, donde Francisco José y su amante Catalina Schratt hacían vida pública sin importarles la emperatriz Sissi. En torno a ellos se reunía en verano la corte en los numerosos palacetes de la localidad. Todavía perdura este ambiente aristocrático, con los cafés animados por orquestinas y los hoteles cuya clientela sigue disfrutando de los baños termales. Es un símbolo de la vieja Europa que se niega a morir.
Innsbruck
Innsbruck, en los Alpes austriacos, es famosa, principalmente, por ser un reputado centro de deportes de invierno y por la belleza del paisaje circundante. Sin embargo, es una ciudad que guarda en su casco histórico («Altstadt&raqu
Algunos de los sitios más interesantes son: el Goldenes Dachl, el «Tejadillo de Oro», uno de los monumentos más conocidos de la ciudad que es un tejadillo colocado para proteger una ventana (pese al nombre en realidad las láminas que lo cubren son de cobre); el Triumphpforte, un arco del triunfo levantado en 1756; la Domkirche St. Jakob; el Hoffburg y la Hofkirche, que contiene en su interior el cenotafio del emperador Maximiliano.
En los alrededores de la ciudad encontramos el Nordkette, al que se accede mediante tres teleféricos y el Schloss Ambras, un castillo que fue residencia real y en el que se exhiben diversas piezas artísticas.
Uno de los elementos más interesantes de la ciudad es el marco donde está enclavada, entre montañas que pueden ser excelentes lugares para disfrutar de la naturaleza y hacer senderismo y excursiones. Los amantes del deporte encontrarán en la zona alta de la ciudad el trampolín de saltos de esquí.
Otros puntos de interés
Además de las reseñadas, otras muchas ciudades del país también suponen excelentes lugares de visita por sus valiosos patrimonios artísticos o interesantes lugares para visitar. Tal es el caso de Krems, con un sugestivo casco antiguo en el que destaca su puerta de Steinetor y su ayuntamiento; Linz, con la Alter Dom, el Schloss o la iglesia de Pöstlingberg; Kitzbühel, con sus iglesias de Liebfrauenkirche y de Pfarrkirche, además de sus plazas de Hinterstadt y de Vorderstadt o Bregenz, situada a orillas del lago Constanza, donde destaca su torre de St. Martinsturn.
Melk
El principal atractivo de Melk es la abadía benedictina, levantada en la primera mitad del siglo XVIII, que se encuentra situada sobre un espolón dominando el río y la ciudad. Es una construcción del barroco primitivo que posee una silueta absolutamente impresionante. Su biblioteca, con el techo lleno de querubines, y la iglesia del monasterio son los elementos más significativos, pero toda la construcción en sí misma es un auténtico espectáculo.
En las cercanías de la abadía se encuentra el castillo de Dürnstein, del que ya sólo permanecen algunas ruinas, pero que tiene interés por su ubicación, en un espolón rocoso que forma un meandro y por el hecho de haber sido la prisión de Ricardo Corazón de León. La propia población de Dürnstein también es interesante.
Klosterneuburg " El Escorial Austríaco"
Klosterneuburg es un importante centro artístico y cultural que ocupa un lugar significativo en la historia de Austria.
En el Monasterio de Klosterneuburg se encuentran obras únicas de un gran valor artístico, como el Altar de Verdún y el Altar de Albrecht. Es conocido como el "Escorial Austríaco" , puesto que Carlos VI tomó como modelo el monasterio de San Lorenzo del Escoríal para construir en Klosterneuburg un palacio barroco y una iglesia. El museo contiene obras de arte desde la Edad Media hasta la actualidad, destaca el Árbol Genealógico de los Babenberg. Además del arte y la cultura puede disfrutar de la excelente calidad de los vinos de una de las bodegas más importantes de Austria.
El castillo de Tratzberg
Una visita insólita a uno de los castillos góticos más hermosos de Europa 148 descendientes de los Habsburgo adornan un gigantesco mural de 46 m. que abarca 4 paredes en la sala principal del Castillo de Tratzberg.
