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Un pueblo con mucha historia
Para cada persona, Guatemala representa una mezcla que intriga
y atrae. Este es un país con diferentes paisajes desde
la selva tropical en las tierras del noreste, donde se encuentran
los más importantes sitios arqueológicos de la cultura
Maya (Tikal, Motagua, entre algunos otros), hasta las verdes montañas
del Altiplano que es la hogar de diferentes comunidades Mayas
que todavía usan sus trajes tradicionales.
Situada en Central América, colinda al norte con México,
al noreste con Belice y al sur con El Salvador y Honduras. Guatemala
posee playas tanto en el Océano Pacifico como por en el
Caribe.
El país es relativamente pequeño en tamaño.
En la mezcla de su culturas Guatemala tiene alrededor de 21 diferentes
grupos étnicos, entre Quichés, Mams, Tzutujils y
Cakchiquels, que hablan 23 lenguas (21 de origen Maya; las otras
dos son Garifuna y Xinca), pero el Español es el idioma
oficial del país (aunque solamente el 60 porciento de la
población habla el Español como idioma materno).
En el país habitan alrededor de 11 millones de personas.
De esto aproximadamente el 50 por ciento de la población
es de antepasados Mayan-Indígena y el otro 50 por ciento
posee antepasados Latino-Europeos (ladinos).
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Guatemala es un ejemplo de la continuidad de los ritos y de las
numerosas etnias mayas. Cada grupo mantiene unas costumbres y
un idioma propio ininteligible para el resto, ya sean Tzutuhiles,
Quichés o Cakchiqueles. Su libro sagrado es el Popol Vuh.
Guatemala vivió una cruenta guerra civil durante tres décadas,
en la que el ejército asesinó a más de 100.000
indígenas, 50.000 desaparecieron y muchos más tuvieron
que exiliarse, aunque ahora empiezan a regresar. Un acuerdo entre
el Gobierno y las organizaciones indigenistas reconoce el derecho
de cada etnia a que los niños sean educados en su propia
lengua, pero es un derecho que no se practica, todos lo hacen
en español. De esta forma un día pueden dejar de
pasar, de padres a hijos, los secretos de su raza y del tiempo,
del viento o la montaña.
La Capital
La ciudad se extiende al borde de una meseta cortada por barrancos
profundos. El barrio viejo con sus casas coloniales bajas se sitúa
en la parte norte de la ciudad.
La plaza del Parque Central está en el corazón de
la ciudad, bordeada por el Palacio Nacional, la Catedral, la Biblioteca
Nacional y soportales con tenderetes por los que merece la pena
darse una vuelta. En el sur de la ciudad, cerca del aeropuerto
y del hipódromo, está el Parque La Aurora que alberga
el zoológico, el Museo Arqueológico y el Museo de
Artesanía. Además de la catedral hay otras iglesias
que merece la pena visitar, como la del Cerro de Carmen, La Merced,
Santo Domingo, Santuario Expiatorio, Las Capuchinas, Santa Rosa
y Capilla de Yurrita. Fuera de la Ciudad de Guatemala, a 45 km.
Establecida como la capital del Reino de Guatemala en 1776, por
orden del rey de España Carlos III, la Nueva Guatemala
de la Asunción guarda algunos de sus más valiosos
tesoros entre calles transitadas por numerosos vehículos,
autobuses y millares de personas que la recorren a diario.
Nuestro recorrido por la ciudad comienza en La Antañona,
una construcción edificada en el siglo XVIII, situada en
el barrio de La Merced. Luego de pasar por sus dintelados corredores,
que hacen gala de la flora guatemalteca y del gusto por los pie
derechos y zapatas, nuestro guía nos lleva a uno de los
templos mejor conservados de la capital, La Merced.
Desde el atrio, protegido recientemente por una reja, el espectador
se enfrenta a una obra en que se recurrió a la piedra de
la finca El Naranjo para plasmar en ella los gustos neoclásicos.
Una vez franqueada la puerta principal, bajo la escena del Bautismo
de Jesús, el sotocoro espera al viajero con una multitud
de devotos que deja sus oraciones, flores y velas frente al cuadro
de San Judas Tadeo. Por las naves laterales del templo el viajero
puede recibir un curso intensivo de arte religioso porque cada
retablo narra la historia de varios personajes reverenciados en
Guatemala, aunque la imagen de mayor veneración es el Jesús
Nazareno.
Al salir de La Merced, nos encaminamos hacia el oeste por la 5a.
calle y nos detenemos en la esquina de la 8a. avenida. En esa
casa gris vivió el presidente vitalicio Rafael Carrera.
Seguimos nuestro recorrido por la 5a. calle y llegamos hasta la
7a. avenida, en donde nos dirigimos al sur y podemos ver un costado
del Palacio Nacional o "Guacamolón", como se
bautizó popularmente al edificio.
Luego nos dirigimos a la Plaza Mayor. Una vez sentados en sus
bancas dirigimos la vista hacia la fuente que ocupa el lugar de
la de Carlos III, hoy en la Plazuela España; el Palacio
Episcopal, por donde huyeron las tropas de Francisco Morazán
vencidas por las de Rafael Carrera; un centro comercial que conserva
los muros exteriores de la que fue residencia de algunos oidores
o jueces coloniales; la concha acústica que se levanta
donde estuvo el Palacio Real y, claro, el Palacio Nacional. Este
es hoy un museo. Subimos sus amplias escaleras y vemos los frescos
de Alfredo Gálvez Suárez, pasamos al Salón
de Recepciones, con su imponente lámpara de cristal, cuyos
quetzales señalan los cuatro puntos cardinales y los vitrales
de Julio Urruela.
