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Ulster: tierra de leyendas y paisajes verdes

Escribe: Imaginante
La parte norte de Irlanda la grande y majestuosa provincia del Ulster es un mundo singular y diferente. Los influjos de las más diferentes culturas (escocesa del Ulster, gaélica, normanda o anglo-normanda) han dejado su impronta en esta región. Estos influjos se reflejan en todo: en la forma de los campos, en los pueblos o en los bien cuidados bosques, en las numerosas y grandiosas mansiones señoriales, castillos y jardines o en los lujosos edificios industriales victorianos típicos del norte.

 
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Ulster: tierra de leyendas y paisajes verdes

Reino Unido — jueves, 4 de marzo de 2004

La situación geográfica en el extremo norte de Irlanda, rodeada de mar por tres partes, ha dotado a la región del Ulster de una costa de imponente belleza, con escarpados acantilados, amplias playas y montañas de una altura rara en la isla.

De Belfast tierra adentro está el centro de la tradicional industria lencera alrededor de Lisburn, Lurgan y Portadown. Los vestigios de esta industria, que floreció bajo los hugonotes en el siglo XVII tardío, están dispersos por toda la región en forma de edificios de fábricas victorianos de gran importancia arquitectónica como, por ejemplo, la Barbour Campbell Factory en Hilden.

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Algo más al oeste está el gran Lough Neagh, el lago más grande de las islas británicas y el más importante lago de pesca de agua dulce de Europa. La natural fuerza de atracción de este gran lago contrasta con los elegantes pueblos de sus orillas, con casas de piedra cuyo estilo recuerda al de las tierras bajas escocesas.

Pero lo que sin duda impresiona más en el Ulster es la ininterrumpida belleza de su espectacular línea costera, desde las escarpadas estribaciones de Donegal en el oeste, pasando por la orilla norte de Derry hacia Bushmills y la imponente costa de Antrim y bajando hacia Larne al norte de Belfast.

Los mágicos paisajes de lagos y ríos en las zonas limítrofes del sur los condados Fermanagh, Cavan y Monaghan son desde hace poco fácilmente accesibles con la ampliación y reapertura del canal Erne que conecta con el Shannon. Toda esta zona se ha convertido rápidamente en una de las regiones más atractivas para pescadores y barqueros. La natural serenidad y la imponente belleza de estos lagos y montañas son aún más atractivas gracias al carácter efusivo y acogedor de la gente, lo que también es de aplicación a la ciudad Enniskillen.

La costa norte se destaca por sus recónditas bahías, sus fabulosas ensenadas rodeadas de acantilados, pequeñas aldeas y amplias playas. En cualquier sitio hay suficientes posibilidades de practicar el senderismo y descubrir estos fabulosos campos, finalizando la jornada en un pequeño pub al amor del fuego de la chimenea.

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La frontera con Irlanda del Norte comienza en Lough Foyle, y seguro que no hay mejor forma de iniciar la visita a la región que utilizando el fácil ascenso al antiguo y bien conservado fuerte celta de Grianan of Aileach al oeste de Londonderry, con sus extraordinarias vistas a las montañas y al mar. Derry está a orillas del lago Foyle, tiene un casco histórico de calles tortuosas y una muralla desde la que se disfruta de una gran vista sobre la ciudad. La costa norte entre Derry y Ballycastle se caracteriza por sus encantadoras playas la más conocida es Portstewart y acantilados espectaculares. La bella ciudad portuaria de Portrush tiene mucho que ofrecer a los visitantes, como sus excelentes campos de golf. La población de Bushmills, con sus bonitas casas de piedra, es la cuna de uno de los mejores whiskeys irlandeses y su antigua destilería es una de las mayores atracciones de la zona.

La costa entre Ballycastle y Larne tiene una de las rutas más bellas de toda Irlanda. Desde las imponentes ruinas de Dunluce Castle en Bushmills hasta los numerosos restos de antiguas murallas de la familia MacDonnell como la de Rathlin Sound, aquí hay un trozo de historia en cada rincón. La agreste isla Rathlin, con sus casas dispersas y desvencijados botes de pesca, tiene también su propio atractivo: quien se atreva puede intentar pasar a tierra firme pasando por el precario puente colgante de Carrickarade.

Yendo hacia el interior desde esta magnífica costa se pasa a una zona totalmente diferente que ofrece una experiencia única: Glens de Antrim. Altas montañas escarpadas cortadas por valles espectaculares, que en Cushendall y Cushendun descienden hasta el mar. En las diminutas aldeas y caseríos de montaña se sigue viviendo como hace siglos y los vestigios de la antigua cultura celta vibran en la música popular.

Antrim
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El Condado de Antrim tiene algo para todos. Antrim tiene una variedad de opciones para las vacaciones y tiene pueblos para compras con tiendas especialistas de artes y moda, pero es su litoral magnifico y sus bosques los que dan fama a Antrim.
Al principio de su visita del litoral de Antrim, uno puede ver la ruina más evocativa de Irlanda del norte. Situado cerca de Portrush (Antrim del norte) y situado en el borde del acantilado con la costa atlántica detrás, está el Castillo de Dunluce, un lugar maravilloso y el principio de lo que promete ser un evento interesante de unas de las joyas de Irlanda del norte.