Los visitantes son guiados por un "Walkman" y les invita a un emocionante viaje a la edad media, conociendo al Emperador Maximiliano y a otros nobles propietarios, embrujándoles la manera de como escuchan las historias de entonces y de hoy día.
Existen también visitas especiales para niños en las que se relatan cuentos!.
El castillo, es propiedad desde el año 1848 de los condes de Enzenberg.
Un trencito, un kiosco de souvenirs, la taberna del castillo con jardín y preciosos senderos alrededor del mismo, invitan a pasar momentos inéditos y complementan el programa de la visita, rodeados por las majestuosas montañas del Tirol.
Esquí y ciclismo
Austria es un excelente país para todo tipo de turismo activo. Los amantes de la naturaleza encontrarán en este territorio, sobre todo en el Tirol, una buena oportunidad para practicar desde la equitación a senderismo pasando por el tiro con arco, rafting, parapente y, cómo no, los deportes de invierno en sus montañas.
Es precisamente el esquí el deporte más popular en Austria, que ofrece excelentes pistas.
Los deportes náuticos también encuentran en Austria una buena oferta ya que sus numerosos lagos son excelentes para practicarlos.
La bicicleta es una de las actividades que se pueden realizar con más comodidad ya que existe muy buena infraestructura en el país para su utilización. Su alquiler es fácil y cómodo tanto en las ciudades como en las zonas rurales donde, en cada estación de tren, existe un oficina para ello.
Vegetación
La variedad del relieve y del clima da lugar a una flora de gran variedad en cuanto a las especies. Las zonas de vegetación de llanos y montañas coinciden generalmente con las grandes zonas climáticas. El mundo vegetal centroeuropeo, tal como se observa en Austria, se caracteriza por la presencia de bosques de haya y roble y, a más de 500 m de altura, por los bosques mixtos de pino y haya. A partir de los 1.200 m dominan los pinos además de los alerces y cembros.
Austria es uno de los países más poblado de bosques de Europa - éstos ocupan aproximadamente el 47 % de la superficie total del país. En la región de los Prealpes los bosques a menudo fueron reemplazados por tierras de cultivo. Especialmente en la vertiente norte de los Alpes, a unos 600 m de altura, domina la zona de los pastos, mientras que en la zona panónica la vegetación se caracteriza por montes bajos, bosques mixtos y brezales esteparios. Al este del lago de Neusiedl (Burgenland) se encuentra una flora específica de las estepas salinas.
Fauna
En Austria domina la presencia de una fauna centroeuropea: corzos, venado, ciervos, liebres, faisanes, perdices, zorros, tejones, martas y ardillas. Entre los típicos representantes de la fauna alpina se cuentan las gamuzas, marmotas y grajos. También se ha conseguido reasentar a la cabra de montaña. Una de las características de la fauna panónica es la gran variedad de aves que se registra en los cañaverales del lago de Neusiedl, único lago estepario de Europa central (garza real púrpura, colonias de cucharetas y avocetas).
Gastronomía
Dicen que la comida austriaca sirve para sintonizar el cuerpo con el alma. Lo cierto es que su gastronomía es rica y contundente, habiendo mezclado todo tipo de especialidades centroeuropeas de los diferentes territorios del antiguo imperio austro-húngaro. Los platos más típicos son el wiener schnitzel, un filete empañado de forma especial, y el tafelspitz, que es una carne de buey guisada y condimentada. En la Baja Austria predominan el waldviertler knödel como plato principal, a base de patatas, que se puede acompañar de la mostsuppe, la sopa más tradicional de la región. También se come pescado de río, como trucha y carpa, aunque nunca son tan populares como la carne.
Capítulo especial hay que dedicar a los postres. Al consabido pastel de manzana o apfelstrudel, hay que añadir exquisiteces como un pastel a base de adormideras que se llama waldviertler mohn. En toda la ruta hay excelentes tabernas o heuriger, donde no sólo se saborean los excelentes caldos de la tierra, sino que también sirven sencillas y típicas comidas.