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Avanzamos hasta la 9a. calle, frente al que fue el Seminario
Tridentino y hoy es el Instituto Central, doblamos la esquina,
allí nuestro paso se detiene en el Museo de Historia. Al
subir su escalera de mármol, bajo las lámparas que
alumbraron el Teatro Carrera, podemos llegar a los salones construidos
por José Bustamante y observar maquetas, retratos, los
jarrones que la reina de Inglaterra regalara a Carrera, la sala
que perteneció a Ubico, en pocas palabras ahí cerramos
el círculo de 200 años de historia. Para finalizar
estos 90 minutos de paseo, Edwin nos lleva a La Antañona
para comer barquillos y beber agua de canela, un final perfecto
para un viaje evocador por la Nueva Guatemala de la Asunción.
Guatemala Antigua
Antigua Guatemala es una ciudad que data del año 1543
y conserva infinidad de edificios, iglesias, conventos y plazas
de la época colonial. Su arquitectura es altamente reconocida
en esta región así como su arte religioso en el
que se incluyen retablos, imágenes de santos y otras piezas.
Sin embargo, muchas de estas obras de arte fueron destruidas por
el terremoto de "Santa Marta" ocurrido el 29 de julio
de 1773, catástrofe que provocó el traslado de la
ciudad hacia el Valle de la Ermita, donde actualmente está
asentada la ciudad capital de Guatemala.
La Ciudad de las Perpetuas Rosas es un sitio que se presta para
recorrerlo palmo a palmo e impregnarse de cultura, de historia
y tradición.
Las mañanas son perfectas para visitar los distintos lugares
que esta ciudad ofrece. Partiendo del famoso Parque Central lo
más próximo es el Museo de Arte Colonial, el cual
funciona de martes a viernes de 9:00 a 16:00 horas, y el fin de
semana de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 16:00 horas. La admisión
es de Q2.00 para los nacionales y de Q25.00 para extranjeros.
El domingo la entrada es gratuita. En él se encuentra una
exposición permanente de pintura y escultura religiosas
de los siglos XVII y XVIII.
Cerca de ahí, a tres o cuatro cuadras, se encuentran las
ruinas de Santa Clara y el parque La Unión, dos lugares
en donde puedes comprar artesanías y conocer la historia
de la época en que se fundó ese convento. A un costado
de Santa Clara, siguiendo la Calle de los Pasos están las
ruinas de San Francisco, ahora famosas por guardar los restos
del Santo Hermano Pedro de San José de Betancur. Ahí,
además de recorrer las ruinas, se puede visitar el museo
y la tumba del santo. Esta es una ruta ya casi obligada e interesante,
puesto que desde la parte alta de las ruinas se aprecia la ciudad,
en especial la iglesia de la Escuela de Cristo.
Al otro extremo de la ciudad se encuentra el Convento de Capuchinas,
el cual alberga las oficinas del Conservador de la Ciudad de La
Antigua. Tanto el convento como la iglesia fueron seriamente dañados
durante los terremotos de 1773. Este fue el último convento
que se fundó en la ciudad de Santiago de Guatemala y era
el único centro religioso en el cual las jóvenes
ingresaban sin pagar una dote, pues eran monjas de clausura, cuya
principal regla era la pobreza. Este edificio, además de
ser un convento, tuvo varios usos, entre ellos: la utilización
de sus patios para el secado de café y su funcionamiento
como tintorería. Es uno de los edificios mejor conservados
en La Antigua Guatemala, a pesar de los terremotos.
Muy cerca de ahí se aprecia la fachada de la iglesia del
Carmen, la cual no puede visitarse; dos cuadras después
está la calle del Arco, cerrada los domingos y feriados
para presentar en ella actividades culturales. También
en este sector se encuentran tiendas con ventas de artesanías,
jade y textiles.
Pero entre todas estas calles y callejones hay mucho más
que ver y hacer. Cafés, galerías, librerías,
museos como la casa Popenoe, muy cerca de San Francisco; las ventas
de jade y el Museo Textil y de Vidrio, que se convierten en buenas
alternativas para disfrutar durante el día, saliéndose
de la tradicional caminata por el Parque Central.
Las tardes en La Antigua son otra historia, pues si la mañana
resulta fresca y agradable, espera a ver lo que la tierra de los
panza verdes te ofrece para el resto del día.
Lago de Atitlán: el destino al que todos llegan
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Sin lugar a dudas, el mayor atractivo turístico de Sololá
es el Lago de Atitlán. Su increíble belleza escénica
domina el campo visual desde el ángulo que se le vea. Las
laderas que lo bordean, trazadas casi a plomo, son el labio de
la colosal falla geológica que formó la cuenca.
Los volcanes, de silueta casi perfecta, parecen guardar a las
cristalinas aguas de un potencial despeñamiento hacia el
mar. Laderas y volcanes proveen el marco montañoso, agreste
y único del espléndido cuerpo de agua.