El sitio turístico más conocido de Irlanda del norte, el Giants Causeway recorre el litoral de Antrim por unos 3 km. Comprende 40,000 bloques de basalto con seis y siete columnas de basalto enclavados que miden entre cuatro pulgadas y seis pies de largo.

Tres kilómetros desde este lugar interesante nos llevan hasta Bushmills, el hogar de la destilería más vieja de Irlanda y la destilería mas vieja del mundo en donde los anales históricos refieren a una destilería aquí desde 1276. La Destilería de Bushmills ofrece una visita guiada a los visitantes, después de la cual ofrece una copa gratis de su producto.

Los nueve Bosques de Antrim están en la mitología irlandesa, estos van desde Ballycastle en el norte hasta Larne en el sur. Una región limpia, de gran belleza natural, y poblada por 'la gente pequeña'. Se dice que las hadas que habitan estos lugares son vengativas contra cualquiera que osa destruir estos fuertes de hadas. Del norte al sur estos Bosques son llamados Glentaisie (de Taisie, una princesa de la Isla Rathlin),
Ocho kilómetros al oeste de Ballycastle cerca de la costa de Antrim está la Isla de Carrick-a-rede, en donde se encuentra un puente de cuerda que alcanza un vacío de 60 pies entre la isla y el continente. Oscilando 80 pies sobre las ondas, este puente está abierto al público entre abril y septiembre todos los años.

Antes de moverse al sur por el litoral de Antrim tenemos que mencionar la Isla de Rathlin que está situada a 9. km al norte de Ballycastle y solamente 22 km del Mull of Kintyre en Escocia. La Isla tiene 100 habitantes. Estos isleños dependen del mar para su sustento. Con una pensión y un pub, el sitio principal de la isla es el santuario de pájaros, que tiene peregrinos, falcones, zarapitos, buitres, frailecillos, kittiwakes, fulmares y alcas.

Moviéndose hacia el sur por la costa pasando por Larne, a la derecha están las montañas de Slemish, en donde se dice que San Patricio cuidaba a las ovejas cuando era esclavo. A la izquierda está el Canal del Norte, conocido antes como el Mar de Moyle en el cual los Niños de Lir fueron desterrados por unos 300 años.

En camino a Belfast, la capital de Irlanda del Norte, llegamos a Carrickfergus, que antes tenía una importancia más notable que la de Belfast. El castillo de Carrickfergus construido en 1180, con sus cuatro torres defensivas en forma D, fue el primero de su tipo en Irlanda. Este monumento antiguo tiene un buen museo de antigüedades adentro para los viajeros más curiosos.

La calzada de los gigantes

Una leyenda celta habla de un gigante irlandés que construyó una calzada de prismas hexagonales que unía su territorio con otra isla en Escocia. Hoy, La Calzada de los Gigantes, en el norte de Irlanda, y la isla Staffa de las Hébridas, con su espectacular cueva de Fingal, que inspiró una novela de Julio Verne y una obertura de Mendelssohn, son los restos de ese camino ciclópeo. Constituyen dos enclaves de primer orden mundial para el turista amante de la naturaleza.

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Cuenta una antigua leyenda celta que el gigante irlandés Finn MacCool decidió construir un camino a su medida hasta la isla de Staffa en Escocia. Edificó una ciclópea calzada de prismas hexagonales que le permitió atravesar 120 km. de mar sin mojarse, y pudo desafiar a su rival, el gigante escocés Benandonner. Pero, al acercarse a éste, comprobó que era mucho más fuerte y fiero que lo que había imaginado. Perseguido por el escocés, MacCool huyó de nuevo a la verde Irlanda y allí, su esposa Oonagh le escondió en una cuna.

Cuando apareció Benandonner, Oonagh le invitó a tomar el té, pidiéndole que no despertase al "bebé". Entonces, fue Benandonner el que se aterró, no deseando enfrentarse con el padre de aquella enorme criatura. Y al escapar destruyó la calzada, de la que sólo quedaron en pie sus tramos inicial y final, confiando en que así no sería perseguido por MacCool.

Para los modernos geólogos, "Giant's Causeway", la Calzada de los Gigantes, situada en el conflictivo norte de Irlanda, guarda en efecto una estrecha relación con los similares prismas hexagonales de Staffa. Pero su origen se remonta a miles de siglos antes de los celtas. La componen más de 37.000 columnas de basalto que son el fruto de la actividad volcánica que modificó el relieve de Irlanda, Escocia, Islandia y Groenlandia, hace cincuenta y cinco millones de años.

El excursionista que recorre las Islas Británicas no debe dejar de visitar esta formación geológica, si no única en el mundo, sí la más espectacular en su género. No resulta exagerado afirmar que este rincón, por si solo, justifica el desplazamiento hasta Irlanda.