En toda esta comarca numerosas bodegas están abiertas al público para degustar los vinos locales, entre los que destacan variedades del Zierfandler y del Rotgipfler.
La guía
- Hospedaje
La hostelería sigue, en general, en manos de pequeñas empresas que tratan de mimar al visitante. El Turismo de la Baja Austria ha ideado un bono de alojamiento que permite viajar de forma flexible e independiente por los alrededores de Viena. El Welcome Ticket vale por una noche con desayuno en una habitación doble con baño o ducha, canjeable en más de noventa establecimientos. Estos bonos se pueden adquirir en cualquier agencia de viajes austriaca.
- Fiestas
El año empieza en Viena con las celebraciones de Nochevieja, seguidas el 1 de enero por el famoso y solicitadísimo Concierto de Año Nuevo. En febrero se celebra el Carnaval y, con la primavera, el Corpus Christi.
Entre mayo y junio Viena acoge su principal evento, el festival Internacional de Viena, cuajado de actividades.
En verano tiene lugar el Festival de Salzburgo, con conciertos en los que se reserva el protagonismo el hijo más célebre de la ciudad, Mozart. El Festival de Bregenz se centra en ópera, ballet y comedias musicales, y el de Innsbruck en música antigua y del Tirol.
El 26 de diciembre se celebra la fiesta nacional, y el día 5 de diciembre, festividad de San Nicolás, se dan por inauguradas las fiestas navideñas, que siembran de mercadillos todas las ciudades.
- Clima
Puede decirse que Austria se halla en la zona más templada de su región geográfica. Su clima revela un carácter de transición, desde el oeste moderado al este continental, aunque a consecuencia del relieve irregular presenta fuertes diferencias regionales.
Los montes cuentan con las lluvias más copiosas, mientras que el territorio al este del lago Neusiedl figura entre las zonas de menor precipitación.
En el país se pueden distinguir las cuatro estaciones de manera bastante bien definida. En general, los inviernos son fríos, y abundantes en precipitaciones (tanto de lluvia como de nieve), y los veranos son templados.
La mejor época para visitar el país es de abril a septiembre, ya que en esta época la naturaleza se encuentra en todo su esplendor y las ciudades, con la buena climatología, muestran su lado más amable.
Si en cambio se quiere disfrutar de la nieve, la temporada blanca austriaca es larga, ya que se prolonga hasta mayo.
- Dinero
El 1 de enero de 2002 entraron en circulación las monedas y billetes en euros en Austria, tal y como sucedió en otros 11 países europeos. Hasta esa fecha la moneda oficial del país fue el chelín austriaco.
No existen problemas para realizar los pagos con tarjetas de crédito, ya que son aceptadas en los principales establecimientos.
- Transporte
Austria posee una excelente y completa red de transporte público. Su red de ferrocarriles es muy completa y los autobuses son un perfecto complemento, ya que llegan hasta los rincones más aislados del territorio. El tren, rápido, confortable y frecuente, es más recomendable para trayectos largos, mientras el 'bundesbus' (autocar) mejor para viajes cortos o a lugares poco frecuentados.
Los viajeros que deseen utilizar el automóvil en sus desplazamientos, deben recordar que las autopistas austriacas carecen de puestos de peaje, pero a cambio deben comprar una pegatina oficial («Vignette&raqu
Austria también es un excelente país para utilizar la bicicleta. Existen numerosos carriles habilitados exclusivamente para su uso, tanto en ciudades como fuera de ellas. En las principales estaciones de ferrocarril se pueden alquilar por un precio asequible y luego ser devueltas en cualquier otra estación. Si se muestra un billete de tren válido se consigue un apreciable descuento.
El tranvía sigue siendo muy empleado como transporte urbano. Viena disfruta de una de las mejores redes de transporte de Europa. Un mismo bono sirve para el tranvía, el autobús, el tren de cercanías y el metro.
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publicado el 24/oct/2008, 17.15 |
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Austria | 22 de junio de 2004
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