Inimaginable es la cantidad de atractivos turísticos que
giran alrededor del Atitlán. Debido a la existencia de
10 pueblos en las orillas, la diversidad de parajes en cada uno
significa multiplicar las oportunidades de gozar de un gran viaje.
Ejemplo claro es Panajachel, el prototipo, corazón y alma
de las visitas al lago. Temprano en la mañana, entre cantos
de cenzontles, guardabarrancas y sharas, no hay mejor cosa que
un ascenso al mirador de La Piedra del Zope. La fresca vereda
penetra un húmedo y fragante bosque de encinas; puede seguirse
hasta donde se desee o parar en donde se quiera admirar el soberbio
panorama.
Las caminatas de la tarde (aquellas que se hacen después
de haber ido a nadar, esquiar, remar, pescar o atravesar en lancha
el lago) pueden dirigirse a admirar la catarata del Tzalá.
Algunos prefieren caminar por la carretera hacia Sololá,
hasta alcanzar la catarata de San Jorge; muy cerca de ella está
el mirador del mismo nombre, con excelentes vistas y un sitio
ideal para la fotografía. Desde aquí, un corto descenso
permite llegar a La Cueva de los Brujos, enigmática, opresiva
pero excelente motivo para pasear y conocer.
Una buena opción, para quienes no deseen caminar después
del almuerzo, es pedalear hacia Santa Catarina y San Antonio Palopó,
pero ¡cuidado! muchos conductores de vehículos motorizados
son temerarios y poco cuidadosos. Ésta es una ruta panorámica
que corre, con poca elevación, a lo largo de ocho kilómetros
de la ribera norte del lago. Con un buen bloqueador solar encima
y ropa cómoda, esta gira es más que un paseo. Es
deporte, experiencia, conocimiento, relajación...
Luego de las caminatas o del pedaleo, volver al lago es una feliz
decisión. Cuando el día empieza a despedirse y las
brisas frescas de las montañas principian a cubrir el valle,
disfrutar del ocaso junto a un oleaje extremadamente lánguido
y tibio resulta inolvidable. Los colores del horizonte vespertino
son tan intensos como el inexplicable chorro de energía
vital que parece venir de todas partes y llegar a todos lados.
Severas restricciones de espacio impiden seguir explorando el
conjunto de atractivos y oportunidades en otros municipios. Nos
limitaremos a considerar una breve nómina de sitios que
permanecen a la espera de ecoturistas.
Guatemala cuenta con hermosos e inigualables lagos y ríos.
Uno de ellos, ubicado a 144 Km al oeste de la ciudad de Guatemala
se caracteriza por su belleza natural rodeada de varios pueblos
altamente cargados de folklore y tradiciones muy antiguas. Este
hermoso espejo natural está custodiado por los volcanes
de Atitlán, Tolimán y San Pedro.
Uno de los lagos más bonitos del mundo. De origen volcánico,
situado a 1.560 metros por encima del nivel del mar, alcanza una
profundidad de 318 metros y en la misma costa es difícil
hacer pie. Está rodeado por tierra altas purpúreas
y montañas verde aceituna, con una docena de pueblos repartidos
por sus orillas. Los visitantes pueden quedarse en Panajachel
o en sus cercanías. En el lago se puede practicar la pesca,
el esquí acuático, la natación y montar en
barca.
El Lago de Atitlán tiene 18kms de largo por 13kms de ancho.
Alrededor de él, los indígenas tzutuhiles han desarrollado
diversas formas de vida extendiendo hasta nuestros días
una infinidad de tradiciones, desde costumbres para ganarse la
vida, hasta impresionantes mitos religiosos en torno a "Maximón".
Panajachel se ha convertido en uno de los más importantes
centros turísticos de la región de Atitlán,
albergando actualmente hoteles de altos estándares, restaurantes
lujosos y mayoritariamente, destinos para turismo conocido como
de "low budget" (bajo presupuesto). Por otro lado, Santiago
Atitlán es el foco de atención para todos aquellos
que desean conocer las costumbres de los indígenas tzutuhiles
en su mayor expresión. Así también, San Pedro,
San Marcos y Santa Cruz La Laguna son actualmente los más
atractivos para aquellos que buscan relajación mental y
física así como habitar dentro de las comunidades
indígenas o inclusive en hoteles sin mayores comodidades
pero que ofrecen hermosos paisajes y la riqueza de esta cultura.
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En el lago de Atitlán y los diversos pueblos que lo rodean,
cualquier visitante puede enamorarse de su vista, su gente y el
misticismo que se encuentra en el lugar. Indígenas con
sus trajes típicos, paisajes con hermosos celajes cubriendo
los imponentes volcanes a la orilla del bello lago, su muy peculiar
fauna y hermosa flora alojada en la cadena montañosa que
rodea el anillo de pueblos que habitan en torno al lago, y muchos
otros atractivos hacen que de este destino un “imperdible”
de Guatemala.