La Calzada de los Gigantes propiamente dicha se subdivide en tres partes, denominadas, de oeste a este: Pequeña, Media y Gran Calzada, siendo en la central en donde pueden admirarse las mejores secciones de prismas de lava con superficies planas, cóncavas o convexas. En su mayor parte son hexagonales, pero al menos un 30 % ofrecen pentágonos y también aparecen polígonos de 4, 7, 8 y hasta 9 ó 10 lados que, vistos desde arriba, no dejan de recordarnos una calle regularmente pavimentada. El ensamblaje de las columnas es tan perfecto que hace muy difícil ensartar la hoja de una navaja entre ellas.
En la Calzada Grande, algo más elevada, se aprecia con mayor claridad la estructura columnar del basalto, con prismas rectilíneos de hasta seis metros de altura, bellamente representada en la "Puerta de los Gigantes", soberbia entalladura rocosa que da acceso a un magnífico itinerario hacia el este. Siguiéndolo, mediante una suave caminata de apenas un par de horas entre ida y vuelta, pasamos junto al "Órgano", una pared prismática de 12 metros de altura, y doblamos las espectaculares bahías de Port Noffer, Port Reostan y Port Na Spaniagh.

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A partir de aquí el camino continúa, aunque cada vez más accidentado debido a los desprendimientos. Na Callian, Na Tober, Na Plaiskin... bellas ensenadas cerradas por vertiginosos anfiteatros, esbeltos pináculos aislados por la erosión, verticales acantilados entre los que serpentea el sendero que conduce a Benbane Head, Whitepark Bay y nuevamente a la carretera de Bushmills a Ballycastle. Este último trayecto es algo más largo y se reserva para caminantes avezados, provistos de agua y calzado apropiado. Quienes carezcan de la necesaria experiencia excursionista deben asesorarse con alguna de las guías excursionistas especializadas que pueden adquirir con facilidad antes de iniciar la marcha.

Geológicamente, nos hallamos ante los residuos, alterados por millones de años de erosión, de una meseta volcánica formada por sucesivas coladas de lava fluida procedente de tres importantes paroxismos volcánicos que afectaron la planicie de Antrim. Dos de ellos se manifiestan claramente en la Calzada, ocupando espesores de casi 160 metros de magma solidificado. El más antiguo es el responsable de los basaltos situados, obviamente, a niveles inferiores, ricos en olivino y de color intensamente negro. Un suelo fósil, rojizo, separa este piso del superior, abundante en sílice y de tonos grisáceos. Se trata de un suelo laberíntico, producido por la descomposición de las lavas subyacentes durante el largo periodo de tiempo que separó ambas erupciones, y es característico de climas tropicales como el que reinaba en Irlanda a principios de la era terciaria.

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La estructura prismática que constituye el gran atractivo paisajístico de este entorno se ha desarrollado en los basaltos silíceos. Y es el fruto de la contracción que acompañó al enfriamiento y solidificación de los materiales fluidos emitidos por las erupciones. Un enfriamiento lento en la parte inferior de las coladas y demasiado rápido en la superficie, en contacto con el aire, que produjo la red de fisuras verticales que limitan los prismas entre si. Posteriormente, las caras de esos prismas actuaron a su vez como superficies de pérdida de calor, favoreciendo la formación de fisuras perpendiculares a las anteriores que cuartean las columnas y les dan su apariencia definitiva de baldosas apiladas.

Durante el siglo XVIII la Calzada recibió las primeras visitas de curiosos y naturalistas. Sus dibujos y admiradas descripciones alertaron a los científicos y al público en general. El movimiento romántico, a comienzos del XIX, terminó por exaltar la belleza original de estos parajes, exponentes de la "Simetría y gracia, con una grandeza y audacia que solamente la Naturaleza podía llevar a cabo". Fue también a mediados de ese siglo cuando la Calzada se convirtió en escenario del debate entre los partidarios de su origen volcánico y los neptunistas, defensores a ultranza de una geología fundamentada en la religión, que propugnaban una formación por la precipitación de minerales procedentes del agua del mar. El triunfo indiscutible de los primeros constituyó un paso más en la secularización de la ciencia y la aceptación de un pasado de la Tierra mucho más remoto que el que parecía desprenderse de la interpretación dogmática de la Biblia.

La isla de Staffa

Continuación natural de los basaltos del Ulster, la isla de Staffa es menos accesible y por tanto no tan frecuentada. Durante los meses de verano, a diario desembarcan en ella hasta un centenar de turistas, pero es bien poco comparado con los varios miles que en todo momento se desparraman sobre los adoquines de la Calzada de los Gigantes. Y no sólo en eso radica su mayor encanto; una de las cavernas que perforan la isla, "Fingal's Cave" o gruta de Fingal, constituye un aliciente que hace de este uno de los veinte (o treinta o cuarenta) lugares del mundo que uno no debe perderse.

La atracción por Staffa se remonta al menos hasta el siglo XVIII. Fue visitada por Sir Joseph Banks, el naturalista inglés que acompañó al capitán Cook en su primer viaje por los mares del sur y que desdeñó su oferta de participar en los dos siguientes periplos alrededor del mundo. Precisamente mientras Cook realizaba la segunda travesía, Banks se hallaba camino de Islandia y, en agosto de 1772, desembarcaba en Staffa y se extasiaba ante su belleza, contribuyendo con sus narraciones a divulgarla en todo el orbe civilizado.