El recorrido es reconfortante y a medida que avanzamos, la vista
va cubriéndose de verde. Millares de pinos, viveros y cartuchos
marcan el borde del camino, donde suelen aparecer vendedores ambulantes
vestidos con tejidos teñidos de vivos colores. Desde que
se llega a los Encuentros empieza a percibirse una sensación
de paz que sólo el magnético pueblo de Atitlán
ofrece. Descender por su serpenteante carretera es aproximarse
a un mundo diferente. En donde hace muchos años según
una antigua leyenda, la tierra vibró con tal intensidad
que lanzó hacia el aire la mayor explosión volcánica
de la historia. Luego de la caída de las piedras incandescentes,
del derramamiento de lava y fuego todo quedó en silencio.
Muchos años después de esa violencia terrenal surgió
un espléndido paisaje, los ríos empezaron a llenar
la caldera gigantesca que se había forjado y tres impetuosos
volcanes se erigieron como toque final a una obra maestra.
Cada uno de los poblados del departamento de Sololá encierra
una mística particular, un colorido diferente y una maravillosa
visión del mundo y su firmamento que se pueden entender
sólo si se vive la experiencia.
El volcán de Atlitán
El volcán Atitlán se encuentra situado entre los
departamentos de Suchitepéquez y Sololá, en el municipio
de Tolimán. Tiene una altura de 3,557 metros.
En su base se encuentra unido al volcán Tolimán
que es su volcán gemelo. La unión de estos dos volcanes
se conoce como La Horqueta o Chanán y tiene una altura
de 2,530 metros. El cono del volcán Atitlán es empinado
y tiene profundas barrancas por diversos lados. Además
está cubierto de bosques.
El cráter tiene un diámetro de 250 metros y una
profundidad de 50 metros. Está abierto hacia el sur rodeado
por hendiduras y grietas concéntricas de las que emanan
pequeñas fumarolas. En el período hispánico
este volcán estuvo activo en repetidas ocasiones. La última
erupción registrada fue el 3 de junio de 1853, y las cenizas
provocaron un oscurecimiento del área. Este volcán
está ligado con el nacimiento del lago de Atitlán
que es una caldera volcánica. ésta estalló
hace millones de años, creando una explosión tan
grande que según datos obtenidos por geólogos, la
arena llegó hasta México. Posteriormente, crecieron
más focos eruptivos y nacieron los volcanes de San Pedro,
Atitlán, Tolimán y el Cerro de Oro, entre otros.
Panajachel
Panajachel o Pana, una comunidad con una vista espectacular del
Lago de Atitlán a solo 3 horas de la Ciudad de Guatemala,
es el sitio perfecto para despedirse. Localizado en la orilla
del Lago de Atitlán, Panajachel ofrece una amplia gama
de actividades que pueden cubrir perfectamente las expectativas
de un viajero individual o acompañado. Un turista puede
escalar, caminar, nadar, bucear, comprar artesanía, comer
bien y bailar sin gastar una fortuna.
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Panajachel es un poblado del período precolombino que
se encuentra emplazado en uno de los costados del río del
mismo nombre. Hace mucho tiempo fue una pequeña aldea de
indios Cakchiqueles. Es el punto más bulliciosos y turístico
de toda Guatemala, especialmente los fines de semana y en la época
seca o de verano, de noviembre a febrero. En Panajachel se concentran
la mayoría de hoteles, restaurantes, centros de diversión
y comercios. En sus muelles pueden abordarse las lanchas que visitan
diariamente los pueblos vecinos.
Fundado en 1547, por San Francisco de Asís un Padre Español,
Pana es un microcosmos de cultura. Para Cakchiqueles y Tzutuhiles
es su casa, el lugar donde nacieron y donde quisieran morir. Pero
Panajachel es también la casa de muchos extranjeros, desde
ladinos de distintas partes del país, hasta comunidades
de Norteamericanos, Italianos, Ingleses, Alemanes, por nombrar
unos cuantos-El orden de mención en modo alguno representa
orden de importancia-. Es por ello que en los 70´s y 80´s
se dio por llamarlo "Gringotenango". Tanto así
que es muy común caminar por las calles de este pueblo
y escuchar gente conversando en 8 o nueve diferentes lenguajes.
Panajachel constituye el principal punto de atracción del
lago de Atitlán, quizás porque en él se concentran
la mayoría de hoteles, discotecas, restaurantes, bares
y ventas de artesanías.
Al empezar la calle Santander, un sinfín de artesanías
se ofrecen al encuentro del turista, así como el exquisito
sabor de la comida sazonada casi siempre con ajo, albahaca y salvia.
Otros poblados alrededor del lago
Santa Catarina
Cuenta la leyenda que Santa Catarina llegó a Atitlán
en compañía de San Andrés. Sin embargo, como
ella tenía que lavar ropa y acarrear agua, decidió
asentarse en la orilla del lago, mientras que San Andrés
se fue a lo alto de la montaña. Así fue como surgió
Santa Catarina Palopó y cómo la Virgen de Santa
Catarina de Alejandría se convirtió en su patrona.
Los habitantes de este municipio se diferencian del resto de los
sololatecos por la vistosidad de su traje color turquesa en las
mujeres y pantalones bordados en los hombres. Al llegar a este
paraje vale la pena visitar su antigua iglesia y darle un vistazo
al hermoso campanario que data de 1726.
Santiago Atitlán
Así se conoce a la figura más enigmática
y representativa de Santiago Atitlán, a quien cientos de
devotos ofrecen licor, tabaco y dinero como pago por sus favores.
Llegar a este colorido lugar y no visitar a Maximón es
desperdiciar la oportunidad de conocer la idiosincrasia de un
pueblo repleto de tradiciones e historia.
Santiago Atitlán es también un recorrido zigzagueante
de pequeñas casas de piedra y caña, donde en lugar
de humo de fogón brotan arte y sensibilidad. De ello, nada
mejor que la obra del maestro Juan Sisay, cuyas pinturas han dado
ya la vuelta al mundo. Además, las galerías de arte
improvisadas en las mismas casas o en la calle, los grupos musicales
que cantan en tz'utujil y las esculturas en madera, demuestran
la enorme habilidad de un pueblo espectacular.
San Lucas
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Situado en una rampa de lava, al margen del volcán Tolimán,
se encuentra el pintoresco municipio de San Lucas Tolimán.
Antes de ingresar a su bahía se aprecian las pequeñas
casitas de lepa con una ventana mirando hacia el lago.
Este poblado de origen prehispánico, constituido como tal
desde 1540, posee uno de los mercados más grandes de la
zona y debido a su inigualable posición geográfica
ofrece una vista maravillosa de la naturaleza y su gente.
Un éxodo hacia San Marcos
Según una vieja leyenda, los antepasados de los pobladores
de San Marcos La Laguna vagaron durante casi 300 años buscando
un lugar donde residir y no fue sino hasta después de ser
rechazados en varias poblaciones que lograron asentarse en esta
región. Debido a su posición geográfica ha
sido destruido en varias ocasiones por corrientes de agua. Pero
la belleza de su zona aumenta cada día. Además,
la luna llena no se contempla mejor en ningún otro poblado
de Atitlán.
El lugar de los Amates
Este es el nombre con el que se conoce a San Antonio Palopó
(palo de árbol y po, apócope de poj, planta de amate).
No obstante, ni bien la lancha llega al pequeño muelle
de tablas viejas, el olor a cebolla invade los sentidos por la
cantidad de sembradíos que cubren todos los alrededores
del pueblo.
Nada más descender del muelle empieza un camino empinado
que conduce hasta su iglesia colonial llena de imágenes
primitivas labradas en madera. Sus habitantes vestidos de rojo
y azul, saludan sonrientes al turista mientras le ofrecen una
amplia variedad de artesanías o bien acceden a posar para
una foto por tan sólo un quetzal o un dólar, todo
depende de la pinta del visitante. Además, en este lugar
se encuentran vestigios de centros ceremoniales construidos por
la población prehispánica como Panimaquim, donde
se conservan algunos montículos y restos de una pequeña
plaza.
Pero existen también otros centros ceremoniales que atestiguan
la fidelidad de los actuales pobladores a sus creencias mayas,
como el Barranco Blanco, una cueva que se encuentra en una pared
de piedra donde los habitantes del lugar suelen llevar ofrendas
e invocar a sus deidades.
San Pedro de la laguna
Así se le conocía originalmente, hoy se apellida
La Laguna. Este paradisíaco rincón de Atitlán
estuvo habitado desde la época prehispánica por
el pueblo tz'utujil, hasta que fueran conquistados por los españoles
en el siglo XVI. Ahora constituye un verdadero desahogo espiritual,
ya que posee maravillosos hostales y baños termales construidos
de forma rústica, lo que lo hace aún más
encantador. Contemplar el atardecer desde su desvencijado muelle
o sentir la brisa del xocomil, en alguna roca cercana a la playa,
constituye una experiencia que logra hacer brotar la inspiración
en el más indiferente de los mortales.
Tikal: otra capital maya
El país no está formado sólo por bellos
paisajes de montañas, volcanes, ríos, selvas o míticos
lagos. Este lugar mezcla magistralmente los mitos y la realidad
en medio de una belleza indescriptible. La impresionante ciudad
de Tikal es un destino diferente por ser un paraíso aún
por descubrir.
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Al igual que la Antigua Guatemala, Tikal fue declarado por la
UNESCO, "Patrimonio de la Humanidad". Esta ciudad es
reconocida como la capital de la civilización maya a lo
largo de Mesoamérica. Tikal fue una imponente ciudad con
gran poderío comercial, económico, cultural y militar.
Se piensa que estuvo habitada entre los años 800 y 900
antes de Cristo, período luego del cual la ciudad fue cubierta
por la maleza y la naturaleza se encargó de guardarla hasta
principios del siglo XX. Dado su misticismo, no es extraño
conocer que Tikal significa "Ciudad de las voces de los espíritus".
Atracciones: Es el más grande de los centros ceremoniales
mayas y, sin lugar a dudas, uno de los principales atractivos
de Guatemala. Se encuentra a 70 kilómetros de Ciudad Flores
por un camino bien pavimentado y después de dos horas de
viaje, entre paisajes espectaculares, aparece en medio de la selva
la majestuosa ciudad de Tikal. Sus orígenes se remontan
al año 700 A.C, cuando los mayas deciden levantar las primeras
construcciones en la colina.
Sin embargo, su esplendor comenzaría alrededor del año
230 D.C al frente del rey Yax Moch Xoc, fundador de la dinastía
que gobernaría a Tikal hasta el siglo X, cuando comienza
el declive de la cultura maya.