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Fue Banks quién difundió el nombre de "Fingal's Cave", en honor del mítico guerrero celta Finn Gall, más conocido como Finn o Fionn MacCumhaill, hijo de Cumhaill y padre del bardo Ossian; poeta y hechicero poseedor del don de la iluminación cuando se mordisqueaba el pulgar. Defensor de los reyes irlandeses, la leyenda dice que no llegó a morir, sino que duerme en una cueva de Escocia, dispuesto a volver en cualquier momento en auxilio de Irlanda.

Otros visitantes ilustres plasmaron la fama de este lugar perdido entre las más de quinientas islas e islotes que componen el archipiélago de las Hébridas, en la costa occidental escocesa. Citemos al compositor Félix Mendelssohn, que la recorrió en agosto de 1829 cuando contaba apenas 20 años de edad, en el transcurso del viaje que habría de inspirarle la sensible y célebre "Sinfonía (núm. 3) Escocesa". Esta obra fue precedida por uno de los más grandiosos paisajes marinos de la música, la "Obertura de las Hébridas", subtitulada "La Gruta de Fingal" (Op. 26), por lo que siempre que se habla sobre la caverna o la isla se hace referencia a esta composición. No obstante, según el crítico Richard Wigmore, "a Mendelssohn le disgustaba el título La Gruta de Fingal que sus editores pusieron a la obra después que ésta alcanzó su forma definitiva en 1832", ya que este fragmento instrumental podría referirse realmente a la cercana isla de Mull.

También Walter Scott, John Keats, Robert Louis Stevenson y otros importantes autores británicos admiraron Staffa y escribieron sobre ella. Pero, tal vez, el más insigne reconocimiento literario sobre esta maravilla natural lo debemos a Julio Verne, quien la visitó en 1859 y, años después, acabó de inmortalizarla en su libro "El rayo verde". Es ésta una romántica narración estructurada alrededor del afán de su protagonista femenina por contemplar el curioso fenómeno atmosférico que da título a la novela. El tal "rayo verde" es un destello verdoso que puede observarse muy raramente en el momento preciso en que el sol desaparece bajo la línea del horizonte en un paisaje marino, apenas durante fracciones de segundo y sólo en días en que el cielo se halla extremadamente limpio de nubes.

En la obra de Verne, ese "verde maravilloso, un verde que ningún pintor puede obtener en su paleta", goza además de una propiedad legendaria: "Tiene la virtud de hacer que aquel que lo ha visto no pueda jamás equivocarse en cosas del amor; su aparición destruye las ilusiones y las mentiras; y el que ha tenido la dicha de verlo sólo una vez, ya puede ver claro en su corazón y en el de los demás". Y, como no, el libro recoge las peripecias de una pareja de jóvenes escoceses que acaban descubriendo sus sentimientos en Staffa, justo en el momento mágico en que el sol lanza esa última chispa de esperanza antes de sumergirse en el Océano azul.

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Hoy llegamos a Staffa alquilando una de las barcazas a motor que parten de la cercana isla de Mull, una de las Hébridas más grandes y pintorescas. Es un trayecto corto, apenas una hora. Y nos permite disfrutar de otros tantos 60 minutos de estancia libre en la isla. Antes de fondear, el barco apunta con su proa a la imponente y oscura boca de la cueva de Fingal. El patrón sabe como complacernos. Unos altavoces emiten una música soberbia que nos pone la piel de gallina, es la obertura de Mendelsshon. Y ningún lugar en el mundo resulta tan apropiado para escucharla. Su sonido se combina acertadamente con el del oleaje que rompe contra los negros acantilados de basalto que flanquean la caverna. Para quienes llevábamos años soñando con este preciso instante, es un momento repleto de sensaciones indescriptibles.
Staffa no nos decepciona. Su peculiar morfología basáltica, envuelta en la bruma o bajo el sol implacable que arranca reflejos multicolores de su superficie desarbolada, le confiere una personalidad única y le hace ocupar un puesto obligado en los tratados de geografía y de las ciencias de la naturaleza.

"Fingal's Cave" se nos ofrece mediante un boquete espectacular de 20 metros de altura y 12 de anchura que recuerda el pórtico de una catedral gótica. Orientado hacia el sur, permite generoso la entrada de luz solar que ilumina la caverna en toda su extensión.

A tan monumental acceso le sigue un túnel de las mismas dimensiones que se introduce hasta 69 metros de longitud en el corazón de la isla. El oleaje irrumpe violentamente en el interior para ir a estrellarse hasta su mismísimo final en una nube de espuma.

En cuanto a la formación de este fenómeno geológico, no se trata de un típico tubo de lava formado por la desigual solidificación de los torrentes de magma durante una erupción. Su origen se debe casi exclusivamente a la fuerza erosiva de los embates marinos que, a lo largo de dilatados tiempos geológicos, han ido demoliendo el acantilado y disgregándolo aprovechando la menor resistencia de las columnas de basalto, cuarteadas previamente por las fisuras producidas por su enfriamiento. Socavados por su base, docenas de prismas han cedido hasta desplomarse; la bóveda ha ido ganando altura y los fragmentos de techo y paredes han sido pulverizados y arrastrados por las olas hasta hacerlos desaparecer y formarse esta perforación formidable.