Tikal es conocida por los templos que rodean su Plaza Mayor, donde
los visitantes pueden observar pirámides de hasta 70 metros
de altura como es el caso del famoso templo IV.
Ubicada en medio de la densa selva petenera, Tikal es ahora el
hogar de una exótica fauna que incluye jaguares, jabalís,
pizotes, tapires, primates e infinidad de aves como tucanes, pájaros
carpinteros, faisanes y otros más.
Se necesitarían al menos dos días para poder ver
todos los inmensos templos y edificios públicos de sus
ruinas mayas. Muchos de los restos mayas aún están
sin excavar y aparecen como montículos cubiertos de vegetación.
Curiosas pirámides, edificaciones de vivienda, templos
religiosos, monolitos, piedras de sacrificios y jeroglíficos
mayas aún dan vida a la ciudad de quienes hicieron historia
hace casi 3,000 años. La cultura maya genera aún
muchísimas teorías sobre su desaparición
y es reconocida también por sus habilidades astrológicas
y matemáticas comprobadas por su calendario lunar y un
sistema numérico basado en el cero.
La entrada al Parque Nacional de Tikal se encuentra después
de pasar los comedores y el restaurante principal. El Museo Tikal,
justo en la entrada, exhibe numerosas piezas de cerámica,
esculturas, piezas de jade y hueso, diversos objetos procedentes
de los sepulcros de los señores de Tikal y una reproducción
de la tumba 116 del Templo del Gran Jaguar, entre otras cosas.
Los Siete Altares de Izabal
Otro maravilloso destino localizado en el departamento de Izabal
son los Siete Altares. Se trata de siete pozas naturales formadas
entre rocas y selva a la orilla del Océano Atlántico
del país. Se encuentran muy cerca de Livingston y es posible
llegar a pie (5 1/2 kms) en un paseo por la playa de poco más
de una hora o en lancha a 15 minutos del muelle. Para el viajero
de aventura destaca el Hotel Ecológico del mismo nombre
y Playa Blanca.
Un ave casi irreal
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Entre un espero verdor compuesto de helechos del tamaño
de casas, árboles gigantescos cubiertos de bejucos, lianas,
orquídeas, gallitos y musgo, y una nube perpetua que enfría
la piel, habita una de las aves más raras de Guatemala
y el mundo. Los Tzutuhiles que viven alrededor del lago de Atitlán
la conocen como kiak p’nun, que significa pavo rojo. En castellano
el nombre común de esta ave es pavo de cacho. Es una de
las aves más bellas que se puede encontrar en los bosques
nubosos del país.
El pavo de cacho habita únicamente en Guatemala y parte
de Chiapas en México. Se puede encontrar en los volcanes
que rodean el lago de Atitlán y en la Sierra de las Minas.
Es un ave que se alimenta principalmente de las frutas que crecen
en la parte alta de los árboles y pocas veces baja al suelo.
Usualmente andan solos o en parejas, pero en ocasiones se pueden
ver hasta en grupos de 10 individuos.
Debido a su tamaño, forma, cantos y al bosque en que vive,
de la impresión que en vez de estar viendo a un ave, uno
viera retrocedido en el tiempo para ver a un pequeño dinosaurio
con plumas. Observar un pavo de cacho es vivir y experimentar
algo único y mágico. Su rareza y curioso comportamiento
lo han convertido en una de las especies más populares
en las listas de observadores de aves alrededor del mundo.
Desafortunadamente, el pavo de cacho es también una de
las especies de aves que se encuentra en mayor peligro de extinción.
Se estima que en estado silvestre quedan menos de 1000 individuos.
Sus poblaciones disminuyen a un paso alarmante principalmente
por la cacería de subsistencia, la destrucción de
los bosques nubosos y el contrabando.
Se han hecho varios esfuerzos de conservación para estudiarlo
y protegerlo. Actualmente existen varias reservas alrededor del
país cuyo fin es preservar especies como el pavo de cacho,
que son características de Guatemala. Entre ellas están
la Biosfera de la Sierra de las Minas y los parques nacionales
de los volcanes Tolimán, Atitlán y San Pedro. La
mejor forma de colaborar con la conservación de esta ave
es fomentando el ecoturismo, ya que de esta forma se disminuye
la presión de cacería y destrucción del hábitat
porque se le está dando un uso a los recursos naturales
en vez de estarlos agotando.
El Castillo de San Felipe de Lara
Siendo Guatemala uno de los más importantes lugares para
la Corona española, se decidió construir una fortaleza
que regulara el tráfico de barcos por el sector comercial
de la entrada del Caribe. Este fuerte se llamaba San Felipe de
Lara. La necesidad de proteger el comercio se dio debido a que
la ruta de comunicación con la colonia española
era a través del llamado Golfo Dulce. Para poder ingresar
se debía navegar el río Dulce, desagüe del
Lago Izabal el cual estrecha su paso en ciertas partes de tierra.
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El castillo de San Felipe de Lara fue estratégicamente
ubicado en un paso angosto que obligadamente había que
franquear antes de poder ingresar hacia "las Bodegas".
Este lugar era muy concurrido por piratas que seguían a
las embarcaciones que iban y venían en el sector o se ocupaban
de saqueos en las regiones.
Este edificio comenzó con la construcción de la
Torre de Sande a finales del siglo XVI, por orden del rey Felipe
II, para defender el paso de navíos comerciales de la amenaza
de los piratas. Esta torre estuvo funcional nueve años.