Y es gracias a esa excavación diferencial, que ataca preferentemente las soluciones de continuidad presentes en la roca, que algunas columnas de su pared oriental ofrecen al visitante un cómodo camino para penetrar en la caverna, a modo de regio balcón sobre las olas espumeantes. Si la hora es propicia no será necesario ningún medio de iluminación artificial (aunque para tomar fotografías resulta imprescindible trípode o un flash muy potente), pero sólo si el mar está en relativa calma se puede llegar hasta el final del túnel. De lo contrario, la violencia de las olas lo convierten en un lugar extremadamente peligroso.

Tras abandonar Staffa, el barco se adentra en el mar durante otra hora. Vamos a redondear la jornada con la visita a la isla Treshnish. Si Staffa ha sido un paseo por la geología, entre bellas columnas basálticas y prismas erosionados, aquí serán dos horas de contemplación de la Naturaleza viva. Miles de aves marinas de diversas especies entre las que, sin duda, llama la atención el "Puffin" o Frailecillo común (Fratercula arctica). Un bonito componente de la familia de los álcidos o pingüinos árticos, muy característico por las láminas de vivos colores que decoran su pico de loro durante la época de celo y que hace las delicias de los visitantes por la tranquilidad con que permite que éstos se acerquen hasta él.

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De hecho, cuando tras desembarcar divisamos los primeros grupos de frailecillos, los fotógrafos sustituimos maquinalmente los objetivos de nuestras réflex por otros de mayor alcance, mientras que algunos aficionados a la ornitología que han compartido la navegación con nosotros extraen sus prismáticos con premura. Todos parecemos saber con exactitud lo que hay que hacer cuando se trata de aves en libertad. Pero pronto descubrimos que ninguno de estos artefactos resulta necesario. Podemos situarnos hasta apenas un metro de los frailecillos, que nos devuelven la mirada con más curiosidad que temor, aparentando no sentirse afectados por nuestra proximidad. Los ornitólogos disfrutan del espectáculo sin la molestia de los largavistas y los fotógrafos disparamos sin descanso primeros planos con los objetivos convencionales de 50 ó 35 mm.

También aquí, como en la verdinegra Staffa, el tiempo pasa volando. Otra hora de navegación para regresar a Mull y así, en apenas cinco ó cinco horas y media, hemos disfrutado de las sensaciones de paz y libertad que pocos lugares ofrecen todavía.

Y, por si no hemos tenido suficiente, otro importante islote, muy próximo a Mull, acabará por saturarnos con su interés. Se trata de Iona, cuna de la religión de los druidas y donde en el siglo VI San Colombano fundó el primer monasterio de Escocia. En sus ruinas reposan cuarenta reyes escoceses y un rey de Francia y, entre sus tumbas, como a los personajes de Julio Verne, nos vienen a la memoria los versos de Ossian:

"Extranjero, estás pisando una tierra cubierta de héroes. Canta alguna vez la gloria de estos muertos célebres. Que sus sombras ligeras vengan a alegrarse a tu alrededor".

Armagh

El condado más hermoso de Ulster, Armagh tiene una herencia rica, empapada en la mitología irlandesa. Con sus sitios prehistóricos y su riqueza de monumentos, Armagh es un destino ideal para los buscadores de tesoros antiguos.

Desde las zonas de turba, bordeando el lago Lough Neagh y hasta los agrestes declives de Slieve Gullion en el sur, se extienden las verdes colinas del condado de Armagh. La antigua ciudad de Armagh, con su alta catedral consagrada a San Patricio, su imponente observatorio y sus atractivas calles del siglo XIX que salen del centro medieval, sigue siendo el centro eclesiástico de Irlanda. A las afueras de la ciudad se encuentra el masivo (y bien conservado) fuerte Navan Fort, construido aproximadamente en el 2.500 a.C., que está inextricablemente unido a los mitos y sagas celtas.

La ciudad de Armagh se sitúa en varias colinas y la Catedral de San Patricio que fue construida en el siglo XIII se sitúa en el más alto de éstos. El sitio de un edificio del Siglo V, la iglesia original de San Patricio y el lugar supuesto de la tumba del rey alto de Irlanda Brian Boru, después de muerto durante la batalla de Clontarf en 1014. La biblioteca Catedralicia fundada en 1771 por el Arzobispo Robinson contiene unos 20,000 valiosos libros y manuscritos, incluso una copia de los Viajes de Gulliver corregida por la mano de Swift. La admisión a la biblioteca es libre y visitas están disponibles durante los meses de verano. En el lado norte-oeste de la ciudad que está de pie en su propia colina la imponente Catedral católica gótica tiene el diseño italiano en su interior.

Por la mayoría el estilo es georgiano, la Ciudad de Armagh es una de las ciudades mas bonitas de Irlanda. El mármol de Armagh por todas partes será visto. El Palacio del Arzobispo y el Palacio de justicia son los primeros ejemplos. A lo largo del centro comercial las casas georgianas del pueblo son principalmente el trabajo de Francis Johnson. Todavía en el centro del pueblo, justo detrás de la oficina turística está el centro de herencia, antiguamente una Iglesia presbiteriana que enfoca su temática en San Patricio y sus hazañas, además de presentaciones audio-visuales en una mirada en el pasado de Ulster y 'la Historia de Armagh', una historia del área. Hay también una Exposición de 'la Tierra de Lilliput', con modelo bien-detallado de Gulliver y de los pequeños Lilliputenses.
A una milla al oeste del pueblo, se encuentra uno de los sitios poco conocidos y más antiguos de Irlanda, el Emain Macha, el asiento de los reyes de Ulster. El hogar del Rey Conor, su esposa Maeve, sus Caballeros de la Rama Roja, (de quien era el más airoso Cuchulain), Deirdre y los hijos tristes de Uisneach. Todos aparecen en uno de los cuentos más evocadores de folklore irlandés que han venido de las épocas antiguas. El Eman Macha o el Fuerte de Navan es un sitio arqueológico principal en Ulster que incluso aparece en un mapa del mundo realizado en el Siglo II por Ptolemeo, el geógrafo egipcio.
Para conocer los parques en el condado, hay muchos: el Parque Bosque de Gosford, 11km al sureste de Armagh. Para excursionistas entusiastas, está el Parque de Ciervos, el santuario de pájaros, el Castillo de Gosford y el jardín amurallado.

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El Observatorio de Armagh y el Planetario son dos edificios puestos en el Astropark. El Observatorio todavía contribuye a la investigación astronómica y el planetario incluso tiene un pedazo corto y grueso de piedra de Marte en el despliegue. Ambos edificios están abiertos todo el año.


El Ring de Gullion, en Armagh del sur es ideal para los ambulantes entusiastas, con los caminos a la cúspide de Slieve Gullion. Sin embargo, aquellos que prefieren ir en coche puede hacer el paseo escénico alrededor del Este de la montaña.

Al nordeste de la Ciudad de Armagh usted encontrará los pueblos de Portadown y Lurgan, los dos están fundiéndose gradualmente en una nueva ciudad llamado Craigavon. Son grandes pueblos de tiendas, con una gran vida nocturna para disfrutar. El pueblo de Portadown es el más próspero de Ulster. Un pueblo industrial del S. XIX afamado sobre todo para sus rosas.

Siete km al oeste de aquí está el pueblo pequeño llamado ' The Diamond'. La Orden Orange se fundó aquí en 1795. No muy lejos, El Argory y la Casa de Ardress merecen la pena una visita. El Argory, una casa del Siglo XIX contiene una colección excelente de arte moderno y un sistema de gas de acetileno ingenioso encendía algunos de sus cuartos. Está casa se sitúa en un campo arbolado que pasa por alto del Río Blackwater. El Ardress es una casa del Siglo XVII con un frente del Siglo XVIII, y su rasgo notable es el cuarto de dibujo que contiene el trabajo de yeso neoclásico. El National Trust posee ambos domicilios.
Armagh, ' El Condado de Orquídeas' es el lugar perfecto para vacacionar. Para los entusiastas de la pesca de caña, los Lagos de Keady, el Depósito de Seagahan y los Lagos Vacilantes de Craigavon merecen una visita.

Cavan

Con más de 300 lagos, Cavan se va transformando rápidamente en un paraíso de pescadores de caña con el cañal natural más largo de Irlanda y Bretaña, el Río Shannon que sube en las montañas de Cullagh en el condado. Sus lagos poco profundos también dan oportunidades de pesca excelentes, con anguilas, pica y besugo. Distinguido por sus 'Drumlins' (colinas empinadas pequeñas que consisten en arcilla, dejadas hace unos 10,000 años por la retirada glacial), el campo de Cavan es uno de contraste. Al este a lo largo de la frontera de Westmeath su tierra de pastura rica es una base agrícola saludable.

El pueblo de Cavan es el centro urbano principal del condado. Un pueblo pequeño que sirve la comunidad agrícola local. La catedral católica detallada, construida en 1942 es una catedral inesperadamente grande, y se impone con sus rasgos arquitectónicos magníficos. Al lado de la catedral hay un Palacio de justicia del Siglo XIX, muy clásico y construido por John Bowden. También una torre redonda del Siglo XVIII muestra la evidencia de la gloria del pasado. El Waterford Crystal de Cavan se encuentra en el centro del pueblo, Cavan Crystal, y es el próximo rival a Waterford en el mercado de cristal cortado. Se puede tomar una visita guiada de la fábrica donde se puede mirar el trabajo de los artesanos. El Museo Pariente de Cavan también merece la pena una mirada, lo que rastrea el estilo de vida rural del siglo 18 hasta hoy en día y tiene " La Colección de la Casa de Cerdo' que incluye trajes, una cocina y cosas de la casa, maquinaria del corral y herramientas etc.
Mas allá del pueblo de Cavan se entra en la tierra del Lago Norteña y 13 km al norte de Cavan se encuentra el Killykeen Bosque Parque, un parque de 600 acres, situado en el área de Lough Oughter, un laberinto bonito como una red de lagos. Este parque pintoresco ofrece muchos caminos de naturaleza y es una gran atracción para muchos pescadores de caña.