En 1604 es destruida y en su lugar se erige la Torre de Bustamante,
construida por un capitán llamado así, quien también
está a cargo de construir Santo Tomás de Castilla,
la salida directa hacia el mar e importante puerto del istmo.
La piratería intensificó su embestida hacia mediados
del siglo XVII, reconstruyéndose el sitio de defensa y
erigiéndose finalmente el castillo, conducido todo por
Lara y Mogrovejo, oidor de la corte real. Él mismo lo refuerza
y reconstruye en 1651 bautizándolo "San Felipe de
Lara", en honor al monarca y al arquitecto del proyecto militar.
Veintiún años más tarde se elevan las murallas
del fuerte.
Zaques, un pirata de la región, logra saquear e incendiar
el castillo en 1684 robándose muchos pertrechos de guerra.
Un año más tarde se considera la reconstrucción
y reforzamiento, y el castillo mantiene su posición estratégica
debido a la importancia del sitio.
El Castillo de San Felipe de Lara es fácil de acceder estando
a pocos minutos de Río Dulce, con acceso pavimentado. Antes
de entrar al sitio se atraviesa un antiguo cementerio que hace
pensar en los que dejaron allí sus vidas en torno a la
historia del importante bastión colonial. Un lugar ideal
para aquellos que disfrutan de las historias y los misterios que
estas conllevan.
Semana santa: una festividad diferente
Es la celebración cultural más grande del país,
donde participan todos los estratos sociales. Da inicio el miércoles
de ceniza y concluye el domingo de Resurrección. En esta
época del año, cuando se siente el olor a corozo,
incienso y aserrín y se observan elaboradas alfombras en
las calles, hasta de 100 metros de largo, que se trabajan durante
10 o 12 horas antes del desfile procesional. La cantidad de procesiones
que se dan en las diferentes ciudades y poblados de Guatemala,
conlleva un inmenso trabajo y voluntariado que involucra desde
escultores, músicos, pintores, grabadores, hasta artesanías
elaboradas y arte popular efímero, mucho del cual únicamente
queda plasmado en fotografías y videos. Es una verdadera
experiencia visitar Guatemala en esa época, que es una
de las temporadas más altas del año, en lo que respecta
a turismo. Hay que mencionar también las escenografías,
arcos de flores, elaboración de vestuarios, que van desde
túnicas moradas, negras y blancas, hasta atuendos muy elaborados
estilo romano. Para dar un ejemplo de la magnitud de los cortejos
procesionales que se observan, algunos cuentan hasta con 4,000
o 5,000 cargadores, que previamente han sido instruidos y organizados
por las hermandades voluntarias que trabajan todo el año,
sin contar los devotos que las observan. El recorrido puede ser
de 8 a 10 kilómetros en las principales calles del centro
de la ciudad y las de Antigua Guatemala.
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Se repite cada año y participan todos los guatemaltecos
católicos que visten sus mejores galas y con toda devoción,
amor, humildad y respeto, dan culto a ésta tradición
que también da lugar a que cada familia elabore una gran
variedad de platillos tradicionales de la época.
El modo de celebrar la Semana Santa en Guatemala es muy diferente,
pero también adquiere características únicas,
especialmente entre los grupos indígenas. En Santiago Atitlán,
por ejemplo, los indígenas tzutuhiles cargan en las procesiones
a su dios Maximón, quien lleva un cigarro en su boca, tiene
una máscara tallada y va muy vestido, con sombrero y bufanda.
En El Quiche, los penitentes llevan sobre sus hombros desnudos
palos con espinas y marchan con los pies descalzos.
Destinos para la aventura:
Quehuech
Se encuentra ubicada en el municipio de Livingston, departamento
de Izabal. Está rodeada por la cuenca del río Sarstún
y la micro cuenca de los ríos Cocolí y Quehueche.
A esta parte de las tierras se denominan ”Tierras bajas del
Norte” y su característica es la de un bosque húmedo
tropical.
Si caminas por Quehuech te darás cuenta que no hay senderos
o caminos fabricados por el hombre, esta es parte de la belleza
natural del lugar. Además encontrarás una variedad
de árboles como el Santa María, Irayol, Indio desnudo,
Guano, Corozo, Confra, Flor de fuego, Acacias y Malanga.
Además de la vegetación se puede observar las aves
del lugar como: Oropéndolas, Urracas Café y White
Hawk. Los animales oriundos son: Cotuzas y Tepezcuintles.
Las playas de Quehuech están llenas de un rico pasado ya
que dieron albergue a Hernán Cortés cuando llego
a territorio guatemalteco y por esta misma vía se embarco
hacia Honduras para subyugar a Olid y sus seguidores.
Trescientos años después la bahía de Amatique
le dio refugio al pueblo garífuna quien lucho por su libertad
frente a los Ingleses y llegaron a la isla de San Vicente en 1797,
para el año de 1805 habitaron el asentamiento La Buga que
hoy en día es el puerto de Livingston. Noventa años
después un descendiente garífuna Casimiro Castillo
compra Quehuech.