Al sureste de Cootehill por el camino a Shercock usted pasa por el montón de piedras de entierro antiguo de la Tumba de los Gigantes de Cohaw, para aquellos que se interesan en el folklore local y en las leyendas este lugar es imperdible.

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Shercock es un centro de pesca famoso como Bailieborough al sur, Ballyboy al noreste y Carrickmacross 10 millas al este de Shercock. Abrazando la frontera en el lado de la república Belturbet es otro pueblo bonito anidado en el río Erne. Al este de Cavan hacia Sligo es Killeshandra, una aldea encantadora rodeada por bosques, lagos y ríos del Río superior Erne. Killeshandra aloja el Campeonato Irlandés de Canoas que tiene lugar al final de la primera semana de junio. Un gran fin de semana para los aficionados de los deportes acuáticos.

Derry

Sentándose en el banco oriental del río Foyle, St. Columcille fundó su monasterio famoso aquí. Conocido como Derry Columcille, su nombre Gaélico original era Daire Calgaigh (el lugar de los robles). En 1609 cuando el Gobierno inglés decidió reconstruir este pueblo medieval, un acuerdo era falsificado con la ciudad de Londres para proveer a constructores y colonos al área, de su nombre oficial Londonderry. Todavía una materia de controversia política.

La Segunda Ciudad del Norte de Irlanda, Derry tiene mucho para ofrecer de la manera de historia cultural, lleno de artefactos culturales y la belleza histórica. Las murallas de la ciudad erigidas en 1619 están entre las más finas de Europa y las únicas murallas de la ciudad completas en Irlanda hoy, son 20 metros de pie alto, 30 metros de pie ancho y una milla en la circunferencia. Para ver las mejores vistas hay que darse una vuelta en la cima de las murallas o tomar una visita guiada en verano. Dentro de estas murallas históricas de Derry se pusieron las fundaciones del primer monasterio de Irlanda en el Siglo VI, el sitio del día presente de la Iglesia de la Torre Larga, que es una Iglesia católica del Siglo XVIII y está asociada al período monacal del Siglo XII. Dentro de las murallas usted también encontrará el Museo de la Torre, donde se repasan los tiempos prehistóricos con el uso de una exposición audiovisual.

El Ayuntamiento, un edificio gótico de la época victoriana originalmente construido en 1890 también merece la pena una visita por su vitrinas impresionantes. Para todos los entusiastas de locomotores, el Centro de la Foyle Valle Vía férrea está cerca con sus ferrocarriles.
Derry, un lugar vivo, es famosa para su vida nocturna, con una de las poblaciones universitarias más grandes de Irlanda.

Si usted está planeando en visitar a finales de octubre para coincidir con la Víspera de Todos los Santos, entonces será sorprendido. Un tiempo de grandes festividades, la ciudad entera se engalana fuera en sus disfraces más salvajes y ninguna taberna le servirá una sola bebida. La Fiesta de Artes anual sigue a estas festividades.

Donegal
Ulster

Donegal, el condado más al norte de Irlanda, es un área ancha casi sin habitantes, un sitio de flora y fauna, en el centro del cual está el Parque Nacional de Glenveagh. Un enfoque en Donegal del norte, el Parque Nacional más grande de Irlanda, con montañas, colinas, lagos y bosques. Es uno de los últimos lugares que ha sido tocado por actividades humanas, y esto es lo que le da su patrimonio natural único. El Parque Nacional es un lugar ideal para pescar, pasearse y observar la flora y fauna por el camino.

Donegal se caracteriza no sólo por la esplendorosa belleza de su costa, sino también por sus escabrosas y accidentadas montañas en el interior así como por sus aldeas y poblaciones, ante todo a orillas del mar. En este fabuloso condado no hay nada melancólico y la hospitalidad de los habitantes permanecerá siempre en el recuerdo de los visitantes. Las rocas de granito y de cuarzo en el oeste recuerdan mucho a las tierras altas (Highlands) de Escocia y especialmente el norte de Dunglow y el espectacular Bloody Foreland hacen que la costa sea aún más impresionante, inspirando casi veneración. Los escarpados cabos rocosos se alternan con playas de arena dorada. Las áreas sorprendentemente muy pobladas de Gaeltacht se caracterizan por el caótico orden de las poblaciones con sus características casitas "cottages".

Se puede decir que el condado de Donegal se divisa en cuatro partes principales, es decir, Inis Eoghain (Inishowen); el Gaeltacht; Donegal del sur y del sudeste con las Moñtanas Blue Stacks como la frontera al norte; y el resto del condado desde el Río Lagan hasta Fanad y Horn Head.

En camino al pueblo de Donegal pasarás por Bundoran, uno de los mejores pueblos turísticos de Donegal, situado en un paisaje alucinante de montañas, bosques y colinas. Renombrado por sus ondas de surf, Bundoran es un lugar de reuniones para los que se interesan en este deporte. El Centro de Recreo de Donegal, el centro de recreo nuevo de Irlanda, que especializa en cursos de surf y también ofrece una variedad de otras aventuras al aire libre, como paseos en las colinas, golf, equitación, excursionismo, pesca de caña, ciclismo, etc. Bundoran también tiene el gran parque acuático cubierto, con unas cascadas excelentes, lo que es muy divertido tanto para niños como adultos.
El Pueblo de Donegal cerca de la Bahía de Donegal es un pueblo mercantil prospero que fue establecido por los Vikingos. El camino turístico consiste en una excursión a pie, comienza en el Diamond, una plaza diseñada durante el siglo XVII (lo que otros llaman una plaza o el centro del pueblo) e incluye el Castillo de Donegal, Iglesias y una ancla napoleónica que fue obtenida del mar en 1850.

Al dejar el pueblo de Donegal, en camino a Gleann Cholm Cille (Glencolumbkille), pasarás por el puerto más próspero de Irlanda; Killybegs. Una aldea pintoresca que merece una visita para ver unos de los mejores y grandes barcos del mundo.

Una vez llegado en Gleann Cholm Cille puedes visitar las piedras de la época cristiana temprana que están adornadas con modelos de cruces y geométricas y distribuídas por 5 km en el valle. La gente local visita estas piedras en la fiesta del Santo Columbkille el 9 de junio. Se encuentran tumbas megaliticas también en la vecindad. Gleann Cholm Cille es renombrado por su patrimonio histórico y es un buen lugar para ver las tradiciones antiguas del condado, con un museo histórico que muestra la aldea conteniendo los artefactos del patrimonio de la gente.

El paisaje de Donegal que se encuentra en la península de Inis Eoghain (Inishowen) te ofrecerá muchas historias. Parece una cometa grande, con Malin Head a la cumbre (el punto mas al norte de Irlanda), Lough Foyle al este, Lough Swilly al oeste y juntada al resto del condado por la ciudad de Derry y el Grianán de Aileach, un fuerte de piedra impresionante del siglo 1700 AC que está situado en la cumbre de una gran colina que da al área alrededor de Donegal y Derry. Según los anales de los cuatro Maestros, el Grianán de Aileach fue el asiento de poder de los reyes del Norte, los O'Neill desde el siglo V hasta el siglo XII, y fue destruido por sus enemigos en 675 DC.

La cruz antigua monolítica fuera del cementerio Cooley cerca de Moville en la península de Inishowen merece también una visita, en donde el agujero por la parte encima del eje podría indicar una tumba de un santo.

En el Océano Atlántico cerca del litoral de Donegal, se encuentra la Isla Tory. Una isla que tiene dos aldeas, llamadas simplemente, el pueblo del oeste y el pueblo del este. El pueblo del oeste tiene tiendas, colegios, iglesias, etc. y el pueblo del este ha retenido el establecimiento auténtico del estilo Clachán que existe en Irlanda. En Tory, una isla en la que hay mucho viento y tormentas causadas por el mar, uno puede perder la noción del tiempo fácilmente. Ideal para los que quieran realizar un viaje en el tiempo.

Para el visitante hay mucho que hacer y que ver en Donegal. Desde las colinas de Donegal que ofrecen numerosos caminos para los excursionistas que disfrutan del avistaje de pájaros, sobre todo las aves de Groenlandia e Islandia que migran al sur en el otoño.

Down
Ulster

En la costa de Down, Bangor, con su vida nocturna animada, ofrece diversión y cultura. Es la patria del Museo de la Gente. El maravillo museo permite dar un paseo entre los edificios de Ulster del principio del siglo con reproducciones de edificios típicos de Ulster incluido tiendas, una escuela, casitas de campo, alquerías, una herrería, una fábrica de lino, volviendo a un tiempo donde los carros fueron muy populares.
Bangor es también el origen de unos de los más famosos monasterios de Irlanda Fundada por Santo Comgall en el año 559, que se pensó que tuvo saliva milagrosa (Santo Comgall tenía una escupida poderosa...).
Cerca, también en la costa maravillosa de Ulster, en la dirección de la capital de Down, Downpatrick, hay un pueblo que se llama Donaghdee, con un puerto bonito. Con buen tiempo se puede ver a Escocia desde esta zona.

En el sur se encuentra la península de Ards que tiene los hermosos pueblos de Portaferry, Strangford, Killyleagh y Newtownards. Esta península tiene mucha historia. Es la zona de castillos y casas históricas, Killyleagh Castle es uno de los mejores ejemplos, una estructura del siglo XVII, en el estilo baronil de Escocia, reconstruida en 1666 en estilo fantástico. Con unos castillos normandos, Strangford Lough es del siglo V y tiene una posición majestuosa contra el horizonte. Strangford Lough se refiere como una joya de las vistas de Irlanda, con los Drumlins (lomas pequeñas que fue formada por acción glacial).

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publicado el 22/oct/2008, 13.35
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