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A esta belleza natural se puede llegar con facilidad. Desde la
Ciudad de Guatemala se recorren 297 kms. tomando la carretera
hacia el Atlántico y llegar a Puerto Barrios, la travesía
continúa en una lancha colectiva o ferry este viaje dura
hora y media para llegar a Livingston. En Livingston se pueden
caminar 6 km a lo largo de la playa y llegar a las cataratas “Los
siete altares”, si quieres llegar más rápido
a las cataratas Quehuech es ideal ya que colinda con esta maravilla
natural tomando solamente 10 minutos de camino para este sitio
turístico.
Yaxhá: huellas y misterios mayas
La reserva guatemalteca de la Biósfera Maya, justo en
el corazón de Mesoamérica ancestral, guarda en su
seno un sitio arqueológico de impresionante belleza y milenaria
cultura: Yaxhá. Lejos de ser un complejo piramidal con
un pasado que se remota a miles de años, el complejo Yaxhá,
en el corazón de la selva del Petén, en Guatemala,
cuenta con una buena parte del pulmón mundial en la Biósfera
Maya.
Yaxhá, el sistema de cuatro sitios arqueológicos
y espacio de selva virgen, hogar de especies peculiares y únicas
en el globo, es un lugar de historia, aventura, ecoturismo y naturaleza
de belleza desbordante.
El lado arqueológico de este lugar cuenta con un muchísimos
edificios, todos con edificaciones niveladas con ordenamiento
taraceado, en orden descendente de este a oeste. Las construcciones
monumentales que se aprecian allí son del período
Terminal y Clásico Tardío. Las mismas cuentan con
templos, pirámides gemelas, acrópolis, palacios,
juego de pelota y varias calzadas que cruzan el lugar.
Yaxhá es un hermoso representante de los bosques tropicales,
los cuales son considerados a nivel mundial como los poseedores
de mayor riqueza biológica en el planeta.
La laguna de Yaxhá es una de las más grandes en
el sistema de lagunas de toda la Biósfera Maya. En sus
márgenes existen especies variadas que conviven en un sistema
equilibrado, tales como los cocodrilos de pantano y las tortugas
blancas, monos aulladores, tucanes y pelícanos. Es un sitio
que espera a ser descubierto, a que los viajeros desvelen sus
misterios, belleza e historia y descubran por qué le llaman
el secreto mejor guardado del mundo maya.
Cancuén: la Ciudad Perdida
Las investigaciones arqueológicas en Cancuén comienzan
a develar sus secretos, ofreciéndonos conocimientos novedosos
e importantes acerca de este sitio en la Civilización Maya
en general.
Descubierto en 1905 Cancuén era conocido como un sitio
arqueológico de poca importancia, pero hoy sabemos que
fue una de las ciudades más grandiosas del Mundo Maya.
Arqueólogos de Estados Unidos y Guatemala han descubierto
en la selva de Petén los restos de un gran palacio con
más de 170 habitaciones, que pudo haber acogido hace 1,200
años el mayor centro de comercio del Mundo Maya.
El hallazgo obligará a revisar buena parte de lo que se
conoce sobre el Imperio Maya, cuyo progreso se atribuía
hasta ahora a la religión y a la guerra.
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El palacio descubierto en la antigua ciudad de Cancuén
demuestra que existió un floreciente comercio de jade y
piedras preciosas, ornamentos y minerales, y no muestra señales
de guerras o murallas defensivas.
Arthur Demarest, arqueólogo de la Universidad de Vanderbilt,
quien ha dirigido las excavaciones, y Tomás Barrientos,
de la Universidad del Valle de Guatemala, quien ha cooperado con
ellas, lo consideran "una de las mayores y más elaboradas
residencias de los reyes mayas".
Seguramente el mayor descubrimiento de los estudios recientes
de Cancuén ha sido el gran palacio que yace encerrado en
el centro ceremonial de la ciudad. El palacio cubre más
de 150 cuartos abovedados agrupados en once patios y tres niveles.
Esta es una de las muestras más impresionantes de la arquitectura
Maya, no solo por su monumentalidad, sino por la gran calidad
de su construcción.
Cancuén se ubica en lo que fuera la principal ruta de comercio
entre el altiplano y el Petén. Hoy día esta vía
es parte importante de la Ruta Maya pues en esta región
convergen las zonas turísticas importantes de Alta Verapaz,
Izabal, El Quiché y el Petén.
El Retiro
En Pochuta, Chimaltenango también se puede disfrutar de
lugares para descansar en la naturaleza como la Finca El Retiro
que es una Reserva Natural Privada, sobre la cuenca de Atitlán,
esta reserva cuenta con gran variedades de árboles, plantas,
aves, insectos y demás flora y fauna en sus bosques, así
como nacimientos de agua, ríos y cataratas.
Adicionalmente a sus bosques, la finca posee plantaciones orgánicas
certificadas incluyendo café y banano bajo sombra. Esta
combinación hace de El Retiro una atracción ecológica
única e innovadora, pues su biodiversidad y multicultivos
proveen sostenibilidad a su ecosistema.
Si te gusta caminar las caminatas guiadas por senderos inmersos
en la naturaleza son la mejor opción , así como
el conocimiento sobre plantaciones orgánicas y bajo sombra.
Adicionalmente, su infraestructura incluye un beneficio húmedo
antiguo, de manera que podrás ver durante el proceso del
café desde el árbol hasta la taza.
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